El mito de los cocodrilos ciegos

Leyendas urbanas que así pasen los años quedan pegadas a uno para siempre. En el limbo de las historietas que llegan a la calle y desatan la imaginación de críos y no tanto tenemos este caso de animal urbano que lucha por sobrevivir en un entorno más que extremo. El subsuelo de la ciudad más cool del planeta esconde una realidad que hubiera hecho palidecer a Félix Rodríguez de la Fuente. Allá por los albores de los 80, mi primo Juan José me contó un día que en las alcantarillas de Nueva York vivían cocodrilos ciegos que habían llegado allí tirados por el retrete y sin contemplaciones. Me comentaba que la jet set -y entonces la mente se me iba en alguien parecido a Gunilla von Bismarck que era la cara de la jet set de aquellos años- compraba estos animales como mascotas, pero que, claro, les daba por crecer hasta que llegaba un momento en que no cabían en la bañera. Nunca pude olvidar esa historia de los cocodrilos que se quedaban ciegos y se desteñían por la falta de luz.

“New York is home to a lot of reptiles, babe, but nowadays most of them hang out on 42nd Street. At one time, however, things were different. On February 10, 1935, the New York Times carried an astonishing report that several teenagers had dragged a live eight-foot alligator out of a sewer in Harlem the previous evening. The kids supposedly found the gator while shoveling the remains of a recent snowfall into a manhole — a project that strikes me as suspiciously civic-minded, given the reputation of Big Apple youth, but never mind. The boys first saw the alligator thrashing in the sewer ten feet below street level, and decided to drag it up with a clothesline. Once on dry land, however, the frightened animal began snapping about with its mighty jaws. The teenagers promptly beat it to death with shovels, foreshadowing the fate of numerous visitors to Harlem in the years to come”. “Are there alligators living in the sewers of New York?”. The straight dope. August 18, 1978.

Puede que este artículo para El País de Manuel Vicent , titulado Fiesta en Nueva York , y publicado justo hace 35 años, se convirtiera en uno de los primeros en hablar en en nuestro país del tema en cuestión. En él se describe un ritual de unos conocidos del veterano escritor para deshacerse de un saurio orientado al consumo doméstico: “Los ven flotar con el párpado entornado en la bañera durante una semana, dan un cóctel en su honor para presentarlos en sociedad, invitan a los amigos, dejan que las visitas los acaricien un poco y un buen día, aburridos del juguete o alarmados porque la fiera va tomando demasiado grosor y de un bocado se ha llevado por delante la mano de un niño, deciden deshacerse de este regalo de Miami”. Mi primo Juan José siempre tenía razón. La metáfora estaba clara y es rotunda: los excrementos del capitalismo salvaje salpican a un animal que tiene su habitat natural a miles de kilómetros. En el blog El baul de Josete se habla de la apertura al público de parque temático, California Alligator, en realidad una granja de caimanes que se inauguró en 1907 y en el que se proponían actividades con caimán de por medio y que fue un éxito en su momento.

“The earliest published reference to alligators in the sewer — in what Jan Harold Brunvand refers to as the “standardized” form of the urban legend (“baby alligator pets, flushed, thrived in sewers”) — can be found in the 1959 book, The World Beneath the City, a history of public utilities in New York City written by Robert Daley”. “Alligators in the Sewers of New York”. Thoughtco. May 05, 2017. (Nota del autor: En este artículo se repasan algunos de los últimos avistamientos de cocodrilos acreditados en Nueva York).

Thomas Pynchon en su primera novela “V” cuenta un pasaje memorable en el que varios voluntarios salen de cacería hacia los intestinos de Nueva York para acabar con la plaga de caimanes blancos que amenaza con colonizar el alcantarillado de la capital del mundo. Teniendo en cuenta que Pynchon es el maestro de la conspiranoia y le encanta jugar al despiste, podemos estar casi seguro que estos cocodrilos no existen: “Jerónimo dejó de cantar y él contó a Profane cómo era la cosa. ¿Se acordaba de los caimancitos? El año pasado o el anterior, les dio a todos los críos de Nueva York por comprarse unos caimanes pequeñitos para tenerlos en casa. Los vendían en Macy’s a cincuenta centavos y no había niño que no quisiera tener su caimán. Pero enseguida se cansaron de ellos. Algunos los soltaron en la calle, pero la mayor parte se les escaparon por las alcantarillas. Y estos habían crecido y se habían reproducido alimentándose de ratas y de desperdicios. Y ahora andaban ya grandes, ciegos, albinos, por todo el alcantarillado de la ciudad. Ni Dios sabía los que podía haber allá abajo. Algunos se habían vuelto caníbales porque en la zona donde vivían se habían comido ya a todas las ratas o estas habían huido aterrorizadas. A raíz del escándalo del año anterior a causa de las alcantarillas, el Departamento había tomado cartas en el asunto. Hicieron un llamamiento pidiendo voluntarios que bajaran con escopetas y terminaran con los caimanes. No se presentaron muchos. Y los que lo hicieron lo dejaron pronto”.

“He explains that alligators cannot digest their food when it is cold. If they eat anyway, the food will rot — and kill them. Furthermore, it was believed to be baby alligators that were flushed into the sewers. But without the sun — and the D vitamin their skin produces when in the sun — they could not utilize calcium and their bones would get soft. He says the pollution level in the sewers would kill anything that lives in the water”. Lo explica Frank Indiviglio, herpetólogo (rama de la ciencia que estudia a anfibios y reptiles) responsable del cuidado de los reptiles, entre ellos caimanes, del zoológico de Staten Island. Comenta en este texto que de joven se colaba por las alcantarillas para buscar ejemplares de estos reptiles blancos. Los 1600 kilómetros de metro, 10.300 kilómetros de alcantarillas, 160 kilómetros de tuberías con más de una docena de túneles bajo los ríos de Nueva York dan para muchos mitos nacidos literalmente del subsuelo.

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Y de repente, Melodie

Uno de las primeros sucesos ocurridos en nuestro país que nos puso en sintonía con las mafias internacionales, en este caso francesa, con una cobertura de los medios bastante intensa -pocos años antes de la llegada de las teles privadas y el tema de las niñas de Alcàsser- tuvo un final feliz un 20 de noviembre de 1987. Un caso por el que, 30 años más tarde, hubiera matado Susanna Griso para su programa de todas las mañanas en Antena 3, Espejo Público.

El secuestro mantuvo en vilo al país once días que fue el tiempo que la niña estuvo en poder de sus secuestradores, la niña de cinco años Melodie Nakachian fue liberada de madrugada por los geos, tras asaltar por sorpresa un piso de cerca de Estepona. Recuerdo que los medios se volcaron con el suceso reproduciendo los mensajes con los que la niña se dirigía a su familia pidiendo un rescate de unos 10 millones de euros actuales. La crónica de La Vanguardia del día después del rescate se inicia con una intro colosal: “El ruido de las aspas batiendo en la noche, cortada por los haces de luz de los focos del helicóptero, alertaron a los periodistas que apurábamos los últimos whiskys en la discoteca “Riviera”, muy próxima al lugar de los hechos”.

La solución del caso también tuvo su miga. “Todo empezó con la llamada de un sacerdote de Benalmádena —explicó el comisario Rodríguez Nicolás— que nos dijo que una feligresa suya le había entregado una cartera que se había encontrado en la calle. En su interior había dos cosas: un fajo de billetes de 500 francos, equivalentes a unas 150.000 pesetas, y dos cuartillas manuscritas en un pésimo francés en el que se aprecian numerosas faltas de ortografía. En el portamonedas no había señal alguna que permitiera identificar a su propietario, por lo que la mujer, una empleada de banca que a esas horas acudía a misa, decidió consultarle al sacerdote sobre qué debía hacer con la cartera. Al cura se le encendió la luz cuando vio el nombre de Melodie en el texto de las cuartillas”, explicaba La Vanguardia que además informaba que la policía estuvo vigilando a los gángsters durante 36 horas antes de decidirse a entrar. Resultó herido el carcelero de la niña que opuso resistencia.

Durante ese duro trago, el padre de la niña, el  oscuro empresario libanés Raymond Nakachian, del que luego nos enteramos que era amigo de la jet set marbellí como Jesús Gil o Gunilla von Bismark, tuvo sus mas y sus menos con la prensa, sobre todo con la inglesa, que por entonces nos llevaba unos años de ventaja en temas de “amarillismo”.  Un secuestro en la Costa del Sol con la jet inglesa instalada desde hace años en ese rincón de Andalucía era un bombón informativo que los tabloides no podían dejar escapar. En la rueda de prensa posterior a la liberación de Melodie, el progenitor comentaba al respecto en su “palacete” y ante un avispero de periodistas: “No creo que valga la pena querellarse porque no vale la pena tocar la porquería, y lo que ha hecho conmigo la prensa inglesa es una porquería”. Al preguntarle un periodista sobre el trato que había recibido de los plumillas españoles su respuesta tampoco tiene desperdicio: “La prensa española es maravillosa, todos sois maravillosas…”. Cuando el periodista le comenta que se refiere a los periodistas españoles que han publicado al respecto de sus turbios negocios con los árabes, el magnate respondió: “Tampoco voy a hacer nada porque lo que se ha publicado aquí en España estaba copiado de los periódicos ingleses”.

La madre de Melodie, Kimera, cantante de origen coreano que sabíamos que cantaba porque lo decían los medios pero que será recordada en nuestro país por el sofisticado maquillaje con el que aparecía en pantalla, fue deshauciada de su casa, Villa Melodie, hace un par de años, una vez su marido, el ya citado empresario Raymond Nakachian, muriera arruinado y sin haber cumplido uno de sus sueños: conseguir que su amigo Robert de Niro protagonizara una película sobre el secuestro de su hija.

El diario El Mundo se hacía eco de la noticia del desalojo de Kimera en junio de 2014: “Aunque estudió Medicina en Londres, el magnate amasó durante toda su vida una gran fortuna que, sin embargo, languidecía en la hora de su muerte. “Estoy en la mierda económica”, reconoció en estas páginas un hombre que había estado implicado en dos de las grandes infraestructuras de Arabia Saudí en los 70: la construcción de un oleoducto y de un conducto de agua desalada para abastecer al país. Hasta tal punto que si no ha sido desahuciado antes, ha sido por respeto a su estado de salud. En las próximas fechas saldrá a subasta el símbolo de su fortuna, la espectacular Villa Melodie”.

The KLF ya lo anticiparon: el Procés necesitará magia para triunfar

 

“Las sincronicidades solo son tales si uno elige verlas. Prestar atención a ellas es totalmente optativo…”. John Higgs.

 

El otro día estuve en la Biblioteca de la Sagrera porque tenía entendido que estaba especializada en electrónica. La oferta de productos en torno a la electrónica me pareció un poco justita pero encontré de cara con la biografía de The KLF que se supone tenía que haber leído hace un año que es cuando salió su traducción al español por Libros Walden. Salió a la venta la última semana de 2015 que es la peor semana para que un libro entre en lo mejor de ese año en curso. En aquel momento estaba cansado de biografías sobre grupos de música y decidí dejarla pasar. Hasta que se me presentó delante de las narices el otro día en la Sagrera, o sea que lo he disfrutado mientras se precipitaban los últimos capítulos del Procés. “The KLF: Caos y magia: La banda que quemó un millón de libras” es una genial biografía porque nos explica por qué magia y por qué caos. Por qué The KLF actuaron como actuaron, aunque ni ellos mismos eran conscientes de por qué actuaban como actuaban, llegando a quemar eso mismo que anuncia el título, un millón de libras. Después de leer el libro lo tengo más claro: el Procés necesita de mucha más magia para perforar la férrea resistencia que opone esa realidad que es el Estado.  “Identificarse personalmente con modelos sin ser conscientes de que son modelos es causa de muchas discordias”, explica el autor de la biografía John Higgs. Yo añadiría que las posiciones enfrentadas en el tema de Catalunya no han sabido identificar las contradicciones de su discurso. Ha quedado claro que los políticos no son artistas, ni mucho menos magos.

“Esta es la contradicción que existe entre el mundo material de la causalidad y la idea del libre albedrío. Según la causalidad, si se juntan los datos de todos los átomos al principio de los tiempos en un ordenador lo bastante bestia, podría calcular toda la historia del futuro. Sin embargo, el instinto nos dice que esto no encaja bien con la percepción que tenemos de nosotros mismos como agentes independientes con capacidad de elegir.  Drummond, mitad de The KLF, adoptó el mantra “aceptar las contradicciones” para no tener que preocuparse de ello”. John Higgs.

En el libro aparece citada una de las películas que más influyó a la pareja, El Hombre de Mimbre, The KLF llegaron a protagonizar una performance en la que también se quemaba un hombre de mimbre rememorando este ritual pagano con el que acaba la película producida por Christopher Lee (aparece con el peor peluquín de la historia del cine). Una peli que conozco gracias a un escritor y traductor de renombre en Barcelona, Javier Calvo, y que pasamos como primera película de un ciclo cinéfilo en un club de fumetas. Casualmente el mismo escritor me escribe estos días porque está buscando un local para un evento de tintes esotéricos en petit comité: “No sé si te puede interesar, pero te avisaré por si quieres venir. Es una charla sobre temas, ejem, esotéricos”. No dudéis en que asistiré si al final se celebra. Desde aquí puedes leer la presentación que hizo de la película el destacado traductor (y en la que destaca los innumerables detalles masónicos e illuminatis que salpican esta película de 1973, todo un culto a la magia pagana estrenado el año que yo nací).

 

La historia de The KLF  me la contó una vez Nando Dixkontrol en un programa de radio llamado Crossfader en scannerFM. Lo llevé de invitado y no me dejó hablar a golpe de anécdotas.  De The KLF me explicó una historia que es medio verdad y medio mentira. Como siempre en Nando, la verdad y la invención se confunden. Por una vez, esa confusión a la hora de retomar la historia está plenamente justificada a la hora de explicar la trayectoria de la pareja británica creadora del chill out. Aquí tienes el programa de Dixkontrol, explica la anécdota en el minuto 17: “Este par de cabronazos establecieron las bases del trance primigenio inglés. Recordad amigos que estamos hablando del año 89. Para presentar su segundo álbum, que no recuerdo el título, ahora os mentiría, un LP que tenía el nombre de una isla tropical, convocaron a toda la prensa inglesa a las siete de la mañana en un aeropuerto y los metieron en un jet privado. El avión iba volando, iba volando, hasta que aterriza en Canarias, de ahí a Kenia, pasan por Turquía, Singapur, y después de estar dos días volando desembarcan en medio de una selva de la Polinesia y aparece un notas disfrazado de aduanero inglés pidiendo los pasaportes para ponerles un sello con el logo de The KLF. Los periodistas llevaban dos días comiendo, meando y cagando en un avión. O sea que la rueda de prensa de presentación del disco se hizo a 200 kilómetros del volcán Kracatoa que estaba además en plena erupción”.  Otra sincronicidad más, yo hasta ese 2006 que vino a mi programa no había hablado nunca con Nando, ni siquiera era asiduo de sus sesiones en Psicodromo, ni al 8. Pero a partir de ese programa todo el mundo me relacionó con él. Incluso ha habido gente que me ha comentado que si yo era el director del documental.

Igual la historia no fue del todo así, al menos en la biografía este historión no merece ni una línea, pero la recreación de este capítulo en la promoción de la banda resume muy bien la magia de estos descerebrados. Como dice Higgs en la biografía que nos ocupa, “Robert Anton Wilson (autor de la influyente trilogia The Illuminatus) lo explicó mejor. Como solía decir: “Todas las afirmaciones tienen algo de verdad, algo de falso, algo de sinsentido, algo de verdad y falso, algo de verdad y sinsentido, algo de falso y sinsentido, y algo de verdad, falso y sinsentido”.  El ejemplo claro perfecto de ello es la afirmación “quemar el millón de libras que quemaron Cauty y Drummond fue un acto de magia que creó el siglo XXI”. Y de eso precisamente, de magia, Nando sabe un montón. Tal vez por eso siga vivo aunque ya muerto. Recordemos que es hijo de militar y falangista, pero por también diremos que Nando ha sido uno de los activistas de la noche que más ha luchado por la libertad de la noche y de las mañanas.  Un espíritu libre que además fue uno de los primeros damnificados por el cambio estético surgido en Barcelona en los prolegómenos de los JJOO. Con las Olímpiadas llegó el final de los afters y la “disbauxa”. De aquellos barros estos lodos.

Hablando de Nando, justo en el momento de escribir estas líneas se presenta el documental que ha estado on the making nada más y nada menos que ocho largos años. Parecía que el momento no iba a llegar pero ha llegado y se ha presentado por fin en el festial In-Edit. Y se ha estrenado justo un día antes de la muerte de un colega de profesión y amigo del propio Nando. El francés J Rob que por cierto también aparece en el documental. J Rob es uno de los Djs que más ha hecho por el trance en este país y en Francia de donde es originario. Sus sesiones en la Sala del Cel de Girona tuvieron una importancia vital en la carrera incipiente de Fernando Gallego. El documental nos muestra el final de un Dj cincuentón, un Dj no muerto, un vampiro en sus últimas horas, de una manera entrañablemente patética. Nunca hasta ahora nadie había mostrado la agonía de un Dj que no puede dejar de serlo.

Más casualidades para acabar este post mágico que espero siga desencadenando más sincronicidades. El otro día estuvo en el programa de radio homónimo de este blog el cronista de la Barcelona que no se ve, Xavier Theros. Hace tiempo le leí que en la fachada del Decathlon de Canuda se encontraban algunos fósiles que llevaban allí pegados millones de años. Ayer volví a pasar y no las vi pese a que le di la vuelta al edificio. Llevo un año intentando dar con su paradero pero nada. Mientras preparaba este post me he encontrado con este artículo de El País (que es el mismo diario en el que escribe cuando puede el propio Theros): “Pese a llevar más de un siglo a la vista (el edificio se terminó de construir a finales del XIX), la milenaria madriguera ha permanecido invisible a los ojos que abarrotan diariamente los alrededores del Palacio de la Justicia. “Cada uno ve lo que sabe”, sintetiza el paleontólogo del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano de la facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Barcelona”.

 

 

La biblioteca especializada en electrónica de la Sagrera

Hoy es el #DiaDeLaBiblioteca, así que le vamos a dedicar el post de esta semana a una biblioteca que se está volcando con la promoción del consumo de música. El otro día gracias al Twitter de betevé me entero que la biblioteca de La Sagrera- Marina Clotet cuenta con un área especializada en música electrónica. Podéis ver la pieza dedicada a esta biblioteca desde aqui.

Así que esta mañana he aprovechado que tenía que coger la línea 10 del metro y me he apeado, por primera vez en mi vida, en Onze de Setembre. Muy cerca del campo de fútbol del Sant Andreu se encuentra esta biblioteca que está rodeada de una zona de obras faraónicas con una grúa enorme que evoca precisamente a una ciudad industrial de las buenas como puede ser la misma cuna del techno, Detroit. Y la comparación no es gratuita.  Esta parte de la ciudad conocida como la Sagrera se pueden considerar las puertas de lo sagrado, ya que se levanta en los terrenos que rodeaban las iglesias y se encontraban bajo la protección del clero. Con la llegada de la industrialización se implantaron en esta zona obrera auténticos colosos del motor como la Pegaso. A partir de los 70 el flujo industrial decreció y ahora parece que este continuamente en obras. Por aquí pasa cerca la Meridiana, y el Hipercor de infausto recuerdo aún  hoy por el atentado de hace 30 años.

Nada más entrar en la biblio me he topado con una exposición de fotos de ferrocarriles antiguos. No por nada La Sagrera es un enclave estratégico ferroviario. “La Biblioteca está situada en el umbral del plan de modificación de la estación del AVE La Sagrera. El proyecto comprenderá la estación del AVE, la estación de cercanías y el metro. Por este motivo, hemos creado un centro de interés en transportes ferroviarios, tanto para adultos como para niños”, reza la información en torno a la expo que puedes consultar desde aquí.

La sección dedicada a la música electrónica, puesta en funcionamiento hace un año, es de momento más bien modesta, cuenta desde septiembre con algunos vinilos de tótems inevitables como Kraftwerk y Aphex Twin, aunque también cuenta con material más actual como el recopilatorio “Drippin’ For A Tripp (Tripp-A-Dubb-Mix)” del sello Honest Jon’s Records y en el que puedes escuchar temas del siempre impredecible Dj Sotofett con algunas colaboraciones de luminarias del techno como Phillip Lauer y Gilb’R. En lo referente a los libros en préstamo, como la colección aún no tiene entidad suficiente está mezclada con otros libros de música en general, y se pueden encontrar ejemplares como “Dance, Music, Culture and the Politics of Sound” de Jeremy Gilbert y Ewan Pearson, la alocada biografía en castellano de The KLF, “Caos y Magia” -no la vayáis a buscar en un mes porque me lo he pillado que aún no la había leído-, “Yo fuí un robot” de los ya citados Kraftwerk o “An individual note of music sounds and electronics” de Daphne Oram, durante años especialista y exploradora de sonido en los estudios de la BBC. Y tampoco podía faltar el “Energy Flash” de Simon Reynolds. Igual la biblioteca no cuenta aún con un fondo que vaya a saciar a los connaiseurs pero desde la dirección nos aseguran que el archivo, tanto de libros como de Cds y vinilos, se irá incrementando. En cuanto acabe el año harán balance de los préstamos y estudiarán nuevas posibilidades. Me comentan que si tenéis CDs y vinilos que no os sirvan, los mandéis para allá antes de tirarlos.

La biblioteca inició el pasado 15 de septiembre un ciclo de charlas temáticas mensuales en torno a la música electrónica que estrenó el periodista y locutor de RNE y dublab Carles Novellas con un repaso a los últimos 35 años de música electrónica en España (“d’Aviador Dro a El Guincho”). Este mismo viernes tenéis otra charla titulada “Chicago vs Detroit” del Dj Xavier Riembau. “La música generada por sotfware” (3 de noviembre) a cargo de Antònia Folguera, entre otras ocupaciones forma parte del staff de Sónar+D, y un especial dedicado al balearic (1 de diciembre) de parte de Christian Len, responsable de las fiestas barcelonesas e ibicencas Homies, completan el ciclo por lo que respecta a este año. En recepción me han comentado que para el próximo año quieren organizar una charla en torno al italo disco y yo me he ofrecido a prepararla.

Si os queréis hacer una idea a distancia de lo que musicalmente se cuece en la biblioteca, los responsables de la misma han abierto un canal en Spotify al que puedes acceder a través de open.spotify.com/user/biblasagrera. El interés de esta biblio por fomentar el consumo de música y reflexionar en torno a la misma no se queda en la electrónica de consumo, han iniciado un  primer encuentro de cante flamenco en el que se realizan “audiciones comentadas y análisis de los diferentes palos estilísticos de la música y el cante flamenco” (aún estás a tiempo, le quedan dos fechas por celebrar, la del 30 de octubre y la del 27 de noviembre).

Y entonces Agassi subió a la red


Andre Agassi es noticia hoy porque en esta edición de Wimbledon entrena a uno de los favoritos, Novak Djokovic. Hace justo 25 años lo era por ganar el torneo individual masculino. Después de perder dos finales en Roland Garros y una en la pista central de Wimbledon, el excéntrico tenista lograría su primer ‘grande’ sobre la hierba del All England Club. Además de la gloria, superaba con un passing shot a todos aquellos que pensaban en él como un “producto del marketing deportivo” sin mucha chicha competitiva real. De paso demostró que se puede ganar el torneo siendo mejor restador que sacador, tal y como le inculcó de pequeño su padre (“Más aún, dado que la mayoría de tenistas se enorgullecen de su saque, mi padre me convierte en un experto en contragolpes, en un experto en restar el saque”, explica Agassi en sus memorias con el título Open y con las que nos muestra al monstruo que era su progenitor).

“Está bien, dice mi hermano. Ya lo tengo. Si tienes que tomar esas pastillas, si te obliga a tomarlas, juega mal. Pierde estrepitosamente. Y entonces, cuando salgas de la pista, le dices a papá que temblabas tanto que no podías concentrarte.
Está bien, pero ¿qué son esas pastillas?
Speed.
¿Y eso qué es?
Una droga. Te da mucha energía. Sé que va a administrarte speed.
¿Cómo lo sabes?
Porque lo hizo conmigo.”

El tenista más famoso de los nacidos en Las Vegas debutó en el torneo con más tradición del circuito en 1987, el año que ganó la esperanza australiana de aquel momento, Pat Cash, después de dejar en la cuneta a partir de cuartos a Mats Wilander, Jimmy Connors e Ivan Lendl. El encargado de derrotar al estadounidense en su último partido en la Catedral londinense fue precisamente Rafa Nadal, 16 años más joven, en 2006, eliminándolo en tercera ronda por 7-6 (5), 6-2 y 6-4.

Un año antes de ganarlo, el estadounidense Andre Agassi, quinto cabeza de serie por entonces, animó la edición de aquel año pasada por agua. El tenista de Las Vegas pisó la pista central en un retorno muy esperado por prensa y público. Y lo hizo vestido de riguroso blanco de la cabeza a los pies en su enfrentamiento con el canadiense Grant Connell. Ian Hamilton, director de marketing de la sección de tenis de Nike, sabiendo del tirón del de Las Vegas en todo lo que concerniente a su look, que siempre era noticia, lo llegó a anunciar en las fechas previas al torneo en el que participaba Agassi después de tres años de ausencia por no querer respetar el blanco que impone las reglas del torneo y porque se traumó en su primera participación en el torneo, la bola no botaba como él estaba acostumbrado en pista dura con lo que durante unos años decidió saltarse la cita inglesa: “Lo único que puedo decir es que todos se llevarán una sorpresa con la ropa de AndrE”, comentó el mandamás del marketing de Nike aquel año. Cierto. Cuando todos esperaban un diseño original, con algún apunte de los colores oscuros y chillones que tanto gustan el tenista norteamericano, éste optó por el blanco absoluto e inmaculado.

“Detesto el tenis, lo odio con toda mi alma, y sin embargo sigo jugando, sigo dándole a la pelota todas la mañana y toda la tarde, porque no tengo alternativa. Por más ganas que tenga de parar, no lo hago. Sigo suplicándome a mí mismo parar y en cambio sigo. Y ese abismo, esa contradicción entre lo que quiero hacer y lo que de hecho hago, me parece la esencia de mi vida”.

Agassi pasó por deportista excéntrico, pero en realidad sus decisiones responden a una serie de opciones estrambóticas del que vive una libertad limitada, partiendo de la base que siempre odió el tenis pero tuvo que dedicarse a él forzado por su padre, armenio nacido en Irán: “Le confieso a Perry que no tener alternativa, que no tener ni voz ni voto en lo que hago y en quién soy, es algo que me saca de quicio. Por eso pienso más, de manera obsesiva, en las pocas decisiones que sí puedo tomar: la ropa que me pongo, lo que como, quiénes son mis amigos”. Pendientes, estética cercana al glam-rock, mechas descoloridas, cinta de aeróbic… Tal vez Agassi haya sido el tenista hetero que más ha hecho por introducir la estética trans en el circuito ATP.

Mi amigo Frankie Pentangeli, seguidor del torneo de tenis desde hace décadas, nos comenta en torno al propio Agassi: “Lo que más me llamo la atención de Agassi fue su particular entrada en el circuito profesional, su perfil se tornaba para algunos aficionados una dosis de aire fresco que, para otros más conservadores y periodistas quisquillosos no podían o no supieron entender. El tiempo le dio la razón, era en realidad un tenista super completo que no daba un punto por perdido y que logro ser gracias a su temperamento único todo un numero 1 de ATP. Y eso a pesar de toda la negatividad que le rodeaba en su entorno, esa dosis de aire fresco acabó derivando en lo que hoy entendemos como tenis moderno”.

“Mi madre me cuenta que cuando yo era un bebé, un día entró en la cocina y encontró a mi abuela paterna dándome el pecho. Desde entonces, las cosas entre las dos mujeres no ha sido fácil”.

Pues si, las memorias de Agassi, escritas en colaboración con el periodista y escritor “puleritzado”J. R. Moehringer, están repletas de perlacas sobre su vida familiar. Nada más abrir el libro encontramos como prólogo unas palabras escritas por Vincent Van Gogh en una carta a su hermano que nos dan muchas pistas de cómo siente el tenista que ha sido su vida, como un supermercado Open 24h que aún así mantiene puertas y cerraduras:

“No siempre podemos decir qué es lo que nos mantiene encerrados, lo que nos confina, lo que parece enterrarnos, y sin embargo sentimos ciertas barreras, ciertas rejas, ciertos muros. ¿Es todo ello imaginación, fantasía? Yo no lo creo. Y entonces nos preguntamos: Dios mío, ¿va a durar mucho, va a durar siempre, va a durar toda la eternidad? ¿Y sabes qué es lo que nos libera de esa cautividad? Un afecto muy profundo y muy serio. Ser hermanos, ser amigos, el amor, eso es lo que abre las puertas de la cárcel gracias a un poder supremo, a una fuerza mágica”.

Extra, extra!: los inicios del periodismo de denuncia

muckrakers

Investigando en el universo Thomas Pynchon me entero que su traductor al español, Vicente Campos tiene un libro publicado a finales del 2015 titulado Extra, extra!: Muckrakers, orígenes del periodismo de denuncia. Un compendio de artículos muy estimulantes fechados entre finales del XIX y principios del XX que garabatean este fenómeno que desconocía y que debe el nombre a un discurso del presidente Theodore Roosevelt. El presidente echó mano en su discurso de 1906 de una alegoría del predicador inglés del siglo XVII, John Bunyan que aparece en su novela El progreso del peregrino. “El hombre que con un rastrillo en las manos era incapaz de mirar en otra dirección que no fuera hacia abajo, y al que se le ofreció una corona celestial a cambio de la herramienta, pero ni alzó la vista ni miró la corona ofrecida, y continuó rastrillando ensimismado la suciedad del suelo”. Ese hombre con el rastrillo simboliza al periodista que recoge la inmundicia social. Vamos que el presidente por un lado admiraba a ese tipo de periodista pero por otro lado estaba diciendo que estos se estaban excediendo en sus pesquisas que llegaron al Capitolio.

“Los hombres con los rastrillos son a menudo indispensables para el bienestar de la sociedad, pero sólo si saben cuándo dejar de revolver en la porquería y alzar la vista hacia la corona celestial que hay sobre ellos, la corona de la dignidad”.

Pocas veces como en ese periodo entre el siglo XIX y XX los periodistas han contado con tanta financiación para dedicar tiempo a sus artículos de investigación. Contaron con “el compromiso de los editores, amplias tiradas y abundante publicidad” que posibilitaron la proliferación de publicaciones críticas con el entorno de entonces. Un entorno en el que, no lo olvidemos, se estaban conformando los primeros trusts y las primeras concentraciones de capital. Lo que se pretendía con la edición de estas revistas críticas no era abolir el capitalismo, sino corregir sus “disfunciones”. Todo bajo la ética protestante de una nación que, no olvidemos, como quien dice acaba de pasar por toda una guerra civil que ha generado en los EE.UU. que hoy conocemos.

El resultado de la ley del más fuerte, “del darwinismo social propio de las cantinas del oeste” ayudó a desarrollar las primeras oligarquías de la historia que con el tiempo se acostumbraron a hacer y deshacer a su antojo, favorecidas además por la gran cantidad de mano de obra barata y por “una legislación deshonesta”. Se daba entonces una sensación generalizada en la sociedad americana de que la corrupción se estaba extendiendo por el país recién gestado, gracias al inmenso poder que estaba amasando las primeras grandes firmas del ferrocarril o del petróleo (dos segmentos que fueron de la mano en cuanto el refinado se impuso entre los combustibles de la época). Como dice el responsable de este recuento de artículos, “si los muckrakers hubieran alzado la vista y mirado al frente y a su alrededor, habrían visto más de lo mismo: suciedad”.

“En los Estados Unidos de finales del XIX y principios del XX se dieron dos condiciones en versión hiperbólica para la modernización y aumento de población en las ciudades: la población no creció acelerada sino vertiginosamente -en 1880 no llegaba a los 50 millones, treinta años después superaba los cien- y las public utilities no es que se modernizaran, sino que nacieron de parto múltiple: el alumbrado urbano -primero de gas, luego eléctrico-, el transporte público -redes de tranvías, trenes elevados, más adelante metro-, servicios de agua y gas, además de los servicios clásicos -viviendas, alcantarillas, escuelas, hospitales, bomberos, cementerios-. En conjunto, una aparentemente inagotable fuente de oportunidades de negocio para espíritus emprendedores, o un banquete pantagruélico para la gula empresarial”.

“El pueblo no es inocente. Esa es la única noticia novedosa en toda la información de esos artículos; sin duda no es nada nuevo para muchos observadores, pero para mí lo fue. Cuando me propuse describir los sistemas corruptos de ciertas ciudades, sólo pretendía mostrar cómo engañaban y traicionaban a la gente. Pero desde el primer capítulo -St Louis- descubrí la desconcertante verdad de que la corrupción no sólo era política: era financiera, comercial, social; las ramificaciones del dinero sucio eran tan complejas, diversas y de tanto alcance que difícilmente podían abarcarse”, Lincoln Steffens, autor de la serie de artículos que ponían al descubierto La vergüenza de las ciudades para la revista McClure’s (y que abrazó la causa soviética). Tiene otra acotación muy buena en su artículo dedicado a Minneapolis: “Cada vez que se hace algo extraordinario en la política municipal americana, sea para bien o para mal, puede atribuirse casi invariablemente a un hombre. No lo hace el pueblo; ni es obra de las bandas ni de las asociaciones interesadas ni de los partidos políticos. Estos no son más que instrumentos con los que los bosses -caciques locales- (no los líderes: los americanos no somos liderados sino pastoreados como el ganado) gobiernan al pueblo y, por lo general, lo traicionan”.

Sin ser un muckraker, aunque gracias a él muchos periodistas de este tipo tuvieron un medio donde publicar, nos encontramos con el mago del emporio periodístico, William Randolph Hearst, uno de los empresarios que más hizo por abrir el campo de acción de los periodistas. Y de las periodistas a las que incluye en su nómina y redacciones. Lleva el periodismo a su madurez como cota del espectáculo informativo. Aumenta las tiradas explotando las más bajas pasiones en el lector que después se interesó por las publicaciones muckrakers. También es verdad que empezó a pagar honorarios dignos a sus redactores. “En un sentido más literal de lo que se podría imaginar, alfabetizó a millones de estadounidenses (o de estadounidenses en ciernes). Fue Hearst quien desencorsetó el formato de una prensa envarada e inmovilista durante décadas, dándole, por decirlo rápido y mal, vida y color”. Hearts fue el molde de empresario de los medios con éxito en el que se fijó Orson Wells para dar vida al protagonista de Ciudadano Kane, el propio empresario intentó boicotear el estreno.

El método de Hearst para desarrollar su emporio informativo consistía en “comprar un periódico en horas bajas, contar con un colchón financiero lo suficientemente mullido para aguantar un periodo de pérdidas razonable; contratar a los mejores periodistas de la competencia; asegurarse, con buenas o malas artes, un buen número de anunciantes; renovar la maquetación, la tipografía (titulares más grandes, ilustraciones, fotografías, menos columnas y más “aireadas”)”. Hearts se avanza a los textos redactados especialmente para  su consumo en internet con textos breves, pero con nervio y premiando los deportes, los sucesos y el reporte del corazón. Pero también buscó causas que defender de cara al ciudadano medio y explotado. Causas que correspondieran a las necesidades de la audiencia. Incluso llegó a urdir el rescate, por parte de un periodista de su propia plantilla, de la hija de un rebelde cubano a poco de que estallara el conflicto bélico entre EE.UU. y España y que ya libre se paseó por Nueva York en olor de multitudes. El periodismo incidía directamente en la vida real por obra y gracia del “periodismo de acción” de las huestes de Hearst. Vamos que los textos de denuncia muckrakers se leían con el ruido de fondo referencial del otro periodismo, del amarillismo, que, dicho de paso, también podía ser considerado de denuncia porque también sale a la calle con valentía contra los abusos, “antes incluso de que llegue la ley”.

“La prensa amarilla encontró en los trusts -en las tarifas del ferrocarril, en los precios del tabaco, de la carne, del azúcar o del queroseno- una fuente inagotable de causas que defender,y, con Pulitzer, (editor del World), y Hearst, se convirtieron en tema habitual de portada y objeto de campañas un día sí y otro también”.

El amarillismo al estilo Hearst conllevó una feminización de las redacciones. “En 1886 se contaban 500 mujeres que trabajaban en periódicos estadounidenses; en 1900, eran 2.193 (un 8 por ciento del total)”. Así que también hubo espacio para las periodistas muckrakers como Ida Tarbell que a principios del XIX escribió para McClure una serie de artículos en los que despedazaba a la tétrica empresa o entramado del petróleo, la Standard Oil“. La autora presentaba las pruebas con un estilo prosaico, claro y analítico. Y aún así, pese a esa parquedad expositiva, o tal vez precisamente por ella, los artículos fueron leídos como si se tratara de una obra dramática, una electrizante novela de aventuras. El drama estaba en los ojos de los lectores”.

“Lo verdaderamente preocupante es el coste ético de todo esto. Somos un pueblo de comerciantes. No podemos alardear de nuestras artes, de nuestros oficios, ni de ser especialmente cultivados; pero si podemos jactarnos de la riqueza que producimos. Como consecuencia, el éxito de los negocios está santificado y casi cualquier método que nos permita alcanzarlo está justificado por una clase cada vez más numerosa”. Ida M. Tarbell en La historia de la Standard Oil Company– Segunda parte. Capítulo VIII. Conclusión”, publicado originalmente en McClure’s en octubre de 1904.

En entregas posteriores incidiremos en este blog en la figura de Nellie Bly que se hizo pasar por loca para narrar sus experiencias de sus diez días dentro de un manicomio auspiciada por Joseph Pulitzer y su periódico The New York World y que además batió el récord de la vuelta al mundo en menos días (le dio tiempo a visitar a Jules Verne en París). Ambas heroicidades de periodismo desde dentro quedaron recogidas en sendos libros que llegaron no hace tanto al mercado español a través de Ediciones Buck.

Uno de los muckrakers más conocidos para el público de aquí, aunque cuando el fenómeno explotó él ya era un “pope consagrado de las letras estadounidenses”, pertenece a una generación anterior, fue Mark Twain. En uno de los artículos que se incluyen en el libro el autor de Tom Sawyer, propone una solución para evitar los linchamientos de negros que tanto abundaban en los EE.UU. de finales del siglo XIX. Repatriar a los miles de misioneros estadounidenses que fueron a China a convertir chinos al cristianismo. “Todo el mundo piensa que los chinos son una gente excelente, honesta honorable,laboriosa, digna de confianza, de buen corazón… así que déjenlos en paz, ya son bastante buenos tal como son; y además, cada converso corre el peligro de adoptar nuestra Civilización. Debemos andarnos con cuidado. Debemos pensárnoslo dos veces antes de animarlos a correr ese riesgo; una vez civilizada, China no podrá des-civilizarse”: La voz de Twain es la de un anti imperialista que critica el poder omnisciente que su país va tomando en el contexto internacional de antes de la primera guerra mundial.

El final de los muckrakers se debió a varios factores. La aparición de los relaciones públicas, que empezarían a lavar la cara de las empresas y el posterior desinterés de la opinión pública que creyeron en el avance de las reformas y se volvieron más deferentes con la autoridad (la entrada de EE.UU. en la primera guerra mundial provocó que el pueblo se moviera en bloque con las autoridades).

Amar en tiempos de cólera

TP 2326 Amar en tiempos revueltos - Isabel Serrano

Se cumplen diez años del final de la primera temporada de Amar en tiempos revueltos. 201 capítulos de una serie que se inició el 27 de septiembre de 2005. La serie se emitió hasta noviembre de 2012, arrojando un total de más de 1200 emisiones que cautivaron al público de sobremesa. “En esta primera temporada la guerra civil estuvo presente en cuatro capítulos (3-6). Capítulos que se centraron en retratar aspectos como las condiciones de la retaguardia madrileña en julio y noviembre de 1936, o el ocaso de la conflagración y la inevitabilidad de la derrota, en el invierno de 1938-39. Esta elipsis de la guerra debe explicarse en virtud de criterios de producción. Pero esa invisibilidad no obvia la intensa huella que juega el conflicto en la trama de la serie. La Guerra Civil ha constituido un trasfondo permanente a lo largo de todo el relato. El serial debe ser considerado como un retrato minucioso sobre el ordinario cotidiano popular. Sus tramas han incorporado, en ese marco de situación, una ductilidad de citas provenientes del presente. Desde ese punto de vista, Amar en tiempo revueltos ha combinado alusiones de actualidad, una rememoración de rango selectivo y una extensa reflexión pedagógica acerca de las prolongadas secuelas generadas por la guerra. La tensión ideológica, la represión política y social, el miedo y el hambre, el exilio o el mantenimiento de una resistencia – siquiera actitudinal- en el interior del país han ido sustentando así su vertebración discursiva, a través de una mirada sentimental y de denuncia construida sobre los años cuarenta, en la que ha interactuado también el objetivo de combinar reivindicación y ética histórica”.

“La Guerra Civil televisada”. Sira Hernández (editoria). (2012). 30 de marzo – 20 de abril