Paranoia ajedrezada en Filipinas

De todos los deportes que deberían interesarme, el ajedrez es el que menos me interesa, de momento. La verdad es que desde pequeño que no lo he intentado con el tablero ajedrezado, pero me temo que hoy se me seguiría dando tan mal como en mi infancia. Eso sí, me encantan los aspectos periféricos de este deporte que en la antigua Unión Soviética fue estandarte del poder de los soviets. Un valor estratégico de cara al exterior que tuvo hace justo 40 años la quintaesencia del enfrentamiento político con la guerra fría como marco incomparable.

El 18 de julio de 1978 daba inicio el campeonato mundial de ajedrez en Filipinas, en Baguio, una localidad fundada por los estadounidenses concebida como localidad de veraneo. Se enfrentaban entonces el vigente campeón Anatoli Kárpov, por entonces ya joven ogro de la URSS y representante del poder hegemónico soviético, y el aspirante Víktor Korchnói (que en en ese momento llegaba con casi 50 años como Gran Maestro Internacional pero también como paria, es decir, sin nacionalidad que representar, se asiló dos años antes en Holanda para luego trasladar su residencia a las cercanías de Zurich). Al margen de lo puramente deportivo, el campeonato destacó por las paranoicas condiciones que lo rodearon. Para empezar, estamos hablando de un estandarte del poder soviético contra un apátrida que huye de ese mismo sistema soviético. Las crónicas de aquel campeonato destacan más los entresijos que envuelven el campeonato, que se alargó tres meses, que la calidad de las partidas que como veremos dieron para fallos impropios de un campeonato como este. Las crónicas del evento explican también que el equipo de Kárpov incluía a un conocido hipnotizador, un tal Vladimir Zuckar, en realidad, profesor de parapsicología de la facultad de Moscú (y que presenció in situ el campeonato hasta la partida decimoctava en la que tuvo que abandonar su privilegiada posición después de muchas quejas del equipo de Korchnói). “Como detalle curioso para la historia de este cotejo sin precedentes, debe anotarse que se cumplió el alejamiento del «hipnotizador» hasta ayer, en la partida decisiva, cuando retornó a un asiento de la quinta fila de plateas”,explica Héctor B. Kuperman, como enviado especial de El Páis.

Para compensar las malas artes de Karpov, según la Wikipedia el equipo de Korchnói incluía a un convicto en libertad bajo fianza por delito de homicidio y a una pareja de misteriosos personajes pertenecientes a la secta de origen indio Ananda Marga (foto más abajo). Hubo más controversia fuera que dentro del tablero. A destacar el uso de rayos X para poder ver a través de la silla que se había traído de casa el aspirante, hubo protestas por quítame unas banderas que no me convencen encima del tablero. Korchnói, de hecho, venía sin bandera y quería que en su distintivo se leyera, “apátrida”, una distinción que no convenció a la Federación internacional. Por lo que cuentan las crónicas, el viejo aspirante utilizó unas sospechosas gafas con espejos que reflejaban luces dispuestas sobre el escenario y que molestaban a su oponente. Cuando el equipo de Kárpov le enviaba un yogur durante la partida para que engañara al hambre, el equipo de Korchnói protestaba alegando que podía tratarse de algún código secreto, argüían que según el sabor del yogur, el campeón podría mover sus piezas en una dirección o en otra. Las partidas se acabaron el 18 de octubre para un total de seis a cinco a favor del campeón, con 21 empates.

“Es muy cierto que sin el error no existiría el ajedrez, pero también es verdad que tanto Karpov como Korchnoi superaron ampliamente la cuota, normal y aceptable, registrada en otros encuentros mundiales.Korchnoi confirmó su tornadizo estilo, creando hermosas partidas para cometer después errores garrafales”, comentaba El País en referencia a aspectos estrictamente deportivos. Aquí tenéis un texto en el que se habla de las particularidades de este campeonato paranoide.

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Aquel abril de hace veinte años

 

Puede que aún vivamos en los estertores de los 90, pero puede también que el siglo XX se acabara en abril de 1998. Bueno, en realidad ese mes de abril de hace veinte años murieron tres personajes que posiblemente cubran todo el espectro ideológico y espiritual del que ha sido capaz el ser humano en todo el siglo XX. Uno se planteaba la modernidad, otro reivindicaba la vuelta a las cavernas y el tercero conecto al ser humano de ayer con el de ayer, hoy y siempre.

El 21 de abril de 1998 moría el filósofo francés Jean-François Lyotard que dedicó un montón de sus neuronas a plantearse qué hacer con la posmodernidad que ya por entonces nos asolaba.

François Lyotard, publicó en 1979 su obra más conocia, La condition Posmoderne, que anunciaba el fin de la metanarrativa, de las grandes interpretaciones generales como el socialismo o el cristianismo. El momento de las historias en minúsculas, el fin de las interpretaciones reales. La realidad explicada con metáforas. Decía en una charla en una visita a Barcelona en 1985: “El posmodernismo es acostumbrarse a pensar sin moldes ni criterios”. Se preocupó en renovar ese pensamiento de la izquierda desde perspectivas radicalmente antitotalitarias como miembro de la crew Socialismo o Barbarie, algo bastante cercano a lo que ejecutó de manera literal el bárbaro de ideas marxistas leninistas, Pol Pot.

Seis días antes que Lyotard, dejaba este mundo uno de los genocidas del siglo pasado, el líder de los terroríficos Jemeres Rojos. Después de una estancia de cinco años en Francia, donde estudió literatura, Pol Pot volvió a su país con el objetivo de devolver Camboya a la edad de piedra (y se pasó por la piedra al veinte por ciento del país entre 1975 y 1979, dos millones de personas que masacró con el apoyo de los EE.UU). Desde los tiempos de Nixon los EE.UU. estuvieron incordiando en Camboya con la excusa de la guerra del Vietnam, mantuvieron tropas en ese pequeño país del sudeste asiático con el objetivo de cortar los suministros que llegaban a sus rivales de Vietnam del Norte. Sin dar explicaciones a la opinión pública y eso que lanzaron cuatro veces más bombas que en Japón durante la II Guerra Mundial. Una guerra sucia en toda regla, en cuanto los vietnamitas invadieron Camboya los estadounidenses no dudaron en dar apoyo a los jemeres rojos (es lo que tenía la guerra fría y sus contradicciones, los estadounidenses apoyando a los rojos más rojos de aquel momento). Una vez en el poder, Pol Pot, al contrario que su homólogo chino Mao Zedong, propuso un salto hacia atrás, hacia una economía natural de carácter preindustrial. Obligó a los habitantes de las ciudades a volver al campo. Obligó a los monjes budistas a trabajar y prohibió la religión y la moneda, condenando además la ciencia occidental.

Seis antes que Lyotard y doce después que Pol Pot, el 27 de abril de 1998, moría también el chamán peruano de tradición tolteca, Carlos Castaneda. Los medios se hicieron eco de la noticia con casi dos meses de retraso, la contó en exclusiva Los Angeles Times. “Era Carlos Castaneda, autor de la serie de libros sobre las enseñanzas del mago indio Don Juan, y un mito de la espiritualidad en los años 70”, informaba El País el 20 de junio de 1998 con una noticia titulada”. Después se supo que dos días después del fallecimiento del gurú peruano desaparecieron sus cinco seguidoras y amantes preferidas que formaban parte de la secta conocida como Tensegrity: Florinda Donner, Taisha Abelar, Patricia Partin, Kylie Lundahl y Talia Bey, para cumplir con un pacto de suicidio en el desierto, en el Valle de la Muerte. Ocho años después aparecerá el cadáver de Patricia Partin.

El barrio de Sant Crist de Badalona: Murmullos del ghetto

La calle donde se encuentra la asociación de vecinos del barrio donde me crié parece un bosque de la cuenca del Congo. Hace cinco años que no se podan los árboles y apenas pasa la luz por esta calle de pendiente respetable. “A las cuatro de la tarde, independientemente de la estación en la que estemos, en esta calle ya es de noche”. El presidente de la asociación de vecinos de Sant Crist de Can Cabanyes, Cisco Melgarejo me comenta que ha pasado esta mañana por el Ayuntamiento de Badalona para ir a recoger unas cosas y se ha topado con Àlex Mañas que es el regidor encargado de parques y jardines. “Pero no me ha podido atender, así que le he dictado a su secretaria todo lo que se necesita con urgencia en el barrio. Hace un mes y medio que le mandamos una carta para ver si nos reuníamos. Si no conseguimos que se hable de nuestros problemas en el último pleno del año, de aquí dos semanas, bajaremos los que seamos y pediremos su dimisión. En esta asociación nunca nos hemos casado con ningún ayuntamiento”.

Entre los pocos atractivos arquitectónicos del barrio esas primeras casas que se construyen hace un siglo en el barrio situadas en la Rambla de Sant Joan, entre el passatge Fortuny y la calle del mismo nombre. Una de las casas típicas de obrero con ventana ciega tiene una escritura que data de 1914. Los terrenos eran de la baronesa de Maldà, poseedora también  en esta ciudad de la torre de Can Peixau que da nombre a la colina de 60 metros de cuestas castigadoras sobre la que se levanta el barrio. El único establecimiento con solera que queda en pie en el barrio es la pastelería Pla, en la calle  Angel Guimera. Una pastelería pequeña con un agujero en el suelo por donde pasa una escalera que conecta con el sotano y que apenas deja centímetros de piso a la dependienta. Siempre que entro tengo miedo que caiga de espaldas por el agujero. “La gente baja al centro a comprar o a las grandes superficies, pero aquí no se quedan”. En mi barrio cuando la gente baja al centro dice que baja al centro. Tenía una compañera de instituto que pasaba por el centro dando una vuelta enorme antes de subir hacia mi barrio. Despistaba así a sus amigos que desconocían que en realidad vivía en el depauperado barrio que hoy nos ocupa. Según el censo de 2012 en el barrio viven 10.497 personas, según la Wikipedia “con un 50% de hombres y de mujeres”.

No tardará en comentarme Ciscu que en la asociación donde me encuentro están todos para jubilarse. “Mujeres que vengan habitualmente quedan sólo mi mujer y la señora Carmen. Hay cuatro miembros más jubilados, dos de ellos vienen sólo a las reuniones para tocar los cojones. Los otros me dicen que por qué no los echo de aquí, y respondo que a mí no me gusta crear mártires. Uno es del PP y el otro de Ciudadanos. ¿Para qué discutir si ya sabes que no te vas a entender con ellos? Yo lo único que digo es que cuando vayamos a pedir algo para el barrio hablemos en nombre y beneficio del barrio. Ha habido veces que nos hemos reunido con el anterior alcalde del PP (Xavier García Albiol) y ya sabían lo que les íbamos a proponer. Alguien de la asociación se había ido de la lengua y eso no puede ser porque va en contra del interés común. En el grupo de Whatsapp que compartimos los miembros de la asociación, mi mujer preguntó ayer quién iba esta vez a por las bombonas de butano. Pues si no cojo yo el coche y me voy a buscarlas, aquí nos pelamos de frío. Ya me he cansado de poner el coche para la asociación de vecinos. Pero sí,  tendré que escaparme… Los lunes y martes vienen unas señoras de Lloreda, que es el barrio de aquí al lado, a aprender corte y confección. Los miércoles y jueves tenemos a las señoras de la asociación de vecinos que son bastante más que aquellas y que foten uns treballs molt xulos como aquellos cuadros que, quieras o no, le dan un poco de color al espacio. Vaya que tendremos que traer butano para que se calienten…”.

El historiador Francesc Palacio encarna el futuro de la asociación. Es responsable del libro con el que el barrio celebrará sus cien años de vida y que se presentará oficialmente en fecha por decidir (“Ya verás como ese día no se dignará a pasar ni un regidor del ayuntamiento”, comenta entre jocoso y resignado Ciscu). Palacio se encuentra ahora mismo en las dependencias ayudando en la digitalizacion de la colección de revistas de la asociación que archivan desde el primer número. Los originales los llevarán al museo de la ciudad y así ganaran espacio. “Aquí entra todo el mundo y aquí nadie controla nada. Pero estropearse no se estropean las cosas porque está todo ordenado. El otro día construimos un armazón especial para guardarlas. Aquí hay que hacer de todo, sobre todo de ñapas”. Me muestran alguna foto histórica que ha ido rondando con grapas por todos los locales de la asociación. “Esta foto ya colgaba en la asociación de la calle Puigfred, luego estuvo colgada aquí arriba en las instalaciones que teníamos en la calle Chopin, luego estuvo en Carlos I, en Juan de la Cruz. Siempre grapada. Esta copia se ha salvado de milagro”, comenta el joven historiador sobre el que reposa el futuro del movimiento vecinal de este barrio que nunca ha vivido tiempos mejores.

“En un pleno del ayuntamiento en el que se hablaba de la posibilidad de que se construyera un Corte Inglés un poco más abajo, les comenté que el único remedio que tenía el barrio era que viniera la ETA con explosivos y aplanara el barrio. La única manera de conseguir que el barrio realmente comenzara de nuevo”

Me explican presidente y pupilo, a veces sin ponerse del todo de acuerdo, que en el barrio hubo dos asociaciones durante mucho tiempo. “La primera asociación del barrio nace en el año 57 y se le llamaba la Agrupación de Vecinos Urbanizadora de Santo Cristo, entre otras cosas porque su principal demanda era esa misma, la de urbanizar el barrio. En el año 72 también se creó la agrupación de los cabezas de familia que ante todo buscaban la promoción del deporte, actividades culturales y lúdicas… Las dos asociaciones convivieron de manera más o menos pacífica hasta que llegaron los años de la Transición. La agrupación urbanizadora gira entonces hacia el PSUC y es la que luchará por las escuelas. Llegará a ocupar a finales de los 70 los bajos de la Iglesia, pese a la obvia negativa del mossen, y al final conseguirán que se abran las escuelas ya citadas. No se muy bien cómo, pero las dos asociaciones acaban entendiéndose y en el año 84 se fusionan. Pero llegó el año 94 y se volvieron a pelear, no Ciscu?”, una pregunta que Palacio seguro le ha hecho por enésima vez. En el barrio, con espíritu verdaderamente reivindicativo, la verdad es que ha habido pocos vecinos. Parece que además mal avenidos.

Pese a todo el barrio ganó algunas “guerras” durante los años de la Transición. Esa citada ocasión en que varios vecinos se encerraron en la iglesia, con el desaparecido actor Jordi Dauder como portavoz (” como buen actor que era tenía una verborrea que se metía a la gente en el bolsillo”), para pedir la construcción de los colegios el Llibertat, el Llongueras y el instituto de la Pineda que al final llegaron a principios de los 80. Otra guerra del barrio y colindantes de Santa Coloma se encendió poco después para evitar la apertura de un Continente, ahora Carrefour, en la zona de Montigalà, extensa área peatonal por la que únicamente circulaban monopatines y bicicletas. Después vinieron el Decathlon, el Toys “R” Us o el Gran Velvet, la discoteca más cara de por entonces con forma de submarino ”Si, fue otra época movida. Pero después nos enteramos que el presidente de la federación de asociaciones de vecinos de aquella época y que se supone que estaba luchando con nosotros le alquiló un local al propio Carrefour para que pudieran hacer las entrevistas de trabajo a los que pretendía contratar. Le daban cada mes dos millones  de las antiguas pesetas. Fue el mismo tipo que estaba construyendo unos aparcamientos cerca del cementerio y que tuvieron aquel incidente con la grúa que se cayó destrozando varias hileras de nichos”.  

“Yo entré en contacto con la asociación por primera vez con la campaña Sant Crist també existeix. En aquellos momentos había mucho movimiento vecinal, con lo que empecé a venir a las reuniones y entonces me engancharon para que colaborara con ellos. Ahora mismo soy vicepresidente y como soy licenciado en historia también soy vocal de cultura”, comenta Francesc. A lo que Ciscu replica con celeridad: “De aquí a un año y medio si no pasa nada raro y él tiene un trabajo que le aporte seguridad económica puede venir aquí por las tardes, seguramente será el nuevo presidente. Y el resto pues pasaremos a ser vocales. O mejor nos vamos para casa que ya es hora de retirarse,  ya hace muchos años que estamos aquí”, comenta Ciscu. “Pues si eso ocurre ya podemos cerrar el barraca”, replica Francesc. La campaña Sant Crist també existeix fue uno de los últimos intentos vecinales estructurados con las pocas entidades que quedaban en el barrio, con el apoyo de Iniciativa, para pedir lo que ya hace tiempo se esperaba: el lateral definitivo de la autopista, ese  CAP que está por llegar, potenciar la iluminación que es muy pobre y el pavimentado de algunas calles. “En la encuesta que se realizó entre los vecinos para priorizar las demandas al ayuntamiento, entre el público joven también destacaba la construcción de una biblioteca. Es que depende también de donde vivas. Los que tiene que subir todos los días una cuesta porque viven en la zona alta, pues tienen unas necesidades que no son las mismas que los de las primeras casas que ya dan a la frontera con el colindante barrio de Lloreda. Todos los ayuntamientos prometen pero cuando están subidos a la poltrona todos son iguales. A la hora de la verdad da igual que sean de izquierdas, de centro o de derechas… “, asevera Ciscu.

El 14 de marzo de hace 50 años, a la altura del barrio de la Salud, el ministro de obras públicas del momento, el señor Federico Silva Muñoz, cortaba la cinta con la que se inauguraba el tramo de 5 kilómetros de la autopista A-19 Badalona-Montgat (la nomenclatura cambia a partir de 2001 y ahora se conocen por los tramos C-32, C-31 y C-31D). El año siguiente se puso en marcha el tramo entre las localidades del Maresme, Montgat-Mataró (la primera de peaje en todo el país) y que conectaba la plaza de las Glorias con el barrio de la La Salud. El barrio de Sant Crist es uno de los barrios que la autopista cercena en dos partes. Hubo edificios que tuvieron la mala suerte de quedar emparedados entre el muro de la montaña que sustenta la parte más elevada del barrio y el lateral de la autopista. Además, el lateral de la autopista dejaba el barrio con menos arterias para atravesarlo en coche con lo que la vía principal, Coll i Pujol, casi siempre se atasca de coches en ambas direcciones. Los camiones que aparcan para dejar el género en las inmediaciones del Bonarea que dificultan el paso de los coches que bajan al centro de la ciudad se han convertido en uno de los problemas candentes del barrio según me explica Ciscu. “Es vergonzoso que en pleno siglo XIX tengamos aún el lateral de la autopista en el estado ruinoso en el que lo tenemos”, comenta Ciscu.

“El plan del lateral de la autopista contempla que se tiene que demoler un buen tramo de edificios que están al lado de la autopista. Todas esas casas bajas tienen que ir al suelo para hacer un vial y para que quede bien uniformada la estructura urbanística sin muros medianeros sueltos. Levantarán bloques de pisos, unos de protección oficial y otros de mercado libre”, me explica el joven historiador. “Para taparnos la cara y dejarnos con el culo sucio. Para que empiecen con las dos etapas de remodelación tenemos que esperar a que construyan los más de 300 pisos en los terrenos de la antigua fábrica Estrella que pertenece ya al barrio de más abajo y cuenta con unos 39.363 metros cuadrados. Y de los beneficios de todo aquello sacarán el dinero para arreglar lo nuestro. Nosotros obviamente nos negamos porque creemos que lo nuestro lleva más tiempo en espera”.

Otra aspiración del barrio también se centra en las comunicaciones. Entre que el barrio está partido en dos y que se encuentra en lo alto de una colina, llegar a este barrio siempre ha sido un tanto costoso. Los habitantes del centro de Badalona, sin ir más lejos, nunca han tenido como costumbre acercarse hasta este barrio (paradójicamente la salida de la autopista que desemboca en el barrio se llama Badalona centro). Me comenta Ciscu que estos días están en juego las aperturas de varias bocas de metro en el barrio. La unión del Fondo, inicio de la línea roja en Santa Coloma, con Pompeu Fabra, uno de los extremos de la línea lila ya en Badalona.

Dos rampas mecánicas para superar el desnivel de la calle Cuba se convirtieron en otra demanda histórica del barrio. Finalmente fueron inauguradas en 2014 por el alcalde de entonces Xavier Garcia Albiol que cumplía así con una de las promesas electorales. Las dos rampas salvan un nivel de ocho metros pero sólo de subida. “Estas rampas las fabricaron a medida en el País Vasco y creo que sólo hay seis parecidas en todo el Estado. El ayuntamiento nos ha dicho que ya le podemos decir a los vecinos que se construirán un par más en las calles Fortuny y en el Passatge d’en Rodó, que hasta ahora no se han podido hacer porque los fundamentos no estaban en condiciones. Yo hasta que no lo vea no me lo creeré”.

 

Nota del autor: A pocos días de publicar el artículo que quería hacer coincidir con la efeméride de la inauguración del tramo de autopista que desde hace 50 años estrangula el barrio, me entero por un cartel colgado cerca de mi casa que la presentación del libro se celebrará el sábado 10 de marzo (pese a que pedí al presidente que me informara de la fecha en cuanto se confirmara para poder asistir). Me acerco al local este pasado sábado que a poco de empezar ya está a reventar. Cuento unas 70 personas. “No estamos acostumbrados a que venga tanta gente”, comentará el joven historiador Francesc Palacio. Durante el turno de preguntas y respuestas se me ocurre levantar la mano para hacer dos reflexiones. La primera salta a la vista y es que después de tantos años por fin se han podado los árboles de la calle de la asociación.  Cuando acto seguido voy a preguntar si ha venido alguien en representación del ayuntamiento, se levanta el presidente de su asiento como un resorte, que al poco de empezar la presentación se tuvo que retirar por la emoción, para pedirme en público que no es momento de hablar de esas cosas. Al finalizar el acto se acercará para decirme que no me enfade que me lo explicará todo la semana siguiente. Está claro que algo ha cambiado en estos meses en la relación entre la asociación y el ayuntamiento. Ayer pasé por las dependencias de la asociación pero estaba trabajando. Quedé con él en que nos veríamos esta mañana de miércoles pero tampoco ha habido suerte.  Desde que hablé con el presidente en enero en el barrio ha habido movimientos. Por un lado se están haciendo obras en varios laterales de la autopista. Por otro, se ha empezado a construir en la zona de la antigua fábrica Estrella, la venta de los pisos debía sufragar los del acondicionamiento del lateral. Espero poder hablar con Ciscu en breve y que me ponga al día.

Thomas Pynchon: El novelista que sabe lo que está pasando

Su exigua biografía oficial, que muchos de sus seguidores sabemos de memoria, dice que el 8 de mayo de 2017, Thomas Pynchon, si es que está vivo, si es que es una persona y no dos o tres como sugieren algunos, cumple ocho décadas de vida en la sombra. El escritor que más exige a sus lectores en cada entrega cumple ocho décadas de vida. El novelista que más ha hecho por desvelar el gran misterio, de todos los surgidos el pasado siglo, lleva cincuenta años anudando el cerebro de los que se atreven con sus libros. Su primera novela, titulada simplemente V, yace desde hace unos meses en un cajón de mi casa con un puntero que marca que la debo haber abandonado por la página 200 y pico. Pero no me preocupa, no soy el único que deja sus libros a medias. Pynchon debe ser el escritor con más libros leídos a medias.

Si hacemos algo tan pynchoniano como rastrear por internet, nos toparemos con un artículo del desaparecido Moncho Alpuente que puede que fuera uno de los primeros publicados en la prensa generalista de nuestro país con la intención de comunicar las bondades de Pynchon. O por lo menos, uno de los primeros en enviar señales sobre uno de sus libros. En septiembre de 1977 escribió para El País una reseña de la segunda novela en la carrera del esquivo escritor estadounidense, La subasta del Lote 49, que se publicaba en España gracias a la serie Espiral, de la editorial Fundamentos, que por entonces publicaba libros de un tal Leonard Cohen. Los tópicos a la hora de analizar la obra de Pynchon ya estaban recogidos en aquella reseña de hace 40 años: “La subasta del lote 49 aparece, al mismo tiempo, en dos vertientes, como una gigantesca sátira de la sociedad americana a través de sabios ingredientes, y como una novela críptica y eminentemente simbólica”.

Seguimos indagando en el rastro de Pynchon y contactamos con Paula Serraller, actual directora de la editorial Fundamentos que me facilita el contacto de su madre, Cristina Vizcaino Auger, la responsable de la misma editorial hace cuarenta años. “En el momento en que publicamos a Pynchon en la colección Espiral el director literario era Julián Ríos. Yo me encargaba de la producción de esa colección pero en muchos títulos estaba asesorada por él. Ríos tenía muy buen olfato para descubrir autores y Fundamentos tenía el valor de publicarlos cuando eran aquí unos desconocidos. Como ya sabes, Pynchon ha sido muy celoso de su intimidad y nosotros contratamos su obra a través de una agencia y por tanto nunca tuvimos contacto con él”, nos recuerda Vizcaino.

Contactamos por mail con Julían Rios que nos explica que entró por primera vez en contacto con Pynchon cuando se publicó su primera novela en 1963, la citada V. “Y tres años después compré en una librería de Londres, Better Books, en Charing Cross, ya desaparecida, su primera edición de bolsillo inglesa, obra de Penguin, con su vistosa portada pop de un hombre-rana en una alcantarilla y que por cierto aún conservo. En otra librería londinense, Compendium, en Candem Town, que también se llevó el viento de la especulación, iba encontrando años más tarde diversos folletos, algunos mecanografiados, que reproducían sus primeros cuentos publicados en revistas de Estados Unidos”.

Nos explica Ríos que lo que le atrajo de inmediato de Pynchon fue su sentido del humor y su desparpajo para conectar ciencia y ficción, lo culto y lo popular del arte y la literatura. “Cuando fundé la colección Espiral tenía claro que Pynchon era uno de los nuevos autores norteamericanos que debería incluir en ella. Y para introducirlo en España escogí su obra más asequible”, Ríos recuerda que no debió venderse demasiado porque no hubo segunda edición. Las dos novelas de Leonard Cohen, Los hermosos vencidos y El juego favorito, se vendieron mejor y facilitaron la publicación de autores menos conocidos entonces en España como John Barth o el propio Pynchon. Ríos introduce en su novela Puente de Alma, publicada en 2009, a un personaje que es Pynchon “o alguien que se le parece”. “El misterioso escritor no podía faltar a la cita en el puente de Alma de París, donde se concitaban todos los adoradores de la llama dorada de la princesa Diana que allí se dejó la vida, centro de todas las conspiraciones más o menos paranoicas. Se trata de un homenaje y profanación, con permiso de Benny Profane, aquel personaje de V”, matiza el veterano escritor vigués que acaba su mail con una sugerencia para seguir con nuestras indagaciones: “En caso de que no lo tenga en su lista de pynchonianos, le recomiendo que contacte con el novelista Juan-Francisco Ferré”.

“La web profunda me ha interesado mucho para mi última novela, Karnaval. Para mí, están los medios y el fantasma de los medios. Y en ese terreno de lo espectral y de lo fantasmagórico es donde Pynchon se ha movido siempre maravillosamente”, nos explica Ferré que en estos momentos se encuentra impartiendo un taller de novela aplicado a la era digital. Me comenta que cerrará el curso con la última novela de Pynchon, Al límite, porque le parece una de las novelas clave en lo que llevamos de siglo. “Si, puede que sea sorprendente lo de su edad, pero hay que tener en cuenta que Pynchon lleva muchos años ejerciendo de gurú en lo que respecta a la reflexión en la literatura como medio de exploración de lo que es la cultura, la tecnología y la historia en general. Es lo que le habilita en términos de credibilidad”. El escritor malagueño Juan Francisco- Ferré, integrante de la llamada Generación Nocilla, asegura que el siglo XXI es un siglo que ya se plantea como muy pynchoniano: “Se encuentra en una situación de privilegio para poder analizar fenómenos que, de un modo u otro, él ha sabido anticipar en su literatura. Internet es un medio que ha nacido para encontrarse con un Pynchon”.

“En cierta forma Pynchon está anunciando un mundo en el cual los seres humanos van a buscar formas de comunicarse al margen de lo oficial. Internet en principio fue eso, un medio anarco y contracultural que vino a cubrir ese deseo en el ámbito y cultural y que Pynchon ya había sabido expresar con sus novelas. Aunque también supo intuir que luego vendría esa deriva de internet hacia un ámbito más comercial o corporativista”, Juan Francisco- Ferré.

Para los que nos sentimos solos y desorientados una vez acabamos una novela de Pynchon, lo mejor es consultar un libro titulado simplemente Pynchon, publicado hace pocos meses por la editorial Base, en el que se incluyen ensayos de autores como Jon Bilbao que en su aportación intenta arrojar luz sobre la críptica literatura pynchoniana (que compara con la niebla perpetua con la que se encuentra la expedición que llega a la isla de King Kong). “A mi entender esa “niebla de palabras” que hay que atravesar en sus novelas cumple varias funciones. Una es la de crear una atmósfera de misterio en la que aceptamos casi cualquier cosa, una suerte de relajación del concepto de verosimilitud; otra es la de toparnos con un pasaje inolvidable que aporta un premio al lector, que después de haber transitado largamente entre la niebla, se encuentra con pasajes que no sólo son visualmente muy poderosos -lo que los hace arraigar en la mente y recordarlos mucho más extensos de lo que son, algo que repetidamente sorprende a quien relee los libros de Thomas Pynchon, sino también claros, coherentes y – aquí radica, quizás el mayor logro – parecen verosímiles”. Del recuerdo de Bilbao aún penden poderosas imágenes pynchonianas como “la desintegración del campanario de la plaza de San Marcos de Venecia, que aparece en Contraluz, todo lo relacionado con las bombas V2 de El arco iris de gravedad y el cambio del calendario juliano al gregoriano en Mason & Dixon”.

Otros aportes del citado libro de ensayos a mayor gloria de Pynchon vienen firmados por el periodista musical Albert Fernández y la escritora Paula Lapido. En su turno, Fernández se atreve a recrear las vicisitudes del detective Doc Sportello, protagonista de la novela Vicio propio (y de la película de Paul Thomas Anderson que interpreta Joaquin Phoenix), al que transporta al año 2012. “Me parecía interesante llevar a Doc Sportello en un viaje en el tiempo hasta nuestros días. En el 2012, debido al anuncio del fin del mundo, hubo un ambiente psicótico generalizado que coincidió con una nueva oleada de músicos hippies que recreaban en lo musical el ambiente de la novela”. Por su parte, Lapido, licenciada en ciencias físicas por la Complutense, nos comenta que entre sus amigos físicos ninguno de ellos lee a Pynchon: “Te diría que lo que más me atrae no son sus consideraciones físicas o metafísicas, sino su forma poco convencional de narrar. Me gusta la aleatoriedad a la que recurre Pynchon como estructura literaria que a simple vista parece improvisada”.

Tras su estancia en Nueva York, Pynchon decide mudarse a California, donde pasará gran parte de la década de los 60, y donde se encontrará con una escena musical en ebullición que es reflejo del movimiento contracultural de la época y de la que dejará constancia en su novela más musical, Vicio Propio (2012). Por sus constantes menciones musicales, en las que demuestra ser un conocedor del pop el siglo XX y de lo que llevamos del XXI, podemos deducir que a Pynchon le interesaron los Beach Boys, The Rolling Stones, Elvis Presley, Pink Floyd, Frank Sinatra, The Doors o Roy Orbison (aunque también aparece citada en esa novevla Rocío Dúrcal). Los tentáculos pop de Pynchon son tan alargados como sus obras, y entre sus logros se encuentra ser el padrino de Miley Cyrus, parece ser que el padre de la estrella es fan del autor.

En Barcelona coincidimos con el productor germano Tolouse Low Trax, residente del club Salon Des Amateurs en Düsseldorf, que viene a principios de enero a Barcelona para realizar un directo en el Moog. En un encuentro casual en una vermutería del barrio de Gràcia, el alemán, miembro de la banda de neo kraut Kreidler, salta como un resorte en cuanto nombro a Thomas Pynchon (al que tengo muy presente por la realización de este artículo). Me enseña ufano el único tatuaje que decora su cuerpo: el logotipo con forma de cuerno del servicio postal clandestino que es tema principal en la novela La subasta del lote 49. El teutón me explica que durante años ha quedado colgada en su memoria una imagen que le ha acompañado durante años de la citada novela. Describe a un grupo de jóvenes, que se reúnen en su bar favorito, escuchan música electrónica de Stockhausen y tocan música electrónica en vivo en la trastienda. “Me quedé muy impresionado. En ese momento la música electrónica todavía era un misterio para mí. Entendí que la música abstracta era la banda sonora perfecta para esta sociedad secreta basada en un mundo cercano al hippismo que, por entonces, me interesaba bastante. Bueno, mira, llevo tatuado el signo del cuerno postal silenciado que aparece en la novela y que la protagonista ve por todos lados y es cuando le entra la paranoia. Mi música es una especie de traducción personal de ese canal de comunicación clandestino que tanto me obsesionó de joven”.

“Ese halo misterioso que se cernía sobre Pynchon, no concedía entrevistas, no existían fotos de él, no dejó rastro alguno durante décadas. Me recordaba al efecto que producía en los de mi generación la figura de J.D. Salinger, que fue otro clásico muy importante en mi educación cultural. El efecto principal que tuvieron sus libros fue el de aficionarme en resolver enigmas. Como todos los protagonistas de sus novelas, que siempre andan resolviendo acertijos, me propuso una manera de explicar el mundo moderno, tan complicado y enrevesado, como cualquier libro del propio Pynchon. Esa manera de envolvernos en el misterio a los lectores, que mientras leemos sabemos lo mismo que los protagonistas, es decir muy poco, me animó a buscar signos que nos facilitaran pistas de cómo funciona este mundo confuso que llaman urbano y moderno. Las lecturas de Pynchon me impulsaron a detectar todos esos secretos que después de sus lecturas aparecen por todas partes. Me impresionó esa idea de conspiración global y esa Idea de un mundo paralelo que está oculto y actúa contra lo que nos parece obvio. El término entropía tan presente en sus obras tuvo un efecto especial en mí y en mi música. En apariencia desordenada, pero con sentido si se analiza al microscopio”.

Nota del autor: Este post es una versión extended del artículo publicado en el número de julio-agosto de 2017 de la revista Rockdelux.

El mito de los cocodrilos ciegos

Leyendas urbanas que así pasen los años quedan pegadas a uno para siempre. En el limbo de las historietas que llegan a la calle y desatan la imaginación de críos y no tanto tenemos este caso de animal urbano que lucha por sobrevivir en un entorno más que extremo. El subsuelo de la ciudad más cool del planeta esconde una realidad que hubiera hecho palidecer a Félix Rodríguez de la Fuente. Allá por los albores de los 80, mi primo Juan José me contó un día que en las alcantarillas de Nueva York vivían cocodrilos ciegos que habían llegado allí tirados por el retrete y sin contemplaciones. Me comentaba que la jet set -y entonces la mente se me iba en alguien parecido a Gunilla von Bismarck que era la cara de la jet set de aquellos años- compraba estos animales como mascotas, pero que, claro, les daba por crecer hasta que llegaba un momento en que no cabían en la bañera. Nunca pude olvidar esa historia de los cocodrilos que se quedaban ciegos y se desteñían por la falta de luz.

“New York is home to a lot of reptiles, babe, but nowadays most of them hang out on 42nd Street. At one time, however, things were different. On February 10, 1935, the New York Times carried an astonishing report that several teenagers had dragged a live eight-foot alligator out of a sewer in Harlem the previous evening. The kids supposedly found the gator while shoveling the remains of a recent snowfall into a manhole — a project that strikes me as suspiciously civic-minded, given the reputation of Big Apple youth, but never mind. The boys first saw the alligator thrashing in the sewer ten feet below street level, and decided to drag it up with a clothesline. Once on dry land, however, the frightened animal began snapping about with its mighty jaws. The teenagers promptly beat it to death with shovels, foreshadowing the fate of numerous visitors to Harlem in the years to come”. “Are there alligators living in the sewers of New York?”. The straight dope. August 18, 1978.

Puede que este artículo para El País de Manuel Vicent , titulado Fiesta en Nueva York , y publicado justo hace 35 años, se convirtiera en uno de los primeros en hablar en en nuestro país del tema en cuestión. En él se describe un ritual de unos conocidos del veterano escritor para deshacerse de un saurio orientado al consumo doméstico: “Los ven flotar con el párpado entornado en la bañera durante una semana, dan un cóctel en su honor para presentarlos en sociedad, invitan a los amigos, dejan que las visitas los acaricien un poco y un buen día, aburridos del juguete o alarmados porque la fiera va tomando demasiado grosor y de un bocado se ha llevado por delante la mano de un niño, deciden deshacerse de este regalo de Miami”. Mi primo Juan José siempre tenía razón. La metáfora estaba clara y es rotunda: los excrementos del capitalismo salvaje salpican a un animal que tiene su habitat natural a miles de kilómetros. En el blog El baul de Josete se habla de la apertura al público de parque temático, California Alligator, en realidad una granja de caimanes que se inauguró en 1907 y en el que se proponían actividades con caimán de por medio y que fue un éxito en su momento.

“The earliest published reference to alligators in the sewer — in what Jan Harold Brunvand refers to as the “standardized” form of the urban legend (“baby alligator pets, flushed, thrived in sewers”) — can be found in the 1959 book, The World Beneath the City, a history of public utilities in New York City written by Robert Daley”. “Alligators in the Sewers of New York”. Thoughtco. May 05, 2017. (Nota del autor: En este artículo se repasan algunos de los últimos avistamientos de cocodrilos acreditados en Nueva York).

Thomas Pynchon en su primera novela “V” cuenta un pasaje memorable en el que varios voluntarios salen de cacería hacia los intestinos de Nueva York para acabar con la plaga de caimanes blancos que amenaza con colonizar el alcantarillado de la capital del mundo. Teniendo en cuenta que Pynchon es el maestro de la conspiranoia y le encanta jugar al despiste, podemos estar casi seguro que estos cocodrilos no existen: “Jerónimo dejó de cantar y él contó a Profane cómo era la cosa. ¿Se acordaba de los caimancitos? El año pasado o el anterior, les dio a todos los críos de Nueva York por comprarse unos caimanes pequeñitos para tenerlos en casa. Los vendían en Macy’s a cincuenta centavos y no había niño que no quisiera tener su caimán. Pero enseguida se cansaron de ellos. Algunos los soltaron en la calle, pero la mayor parte se les escaparon por las alcantarillas. Y estos habían crecido y se habían reproducido alimentándose de ratas y de desperdicios. Y ahora andaban ya grandes, ciegos, albinos, por todo el alcantarillado de la ciudad. Ni Dios sabía los que podía haber allá abajo. Algunos se habían vuelto caníbales porque en la zona donde vivían se habían comido ya a todas las ratas o estas habían huido aterrorizadas. A raíz del escándalo del año anterior a causa de las alcantarillas, el Departamento había tomado cartas en el asunto. Hicieron un llamamiento pidiendo voluntarios que bajaran con escopetas y terminaran con los caimanes. No se presentaron muchos. Y los que lo hicieron lo dejaron pronto”.

“He explains that alligators cannot digest their food when it is cold. If they eat anyway, the food will rot — and kill them. Furthermore, it was believed to be baby alligators that were flushed into the sewers. But without the sun — and the D vitamin their skin produces when in the sun — they could not utilize calcium and their bones would get soft. He says the pollution level in the sewers would kill anything that lives in the water”. Lo explica Frank Indiviglio, herpetólogo (rama de la ciencia que estudia a anfibios y reptiles) responsable del cuidado de los reptiles, entre ellos caimanes, del zoológico de Staten Island. Comenta en este texto que de joven se colaba por las alcantarillas para buscar ejemplares de estos reptiles blancos. Los 1600 kilómetros de metro, 10.300 kilómetros de alcantarillas, 160 kilómetros de tuberías con más de una docena de túneles bajo los ríos de Nueva York dan para muchos mitos nacidos literalmente del subsuelo.

Y de repente, Melodie

Uno de las primeros sucesos ocurridos en nuestro país que nos puso en sintonía con las mafias internacionales, en este caso francesa, con una cobertura de los medios bastante intensa -pocos años antes de la llegada de las teles privadas y el tema de las niñas de Alcàsser- tuvo un final feliz un 20 de noviembre de 1987. Un caso por el que, 30 años más tarde, hubiera matado Susanna Griso para su programa de todas las mañanas en Antena 3, Espejo Público.

El secuestro mantuvo en vilo al país once días que fue el tiempo que la niña estuvo en poder de sus secuestradores, la niña de cinco años Melodie Nakachian fue liberada de madrugada por los geos, tras asaltar por sorpresa un piso de cerca de Estepona. Recuerdo que los medios se volcaron con el suceso reproduciendo los mensajes con los que la niña se dirigía a su familia pidiendo un rescate de unos 10 millones de euros actuales. La crónica de La Vanguardia del día después del rescate se inicia con una intro colosal: “El ruido de las aspas batiendo en la noche, cortada por los haces de luz de los focos del helicóptero, alertaron a los periodistas que apurábamos los últimos whiskys en la discoteca “Riviera”, muy próxima al lugar de los hechos”.

La solución del caso también tuvo su miga. “Todo empezó con la llamada de un sacerdote de Benalmádena —explicó el comisario Rodríguez Nicolás— que nos dijo que una feligresa suya le había entregado una cartera que se había encontrado en la calle. En su interior había dos cosas: un fajo de billetes de 500 francos, equivalentes a unas 150.000 pesetas, y dos cuartillas manuscritas en un pésimo francés en el que se aprecian numerosas faltas de ortografía. En el portamonedas no había señal alguna que permitiera identificar a su propietario, por lo que la mujer, una empleada de banca que a esas horas acudía a misa, decidió consultarle al sacerdote sobre qué debía hacer con la cartera. Al cura se le encendió la luz cuando vio el nombre de Melodie en el texto de las cuartillas”, explicaba La Vanguardia que además informaba que la policía estuvo vigilando a los gángsters durante 36 horas antes de decidirse a entrar. Resultó herido el carcelero de la niña que opuso resistencia.

Durante ese duro trago, el padre de la niña, el  oscuro empresario libanés Raymond Nakachian, del que luego nos enteramos que era amigo de la jet set marbellí como Jesús Gil o Gunilla von Bismark, tuvo sus mas y sus menos con la prensa, sobre todo con la inglesa, que por entonces nos llevaba unos años de ventaja en temas de “amarillismo”.  Un secuestro en la Costa del Sol con la jet inglesa instalada desde hace años en ese rincón de Andalucía era un bombón informativo que los tabloides no podían dejar escapar. En la rueda de prensa posterior a la liberación de Melodie, el progenitor comentaba al respecto en su “palacete” y ante un avispero de periodistas: “No creo que valga la pena querellarse porque no vale la pena tocar la porquería, y lo que ha hecho conmigo la prensa inglesa es una porquería”. Al preguntarle un periodista sobre el trato que había recibido de los plumillas españoles su respuesta tampoco tiene desperdicio: “La prensa española es maravillosa, todos sois maravillosas…”. Cuando el periodista le comenta que se refiere a los periodistas españoles que han publicado al respecto de sus turbios negocios con los árabes, el magnate respondió: “Tampoco voy a hacer nada porque lo que se ha publicado aquí en España estaba copiado de los periódicos ingleses”.

La madre de Melodie, Kimera, cantante de origen coreano que sabíamos que cantaba porque lo decían los medios pero que será recordada en nuestro país por el sofisticado maquillaje con el que aparecía en pantalla, fue deshauciada de su casa, Villa Melodie, hace un par de años, una vez su marido, el ya citado empresario Raymond Nakachian, muriera arruinado y sin haber cumplido uno de sus sueños: conseguir que su amigo Robert de Niro protagonizara una película sobre el secuestro de su hija.

El diario El Mundo se hacía eco de la noticia del desalojo de Kimera en junio de 2014: “Aunque estudió Medicina en Londres, el magnate amasó durante toda su vida una gran fortuna que, sin embargo, languidecía en la hora de su muerte. “Estoy en la mierda económica”, reconoció en estas páginas un hombre que había estado implicado en dos de las grandes infraestructuras de Arabia Saudí en los 70: la construcción de un oleoducto y de un conducto de agua desalada para abastecer al país. Hasta tal punto que si no ha sido desahuciado antes, ha sido por respeto a su estado de salud. En las próximas fechas saldrá a subasta el símbolo de su fortuna, la espectacular Villa Melodie”.

The KLF ya lo anticiparon: el Procés necesitará magia para triunfar

 

“Las sincronicidades solo son tales si uno elige verlas. Prestar atención a ellas es totalmente optativo…”. John Higgs.

 

El otro día estuve en la Biblioteca de la Sagrera porque tenía entendido que estaba especializada en electrónica. La oferta de productos en torno a la electrónica me pareció un poco justita pero encontré de cara con la biografía de The KLF que se supone tenía que haber leído hace un año que es cuando salió su traducción al español por Libros Walden. Salió a la venta la última semana de 2015 que es la peor semana para que un libro entre en lo mejor de ese año en curso. En aquel momento estaba cansado de biografías sobre grupos de música y decidí dejarla pasar. Hasta que se me presentó delante de las narices el otro día en la Sagrera, o sea que lo he disfrutado mientras se precipitaban los últimos capítulos del Procés. “The KLF: Caos y magia: La banda que quemó un millón de libras” es una genial biografía porque nos explica por qué magia y por qué caos. Por qué The KLF actuaron como actuaron, aunque ni ellos mismos eran conscientes de por qué actuaban como actuaban, llegando a quemar eso mismo que anuncia el título, un millón de libras. Después de leer el libro lo tengo más claro: el Procés necesita de mucha más magia para perforar la férrea resistencia que opone esa realidad que es el Estado.  “Identificarse personalmente con modelos sin ser conscientes de que son modelos es causa de muchas discordias”, explica el autor de la biografía John Higgs. Yo añadiría que las posiciones enfrentadas en el tema de Catalunya no han sabido identificar las contradicciones de su discurso. Ha quedado claro que los políticos no son artistas, ni mucho menos magos.

“Esta es la contradicción que existe entre el mundo material de la causalidad y la idea del libre albedrío. Según la causalidad, si se juntan los datos de todos los átomos al principio de los tiempos en un ordenador lo bastante bestia, podría calcular toda la historia del futuro. Sin embargo, el instinto nos dice que esto no encaja bien con la percepción que tenemos de nosotros mismos como agentes independientes con capacidad de elegir.  Drummond, mitad de The KLF, adoptó el mantra “aceptar las contradicciones” para no tener que preocuparse de ello”. John Higgs.

En el libro aparece citada una de las películas que más influyó a la pareja, El Hombre de Mimbre, The KLF llegaron a protagonizar una performance en la que también se quemaba un hombre de mimbre rememorando este ritual pagano con el que acaba la película producida por Christopher Lee (aparece con el peor peluquín de la historia del cine). Una peli que conozco gracias a un escritor y traductor de renombre en Barcelona, Javier Calvo, y que pasamos como primera película de un ciclo cinéfilo en un club de fumetas. Casualmente el mismo escritor me escribe estos días porque está buscando un local para un evento de tintes esotéricos en petit comité: “No sé si te puede interesar, pero te avisaré por si quieres venir. Es una charla sobre temas, ejem, esotéricos”. No dudéis en que asistiré si al final se celebra. Desde aquí puedes leer la presentación que hizo de la película el destacado traductor (y en la que destaca los innumerables detalles masónicos e illuminatis que salpican esta película de 1973, todo un culto a la magia pagana estrenado el año que yo nací).

 

La historia de The KLF  me la contó una vez Nando Dixkontrol en un programa de radio llamado Crossfader en scannerFM. Lo llevé de invitado y no me dejó hablar a golpe de anécdotas.  De The KLF me explicó una historia que es medio verdad y medio mentira. Como siempre en Nando, la verdad y la invención se confunden. Por una vez, esa confusión a la hora de retomar la historia está plenamente justificada a la hora de explicar la trayectoria de la pareja británica creadora del chill out. Aquí tienes el programa de Dixkontrol, explica la anécdota en el minuto 17: “Este par de cabronazos establecieron las bases del trance primigenio inglés. Recordad amigos que estamos hablando del año 89. Para presentar su segundo álbum, que no recuerdo el título, ahora os mentiría, un LP que tenía el nombre de una isla tropical, convocaron a toda la prensa inglesa a las siete de la mañana en un aeropuerto y los metieron en un jet privado. El avión iba volando, iba volando, hasta que aterriza en Canarias, de ahí a Kenia, pasan por Turquía, Singapur, y después de estar dos días volando desembarcan en medio de una selva de la Polinesia y aparece un notas disfrazado de aduanero inglés pidiendo los pasaportes para ponerles un sello con el logo de The KLF. Los periodistas llevaban dos días comiendo, meando y cagando en un avión. O sea que la rueda de prensa de presentación del disco se hizo a 200 kilómetros del volcán Kracatoa que estaba además en plena erupción”.  Otra sincronicidad más, yo hasta ese 2006 que vino a mi programa no había hablado nunca con Nando, ni siquiera era asiduo de sus sesiones en Psicodromo, ni al 8. Pero a partir de ese programa todo el mundo me relacionó con él. Incluso ha habido gente que me ha comentado que si yo era el director del documental.

Igual la historia no fue del todo así, al menos en la biografía este historión no merece ni una línea, pero la recreación de este capítulo en la promoción de la banda resume muy bien la magia de estos descerebrados. Como dice Higgs en la biografía que nos ocupa, “Robert Anton Wilson (autor de la influyente trilogia The Illuminatus) lo explicó mejor. Como solía decir: “Todas las afirmaciones tienen algo de verdad, algo de falso, algo de sinsentido, algo de verdad y falso, algo de verdad y sinsentido, algo de falso y sinsentido, y algo de verdad, falso y sinsentido”.  El ejemplo claro perfecto de ello es la afirmación “quemar el millón de libras que quemaron Cauty y Drummond fue un acto de magia que creó el siglo XXI”. Y de eso precisamente, de magia, Nando sabe un montón. Tal vez por eso siga vivo aunque ya muerto. Recordemos que es hijo de militar y falangista, pero por también diremos que Nando ha sido uno de los activistas de la noche que más ha luchado por la libertad de la noche y de las mañanas.  Un espíritu libre que además fue uno de los primeros damnificados por el cambio estético surgido en Barcelona en los prolegómenos de los JJOO. Con las Olímpiadas llegó el final de los afters y la “disbauxa”. De aquellos barros estos lodos.

Hablando de Nando, justo en el momento de escribir estas líneas se presenta el documental que ha estado on the making nada más y nada menos que ocho largos años. Parecía que el momento no iba a llegar pero ha llegado y se ha presentado por fin en el festial In-Edit. Y se ha estrenado justo un día antes de la muerte de un colega de profesión y amigo del propio Nando. El francés J Rob que por cierto también aparece en el documental. J Rob es uno de los Djs que más ha hecho por el trance en este país y en Francia de donde es originario. Sus sesiones en la Sala del Cel de Girona tuvieron una importancia vital en la carrera incipiente de Fernando Gallego. El documental nos muestra el final de un Dj cincuentón, un Dj no muerto, un vampiro en sus últimas horas, de una manera entrañablemente patética. Nunca hasta ahora nadie había mostrado la agonía de un Dj que no puede dejar de serlo.

Más casualidades para acabar este post mágico que espero siga desencadenando más sincronicidades. El otro día estuvo en el programa de radio homónimo de este blog el cronista de la Barcelona que no se ve, Xavier Theros. Hace tiempo le leí que en la fachada del Decathlon de Canuda se encontraban algunos fósiles que llevaban allí pegados millones de años. Ayer volví a pasar y no las vi pese a que le di la vuelta al edificio. Llevo un año intentando dar con su paradero pero nada. Mientras preparaba este post me he encontrado con este artículo de El País (que es el mismo diario en el que escribe cuando puede el propio Theros): “Pese a llevar más de un siglo a la vista (el edificio se terminó de construir a finales del XIX), la milenaria madriguera ha permanecido invisible a los ojos que abarrotan diariamente los alrededores del Palacio de la Justicia. “Cada uno ve lo que sabe”, sintetiza el paleontólogo del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano de la facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Barcelona”.