El pensamiento asilvestrado de Thoreau

“La biografía de un hombre que ha pasado sus días en una biblioteca puede ser tan interesante como las campañas peninsulares”. Henry D. Thoreau.

 

Estamos en la segunda mitad del siglo XIX. EE.UU. se está gestando como el bloque que es hoy. Por lo pronto, el vasto terreno que conforma lo que hoy conocemos como la principal potencia mundial se debate entre los que abogan por la abolición de la esclavitud, los estados norteños, y los que no, en su mayoría los estados sureños que confiaban sus intereses al gobierno confederado que nunca fue reconocido internacionalmente. Se barrunta guerra civil entre las dos sensibilidades político-geográfico-sociales. Por lo que respecta a los avances tecnológicos, tenemos la llegada del ferrocarril que pide más madera al mismo ritmo que demanda trabajadores que vengan con pico y pala a cavar raíles. Los viejos carromatos se volvieron obsoletos y con ellos desaparecía un mundo viejo de tracción animal. El americano por fin podía viajar en locomotora de una punta a otra del país en un tiempo récord. Pero como diría el puritanillo de Neil Flanders, “a esa zona árida entre Nueva York y Los Ángeles” había que dotarla de una nueva conciencia. En la costa este que es donde tiene Thoreau su radio de acción se viven aires de puritanismo renovado, en realidad un nuevo impulso  de la herencia cuasi mitológica de aquellos primeros colonos, los Padres Peregrinos, que desembarcaron dos siglos antes en las costas de Massachusetts.

En medio de todos estos cambios y de esta tensión política nos encontramos con una nueva forma de pensar que se conoce como trascendentalismo. Y surcando esa corriente de nuevo pensamiento libertario, de alguna manera enfrentado a la ortodoxia ejemplificada en el calvinismo puritano tan característico de aquellos años, encontramos a nuestro protagonista de hoy: Henry David Thoreau. El poeta naturalista que apenas se movió de Nueva Inglaterra donde nació hace 200 años, y al que le bastaba con sus paseos diarios por los frondosos bosques de las inmediaciones de su ciudad natal Concord para describir el mundo natural: “Soy feliz cuando descubro en océanos y bosques lejanos la materia de miles de Concords”. Con sus primeros poemas y ensayos,Thoreau abrió las puertas de lo salvaje a unos Estados Unidos que estaban a) modernizándose a ritmo de locomotora  y b) a  pocos años de su particular guerra de Secesión (al final de la misma y con el triunfo del bloque norteño abolicionista los esclavos liberados pudieron disfrutar por fin de ciertos derechos civiles).

“Imagino que hay algo de provechoso en vivir una vida primitiva y de frontera, aunque fuese en mitad de una civilización volcada hacia lo exterior”

Este 2017 se ha celebrado el segundo siglo de su nacimiento con la publicación de su (probablemente) mejor biografía escrita hasta la fecha, con Robert Richardson como autor, “Thoreau. Biografía de un pensador salvaje” y que se ha convertido en una de mis lecturas destacadas de este año (que no es poco teniendo en cuenta que ha sido el más prolífico en libros de toda mi vida): “Los mejores escritos de Thoreau siempre iluminan abstracciones y validan argumentos morales mediante experiencias concretas y personales, relatadas gráficamente y expresadas con mordacidad”,  comenta Richardson del estilo de Thoreau, entre la poesía, la lírica y el cientifismo de las ciencias naturales que todo lo acotan, cotejan, miden y reseñan.

 

Para Thoreau, el hombre y la mujer del presente -de su tiempo, pero en este momento es también el nuestro- suponen la suma de todos los hombres y mujeres de la historia. Ningún tiempo es mejor que otro. Pero los que plantaron la primera semilla del saber fueron los griegos. Y la mitología griega es un referente en su vida, en toda su obra: “Thoreau entendía que no es tan necesario tratar de inventar un nuevo mito como tratar de ajustar la experiencia propia a la expresada en mitos más antiguos, e intentar añadir a continuación algo a un mito cuya capacidad para contener y comunicar significado se haya comprobado con el tiempo. Quería que sus escritos evocasen la sustancia, la experiencia interior del mito, no la cáscara externa, los meros adornos clásicos”. El mito como la forma evolucionada de la historia temprana: “La naturaleza que inspiró la mitología sigue floreciendo. La mitología es la cosecha que produjo el Viejo Mundo antes de que su suelo se agotara”.

“Un hombre sólo recibe lo que está preparado para recibir, ya sea física, intelectual o moralmente. Escuchamos y asimilamos sólo lo que ya sabemos a medias”.

El trascendentalismo de Thoreau le acerca al conocimiento a través del instinto. Sus primeras lecturas están muy influenciadas por el conocimiento de los mitos griegos y se sentía muy motivado también por el romanticismo alemán, “el pensamiento sin entusiasmo no es nada”. Thoreau se esforzaba en ser un naturalista que combinara las descripciones de los antiguos naturalistas, con las mediciones de los nuevos. Por la mañana escribía, teorizaba, pero por la tarde se iba a dar una vuelta por el campo para observar, para inspirarse, para darse cuenta que el ser humano es parte de la naturaleza.  Sabía que “el individualismo extremo en cuestiones sociales se ve moderado por un sentido de los límites del individuo en la naturaleza”.  Y caminar, Thoreau siempre caminando de un lado a otro: “Un viajero ha de venerarse como tal. Su profesión es el mejor símbolo de nuestra vida. Ir de A a B: es la historia de todos y cada uno de nosotros”. Gustaba  vivir en plena naturaleza, casi siempre sólo, llegó a levantar él solo una cabaña desde los cimientos y con sus propias manos, aunque no era del todo huraño. Anteponía la conciencia del individuo por encima de la vida política, la base de la desobediencia civil por la que apostaba en una de sus conferencias más radicales y famosas. Suyas son esas primeras ideas que enfrentan a nuestra individualidad con cualquier Gobierno Civil que se limite a repartir injusticia. “Uno debe hacer las cosas que estén cercanas a su vida y conduzcan a ella, que no vayan en contra de la esencia de su voluntad ni de su imaginación”.  Nos anima a no dejar espacio a esas dudas que no nos resultan del todo satisfactorias.

“Las generaciones jóvenes del mundo que llevaban en ellas la frescura de un niño, pero también la profundidad del hombre serio, que no pensaban que hubiesen completado todas las cosas del cielo y en la tierra sencillamente dándoles nombres científicos, sino que tenían que contemplarlas directamente ahí, con asombro y maravilla; percibían mejor lo que hay de divino en el hombre y en la naturaleza; sin estar locos, podían venerar la naturaleza y al hombre más que otra cosa de la naturaleza”

Thoreau combina el liberalismo social, sobre todo en lo referente a la esclavitud, con una desconfianza perdurable en los efectos del cambio tecnológico sobre la vida cotidiana, rechaza lo que él entiende como “mecanización excesiva”. Aunque Thoreau no era un ludita, de hecho se le daba muy bien fabricar lápices para la empresa de su padre, trajinar con mecanismos, detallar sin error matemático los límites de hectáreas de terreno como agrimensor que era. “Allí donde está el buen agricultor, está la buena tierra. Al emprender otro camino, la vida será una sucesión de arrepentimientos”. También se vio movido por la necesidad, que él entendía como imperiosa, de dotar de un nuevo lenguaje a ese país que se estaba forjando . Miraba al oeste en busca de palabras nuevas como diggings, un vocablo que entre principios y mediados del siglo XIX añadió nuevas acepciones a su significado, “introducir (una herramienta)” e “indagar” (un concepto más en boga que nunca entre los coleccionistas de vinilos que diggean en alusión a su manera de escarbar entre cubetas). De los primeros diggers en rascar en nuestra naturaleza salvaje, apostaba por la desobediencia civil, se preocupaba por la conservación del medio ambiente y vida en sintonía con el mismo, precursor del “do it yourself”… Pues eso, que Thoreau sigue hoy más vivo que nunca, y que debería estudiarse en todas las escuelas.

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Íberos en el techo de Santa Coloma

Si es cierto que cuando subes una montaña renaces de manera simbólica, me pregunto entonces por el bautismo que corresponde al que asciende hasta la cuna de los hombres más tempranos de entre los que moraron en este rincón del Mediterráneo. En el artículo que le dedicamos a la clínica mental de Torribera y su entorno, ya nos referimos al poblado íbero que corona el Puig Castellar. Recuerdo que era una excursión típica de los tiempos de la EGB, siempre la recibíamos con los vítores que se merecía tamaña odisea infantil con la que rompíamos en dos una semana que ya no sería como las demás. La máxima era siempre la misma: “bocadillo de tortilla y para arriba”.  Avituallamiento indispensable para que  un chaval de Badalona subiera al Machu Picchu de su infancia.  Por tanto, hoy vamos a recomendar este paseo algo cuesta arriba, pero superable por cualquier urbanita,  con el que nos disponemos a conocer algo más de las costumbres de los primeros habitantes “reconocidos” de esta zona de la comarca del Barcelonés.

Estamos en plena Serralada de Marina, pulmón boscoso de toda la comarca que se encuentra al norte de Santa Coloma de Gramenet, y al que puedes acercarte en metro si bajas en Singuerlín (línea 9). El camino hacia el poblado entronca con el sendero Gr-92 que nos lleva hasta Portbou. Es una ruta transitada por excursionistas y ciclistas, hoy es miércoles laboral por la mañana y diviso un cierto trasiego de personas bien equipadas con poliéster en dirección al norte. Pisaremos la cima de un cónclave muy  valorado a principios del siglo pasado que es cuando empezó a atraer a gente con posibles para huir de la contaminación que generaban las fábricas barcelonesas. La fiebre higienista tan característica de aquellos años motivó la llegada de industriales y prohombres hasta Santa Coloma, con suficiente dinero como para adquirir una segunda residencia (una práctica impensable después del boom migratorio que rompió todos los registros entre los años 50 y 70 y convirtió a Santa Coloma en un caos urbanístico sin parangón en el mundo y del que dieron cuenta las universidades japonesas). Uno de estos notables fue el historiador Ferran de Sagarra, notable de Santa Coloma, padre del nombrado escritor Josep Maria de Sagarra, que en 1919 cede al Institut d’Estudis Catalans los restos arqueológicos del poblado íbéro para su estudio y conservación. Cada cierto tiempo vienen a excavar estudiantes de Arqueología de la Universitat de Barcelona, campañas que empezaron a potenciarse hace 20 años con un ambicioso proyecto dinamizado por el ayuntamiento colomense. Es un intangible importante en la estrategia de promoción de una ciudad, la novena más populosa de Catalunya y la segunda en densidad con 17.000 habitantes por kilómetro cuadrado. y que se  conoce de oídas por las desarraigadas señas de identidad  de su abundante clase popular, básicamente emigrante. Colgado del techo de Santa Coloma, su legendaria densidad se percibe como una cosa remota,  irreal y lejana.

Así que aquí estamos. Entre piedras, rodeados por el otro de un silencio difícil de comprender a tan pocos kilómetros de Barcelona. Un día nublado como el de hoy, la Sagrada Familia parece vaporizarse entre brillantes partículas de polución. Me quedo pensando en algo tan urbanita como calcular cuantos átomos de esos me estaré ahorrando en estos momentos, cuando llega el primer sobresalto. Viene hacia mí el coche de un guarda forestal que aparca en el vestíbulo del poblado, un área habilitada como zona de descanso y bienvenida, unos cien metros antes de alcanzar el grueso del poblado. Acostumbrados como estamos en Barcelona a pagar por ver maravillas, llama la atención que no haya una puerta o algo barrando el paso, ni nadie cobrando entrada en la misma. Siento que el guardabosques me busca con la mirada, tiene ganas de hablar, en concreto de comunicarme que los sábados a las nueve de la mañana se reúnen unos cuantos de sus compañeros que han ayudado a forestar este bosque con sus manos. Recomienda a los que vengan que hagan justo lo contrario de lo que voy hacer yo.  Me dice que es mejor visitar primero el museo Torre Balldovina, encargado de conservar el patrimonio monumental de Santaco, y contrastar después lo visto en las infografías con la visita in situ a los restos del burgo que nos ocupa.

A pocos metros de coronar la excursión, topamos con los ojos escrutadores del guía encargado de velar por los espíritus íberos y la conservación de la villa más antigua de la zona. Espero a que me diga algo, pero en dos segundos percibo su intención de hablar poco. Para romper el hielo de su mirada, le comento que aquí arriba tendrá tiempo de meditar y entonces me explica que siempre encuentra cosas que hacer. Como por ejemplo, arreglar un terraplén por el que ya se ha resbalado algún niño que ha venido, como mi yo de la EGB, de visita exprés con el cole. Su turno acaba a las dos de la tarde,cuando baja a comer, y que sepáis que los sábados no hay guarda y que los domingos se encargan de sus mismas funciones unos voluntarios. Doy la vuelta al poblado por el anillo que rodea la villa y con la que consigo una vista de 360 grados que me llevan del Vallés al Barcelonés (una vista parecida la tienes en el últimamente muy hypeado antiaéreo del Guinardó). En los carteles informativos desplegados por todo el recinto se nos informa, por ejemplo, que los íberos contaban con su propio sistema de escritura, que se conoce el significante, se han descifrado los signos, pero no se tiene ni idea de qué significan exactamente.

Desde el punto más alto del poblado, en realidad una tachuela de 303 metros, se divisa la cruz imaginaria que separa en los mapas la localidad de Montcada i Reixac, con su siniestra simiente de polígonos industriales; esa parte norte de Badalona que no parece Badalona con La Conrería y sus restaurantes de pasado cartujano; y el “tocho” salvaje de Santa Coloma. Y detrás de un montículo se insinúa Sant Jeroni de la Murtra, el monasterio donde Cristobal Colón informó a los Reyes Católicos de sus hallazgos en el Nuevo Mundo (la comitiva incluía dos indígenas, con lo que casi podemos asegurar que esta parte de Badalona que tampoco entonces se parecía a Badalona fue de lo primero que vieron los prematuros balseros que encallaron en Europa). Una encrucijada espacio temporal por tanto muy curiosa. Aquí arriba tenemos los restos del más viejo mundo que podamos pisar por estos lares.  Allí abajo se asoman las primeras crónicas de uno nuevo que estaba por venir.

El mito de los cocodrilos ciegos

Leyendas urbanas que así pasen los años quedan pegadas a uno para siempre. En el limbo de las historietas que llegan a la calle y desatan la imaginación de críos y no tanto tenemos este caso de animal urbano que lucha por sobrevivir en un entorno más que extremo. El subsuelo de la ciudad más cool del planeta esconde una realidad que hubiera hecho palidecer a Félix Rodríguez de la Fuente. Allá por los albores de los 80, mi primo Juan José me contó un día que en las alcantarillas de Nueva York vivían cocodrilos ciegos que habían llegado allí tirados por el retrete y sin contemplaciones. Me comentaba que la jet set -y entonces la mente se me iba en alguien parecido a Gunilla von Bismarck que era la cara de la jet set de aquellos años- compraba estos animales como mascotas, pero que, claro, les daba por crecer hasta que llegaba un momento en que no cabían en la bañera. Nunca pude olvidar esa historia de los cocodrilos que se quedaban ciegos y se desteñían por la falta de luz.

“New York is home to a lot of reptiles, babe, but nowadays most of them hang out on 42nd Street. At one time, however, things were different. On February 10, 1935, the New York Times carried an astonishing report that several teenagers had dragged a live eight-foot alligator out of a sewer in Harlem the previous evening. The kids supposedly found the gator while shoveling the remains of a recent snowfall into a manhole — a project that strikes me as suspiciously civic-minded, given the reputation of Big Apple youth, but never mind. The boys first saw the alligator thrashing in the sewer ten feet below street level, and decided to drag it up with a clothesline. Once on dry land, however, the frightened animal began snapping about with its mighty jaws. The teenagers promptly beat it to death with shovels, foreshadowing the fate of numerous visitors to Harlem in the years to come”. “Are there alligators living in the sewers of New York?”. The straight dope. August 18, 1978.

Puede que este artículo para El País de Manuel Vicent , titulado Fiesta en Nueva York , y publicado justo hace 35 años, se convirtiera en uno de los primeros en hablar en en nuestro país del tema en cuestión. En él se describe un ritual de unos conocidos del veterano escritor para deshacerse de un saurio orientado al consumo doméstico: “Los ven flotar con el párpado entornado en la bañera durante una semana, dan un cóctel en su honor para presentarlos en sociedad, invitan a los amigos, dejan que las visitas los acaricien un poco y un buen día, aburridos del juguete o alarmados porque la fiera va tomando demasiado grosor y de un bocado se ha llevado por delante la mano de un niño, deciden deshacerse de este regalo de Miami”. Mi primo Juan José siempre tenía razón. La metáfora estaba clara y es rotunda: los excrementos del capitalismo salvaje salpican a un animal que tiene su habitat natural a miles de kilómetros. En el blog El baul de Josete se habla de la apertura al público de parque temático, California Alligator, en realidad una granja de caimanes que se inauguró en 1907 y en el que se proponían actividades con caimán de por medio y que fue un éxito en su momento.

“The earliest published reference to alligators in the sewer — in what Jan Harold Brunvand refers to as the “standardized” form of the urban legend (“baby alligator pets, flushed, thrived in sewers”) — can be found in the 1959 book, The World Beneath the City, a history of public utilities in New York City written by Robert Daley”. “Alligators in the Sewers of New York”. Thoughtco. May 05, 2017. (Nota del autor: En este artículo se repasan algunos de los últimos avistamientos de cocodrilos acreditados en Nueva York).

Thomas Pynchon en su primera novela “V” cuenta un pasaje memorable en el que varios voluntarios salen de cacería hacia los intestinos de Nueva York para acabar con la plaga de caimanes blancos que amenaza con colonizar el alcantarillado de la capital del mundo. Teniendo en cuenta que Pynchon es el maestro de la conspiranoia y le encanta jugar al despiste, podemos estar casi seguro que estos cocodrilos no existen: “Jerónimo dejó de cantar y él contó a Profane cómo era la cosa. ¿Se acordaba de los caimancitos? El año pasado o el anterior, les dio a todos los críos de Nueva York por comprarse unos caimanes pequeñitos para tenerlos en casa. Los vendían en Macy’s a cincuenta centavos y no había niño que no quisiera tener su caimán. Pero enseguida se cansaron de ellos. Algunos los soltaron en la calle, pero la mayor parte se les escaparon por las alcantarillas. Y estos habían crecido y se habían reproducido alimentándose de ratas y de desperdicios. Y ahora andaban ya grandes, ciegos, albinos, por todo el alcantarillado de la ciudad. Ni Dios sabía los que podía haber allá abajo. Algunos se habían vuelto caníbales porque en la zona donde vivían se habían comido ya a todas las ratas o estas habían huido aterrorizadas. A raíz del escándalo del año anterior a causa de las alcantarillas, el Departamento había tomado cartas en el asunto. Hicieron un llamamiento pidiendo voluntarios que bajaran con escopetas y terminaran con los caimanes. No se presentaron muchos. Y los que lo hicieron lo dejaron pronto”.

“He explains that alligators cannot digest their food when it is cold. If they eat anyway, the food will rot — and kill them. Furthermore, it was believed to be baby alligators that were flushed into the sewers. But without the sun — and the D vitamin their skin produces when in the sun — they could not utilize calcium and their bones would get soft. He says the pollution level in the sewers would kill anything that lives in the water”. Lo explica Frank Indiviglio, herpetólogo (rama de la ciencia que estudia a anfibios y reptiles) responsable del cuidado de los reptiles, entre ellos caimanes, del zoológico de Staten Island. Comenta en este texto que de joven se colaba por las alcantarillas para buscar ejemplares de estos reptiles blancos. Los 1600 kilómetros de metro, 10.300 kilómetros de alcantarillas, 160 kilómetros de tuberías con más de una docena de túneles bajo los ríos de Nueva York dan para muchos mitos nacidos literalmente del subsuelo.

Y de repente, Melodie

Uno de las primeros sucesos ocurridos en nuestro país que nos puso en sintonía con las mafias internacionales, en este caso francesa, con una cobertura de los medios bastante intensa -pocos años antes de la llegada de las teles privadas y el tema de las niñas de Alcàsser- tuvo un final feliz un 20 de noviembre de 1987. Un caso por el que, 30 años más tarde, hubiera matado Susanna Griso para su programa de todas las mañanas en Antena 3, Espejo Público.

El secuestro mantuvo en vilo al país once días que fue el tiempo que la niña estuvo en poder de sus secuestradores, la niña de cinco años Melodie Nakachian fue liberada de madrugada por los geos, tras asaltar por sorpresa un piso de cerca de Estepona. Recuerdo que los medios se volcaron con el suceso reproduciendo los mensajes con los que la niña se dirigía a su familia pidiendo un rescate de unos 10 millones de euros actuales. La crónica de La Vanguardia del día después del rescate se inicia con una intro colosal: “El ruido de las aspas batiendo en la noche, cortada por los haces de luz de los focos del helicóptero, alertaron a los periodistas que apurábamos los últimos whiskys en la discoteca “Riviera”, muy próxima al lugar de los hechos”.

La solución del caso también tuvo su miga. “Todo empezó con la llamada de un sacerdote de Benalmádena —explicó el comisario Rodríguez Nicolás— que nos dijo que una feligresa suya le había entregado una cartera que se había encontrado en la calle. En su interior había dos cosas: un fajo de billetes de 500 francos, equivalentes a unas 150.000 pesetas, y dos cuartillas manuscritas en un pésimo francés en el que se aprecian numerosas faltas de ortografía. En el portamonedas no había señal alguna que permitiera identificar a su propietario, por lo que la mujer, una empleada de banca que a esas horas acudía a misa, decidió consultarle al sacerdote sobre qué debía hacer con la cartera. Al cura se le encendió la luz cuando vio el nombre de Melodie en el texto de las cuartillas”, explicaba La Vanguardia que además informaba que la policía estuvo vigilando a los gángsters durante 36 horas antes de decidirse a entrar. Resultó herido el carcelero de la niña que opuso resistencia.

Durante ese duro trago, el padre de la niña, el  oscuro empresario libanés Raymond Nakachian, del que luego nos enteramos que era amigo de la jet set marbellí como Jesús Gil o Gunilla von Bismark, tuvo sus mas y sus menos con la prensa, sobre todo con la inglesa, que por entonces nos llevaba unos años de ventaja en temas de “amarillismo”.  Un secuestro en la Costa del Sol con la jet inglesa instalada desde hace años en ese rincón de Andalucía era un bombón informativo que los tabloides no podían dejar escapar. En la rueda de prensa posterior a la liberación de Melodie, el progenitor comentaba al respecto en su “palacete” y ante un avispero de periodistas: “No creo que valga la pena querellarse porque no vale la pena tocar la porquería, y lo que ha hecho conmigo la prensa inglesa es una porquería”. Al preguntarle un periodista sobre el trato que había recibido de los plumillas españoles su respuesta tampoco tiene desperdicio: “La prensa española es maravillosa, todos sois maravillosas…”. Cuando el periodista le comenta que se refiere a los periodistas españoles que han publicado al respecto de sus turbios negocios con los árabes, el magnate respondió: “Tampoco voy a hacer nada porque lo que se ha publicado aquí en España estaba copiado de los periódicos ingleses”.

La madre de Melodie, Kimera, cantante de origen coreano que sabíamos que cantaba porque lo decían los medios pero que será recordada en nuestro país por el sofisticado maquillaje con el que aparecía en pantalla, fue deshauciada de su casa, Villa Melodie, hace un par de años, una vez su marido, el ya citado empresario Raymond Nakachian, muriera arruinado y sin haber cumplido uno de sus sueños: conseguir que su amigo Robert de Niro protagonizara una película sobre el secuestro de su hija.

El diario El Mundo se hacía eco de la noticia del desalojo de Kimera en junio de 2014: “Aunque estudió Medicina en Londres, el magnate amasó durante toda su vida una gran fortuna que, sin embargo, languidecía en la hora de su muerte. “Estoy en la mierda económica”, reconoció en estas páginas un hombre que había estado implicado en dos de las grandes infraestructuras de Arabia Saudí en los 70: la construcción de un oleoducto y de un conducto de agua desalada para abastecer al país. Hasta tal punto que si no ha sido desahuciado antes, ha sido por respeto a su estado de salud. En las próximas fechas saldrá a subasta el símbolo de su fortuna, la espectacular Villa Melodie”.

The KLF ya lo anticiparon: el Procés necesitará magia para triunfar

 

“Las sincronicidades solo son tales si uno elige verlas. Prestar atención a ellas es totalmente optativo…”. John Higgs.

 

El otro día estuve en la Biblioteca de la Sagrera porque tenía entendido que estaba especializada en electrónica. La oferta de productos en torno a la electrónica me pareció un poco justita pero encontré de cara con la biografía de The KLF que se supone tenía que haber leído hace un año que es cuando salió su traducción al español por Libros Walden. Salió a la venta la última semana de 2015 que es la peor semana para que un libro entre en lo mejor de ese año en curso. En aquel momento estaba cansado de biografías sobre grupos de música y decidí dejarla pasar. Hasta que se me presentó delante de las narices el otro día en la Sagrera, o sea que lo he disfrutado mientras se precipitaban los últimos capítulos del Procés. “The KLF: Caos y magia: La banda que quemó un millón de libras” es una genial biografía porque nos explica por qué magia y por qué caos. Por qué The KLF actuaron como actuaron, aunque ni ellos mismos eran conscientes de por qué actuaban como actuaban, llegando a quemar eso mismo que anuncia el título, un millón de libras. Después de leer el libro lo tengo más claro: el Procés necesita de mucha más magia para perforar la férrea resistencia que opone esa realidad que es el Estado.  “Identificarse personalmente con modelos sin ser conscientes de que son modelos es causa de muchas discordias”, explica el autor de la biografía John Higgs. Yo añadiría que las posiciones enfrentadas en el tema de Catalunya no han sabido identificar las contradicciones de su discurso. Ha quedado claro que los políticos no son artistas, ni mucho menos magos.

“Esta es la contradicción que existe entre el mundo material de la causalidad y la idea del libre albedrío. Según la causalidad, si se juntan los datos de todos los átomos al principio de los tiempos en un ordenador lo bastante bestia, podría calcular toda la historia del futuro. Sin embargo, el instinto nos dice que esto no encaja bien con la percepción que tenemos de nosotros mismos como agentes independientes con capacidad de elegir.  Drummond, mitad de The KLF, adoptó el mantra “aceptar las contradicciones” para no tener que preocuparse de ello”. John Higgs.

En el libro aparece citada una de las películas que más influyó a la pareja, El Hombre de Mimbre, The KLF llegaron a protagonizar una performance en la que también se quemaba un hombre de mimbre rememorando este ritual pagano con el que acaba la película producida por Christopher Lee (aparece con el peor peluquín de la historia del cine). Una peli que conozco gracias a un escritor y traductor de renombre en Barcelona, Javier Calvo, y que pasamos como primera película de un ciclo cinéfilo en un club de fumetas. Casualmente el mismo escritor me escribe estos días porque está buscando un local para un evento de tintes esotéricos en petit comité: “No sé si te puede interesar, pero te avisaré por si quieres venir. Es una charla sobre temas, ejem, esotéricos”. No dudéis en que asistiré si al final se celebra. Desde aquí puedes leer la presentación que hizo de la película el destacado traductor (y en la que destaca los innumerables detalles masónicos e illuminatis que salpican esta película de 1973, todo un culto a la magia pagana estrenado el año que yo nací).

 

La historia de The KLF  me la contó una vez Nando Dixkontrol en un programa de radio llamado Crossfader en scannerFM. Lo llevé de invitado y no me dejó hablar a golpe de anécdotas.  De The KLF me explicó una historia que es medio verdad y medio mentira. Como siempre en Nando, la verdad y la invención se confunden. Por una vez, esa confusión a la hora de retomar la historia está plenamente justificada a la hora de explicar la trayectoria de la pareja británica creadora del chill out. Aquí tienes el programa de Dixkontrol, explica la anécdota en el minuto 17: “Este par de cabronazos establecieron las bases del trance primigenio inglés. Recordad amigos que estamos hablando del año 89. Para presentar su segundo álbum, que no recuerdo el título, ahora os mentiría, un LP que tenía el nombre de una isla tropical, convocaron a toda la prensa inglesa a las siete de la mañana en un aeropuerto y los metieron en un jet privado. El avión iba volando, iba volando, hasta que aterriza en Canarias, de ahí a Kenia, pasan por Turquía, Singapur, y después de estar dos días volando desembarcan en medio de una selva de la Polinesia y aparece un notas disfrazado de aduanero inglés pidiendo los pasaportes para ponerles un sello con el logo de The KLF. Los periodistas llevaban dos días comiendo, meando y cagando en un avión. O sea que la rueda de prensa de presentación del disco se hizo a 200 kilómetros del volcán Kracatoa que estaba además en plena erupción”.  Otra sincronicidad más, yo hasta ese 2006 que vino a mi programa no había hablado nunca con Nando, ni siquiera era asiduo de sus sesiones en Psicodromo, ni al 8. Pero a partir de ese programa todo el mundo me relacionó con él. Incluso ha habido gente que me ha comentado que si yo era el director del documental.

Igual la historia no fue del todo así, al menos en la biografía este historión no merece ni una línea, pero la recreación de este capítulo en la promoción de la banda resume muy bien la magia de estos descerebrados. Como dice Higgs en la biografía que nos ocupa, “Robert Anton Wilson (autor de la influyente trilogia The Illuminatus) lo explicó mejor. Como solía decir: “Todas las afirmaciones tienen algo de verdad, algo de falso, algo de sinsentido, algo de verdad y falso, algo de verdad y sinsentido, algo de falso y sinsentido, y algo de verdad, falso y sinsentido”.  El ejemplo claro perfecto de ello es la afirmación “quemar el millón de libras que quemaron Cauty y Drummond fue un acto de magia que creó el siglo XXI”. Y de eso precisamente, de magia, Nando sabe un montón. Tal vez por eso siga vivo aunque ya muerto. Recordemos que es hijo de militar y falangista, pero por también diremos que Nando ha sido uno de los activistas de la noche que más ha luchado por la libertad de la noche y de las mañanas.  Un espíritu libre que además fue uno de los primeros damnificados por el cambio estético surgido en Barcelona en los prolegómenos de los JJOO. Con las Olímpiadas llegó el final de los afters y la “disbauxa”. De aquellos barros estos lodos.

Hablando de Nando, justo en el momento de escribir estas líneas se presenta el documental que ha estado on the making nada más y nada menos que ocho largos años. Parecía que el momento no iba a llegar pero ha llegado y se ha presentado por fin en el festial In-Edit. Y se ha estrenado justo un día antes de la muerte de un colega de profesión y amigo del propio Nando. El francés J Rob que por cierto también aparece en el documental. J Rob es uno de los Djs que más ha hecho por el trance en este país y en Francia de donde es originario. Sus sesiones en la Sala del Cel de Girona tuvieron una importancia vital en la carrera incipiente de Fernando Gallego. El documental nos muestra el final de un Dj cincuentón, un Dj no muerto, un vampiro en sus últimas horas, de una manera entrañablemente patética. Nunca hasta ahora nadie había mostrado la agonía de un Dj que no puede dejar de serlo.

Más casualidades para acabar este post mágico que espero siga desencadenando más sincronicidades. El otro día estuvo en el programa de radio homónimo de este blog el cronista de la Barcelona que no se ve, Xavier Theros. Hace tiempo le leí que en la fachada del Decathlon de Canuda se encontraban algunos fósiles que llevaban allí pegados millones de años. Ayer volví a pasar y no las vi pese a que le di la vuelta al edificio. Llevo un año intentando dar con su paradero pero nada. Mientras preparaba este post me he encontrado con este artículo de El País (que es el mismo diario en el que escribe cuando puede el propio Theros): “Pese a llevar más de un siglo a la vista (el edificio se terminó de construir a finales del XIX), la milenaria madriguera ha permanecido invisible a los ojos que abarrotan diariamente los alrededores del Palacio de la Justicia. “Cada uno ve lo que sabe”, sintetiza el paleontólogo del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano de la facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Barcelona”.

 

 

La biblioteca especializada en electrónica de la Sagrera

Hoy es el #DiaDeLaBiblioteca, así que le vamos a dedicar el post de esta semana a una biblioteca que se está volcando con la promoción del consumo de música. El otro día gracias al Twitter de betevé me entero que la biblioteca de La Sagrera- Marina Clotet cuenta con un área especializada en música electrónica. Podéis ver la pieza dedicada a esta biblioteca desde aqui.

Así que esta mañana he aprovechado que tenía que coger la línea 10 del metro y me he apeado, por primera vez en mi vida, en Onze de Setembre. Muy cerca del campo de fútbol del Sant Andreu se encuentra esta biblioteca que está rodeada de una zona de obras faraónicas con una grúa enorme que evoca precisamente a una ciudad industrial de las buenas como puede ser la misma cuna del techno, Detroit. Y la comparación no es gratuita.  Esta parte de la ciudad conocida como la Sagrera se pueden considerar las puertas de lo sagrado, ya que se levanta en los terrenos que rodeaban las iglesias y se encontraban bajo la protección del clero. Con la llegada de la industrialización se implantaron en esta zona obrera auténticos colosos del motor como la Pegaso. A partir de los 70 el flujo industrial decreció y ahora parece que este continuamente en obras. Por aquí pasa cerca la Meridiana, y el Hipercor de infausto recuerdo aún  hoy por el atentado de hace 30 años.

Nada más entrar en la biblio me he topado con una exposición de fotos de ferrocarriles antiguos. No por nada La Sagrera es un enclave estratégico ferroviario. “La Biblioteca está situada en el umbral del plan de modificación de la estación del AVE La Sagrera. El proyecto comprenderá la estación del AVE, la estación de cercanías y el metro. Por este motivo, hemos creado un centro de interés en transportes ferroviarios, tanto para adultos como para niños”, reza la información en torno a la expo que puedes consultar desde aquí.

La sección dedicada a la música electrónica, puesta en funcionamiento hace un año, es de momento más bien modesta, cuenta desde septiembre con algunos vinilos de tótems inevitables como Kraftwerk y Aphex Twin, aunque también cuenta con material más actual como el recopilatorio “Drippin’ For A Tripp (Tripp-A-Dubb-Mix)” del sello Honest Jon’s Records y en el que puedes escuchar temas del siempre impredecible Dj Sotofett con algunas colaboraciones de luminarias del techno como Phillip Lauer y Gilb’R. En lo referente a los libros en préstamo, como la colección aún no tiene entidad suficiente está mezclada con otros libros de música en general, y se pueden encontrar ejemplares como “Dance, Music, Culture and the Politics of Sound” de Jeremy Gilbert y Ewan Pearson, la alocada biografía en castellano de The KLF, “Caos y Magia” -no la vayáis a buscar en un mes porque me lo he pillado que aún no la había leído-, “Yo fuí un robot” de los ya citados Kraftwerk o “An individual note of music sounds and electronics” de Daphne Oram, durante años especialista y exploradora de sonido en los estudios de la BBC. Y tampoco podía faltar el “Energy Flash” de Simon Reynolds. Igual la biblioteca no cuenta aún con un fondo que vaya a saciar a los connaiseurs pero desde la dirección nos aseguran que el archivo, tanto de libros como de Cds y vinilos, se irá incrementando. En cuanto acabe el año harán balance de los préstamos y estudiarán nuevas posibilidades. Me comentan que si tenéis CDs y vinilos que no os sirvan, los mandéis para allá antes de tirarlos.

La biblioteca inició el pasado 15 de septiembre un ciclo de charlas temáticas mensuales en torno a la música electrónica que estrenó el periodista y locutor de RNE y dublab Carles Novellas con un repaso a los últimos 35 años de música electrónica en España (“d’Aviador Dro a El Guincho”). Este mismo viernes tenéis otra charla titulada “Chicago vs Detroit” del Dj Xavier Riembau. “La música generada por sotfware” (3 de noviembre) a cargo de Antònia Folguera, entre otras ocupaciones forma parte del staff de Sónar+D, y un especial dedicado al balearic (1 de diciembre) de parte de Christian Len, responsable de las fiestas barcelonesas e ibicencas Homies, completan el ciclo por lo que respecta a este año. En recepción me han comentado que para el próximo año quieren organizar una charla en torno al italo disco y yo me he ofrecido a prepararla.

Si os queréis hacer una idea a distancia de lo que musicalmente se cuece en la biblioteca, los responsables de la misma han abierto un canal en Spotify al que puedes acceder a través de open.spotify.com/user/biblasagrera. El interés de esta biblio por fomentar el consumo de música y reflexionar en torno a la misma no se queda en la electrónica de consumo, han iniciado un  primer encuentro de cante flamenco en el que se realizan “audiciones comentadas y análisis de los diferentes palos estilísticos de la música y el cante flamenco” (aún estás a tiempo, le quedan dos fechas por celebrar, la del 30 de octubre y la del 27 de noviembre).

Y Brazza descansó para siempre en Brazzaville

“Uno no está muy seguro de admirar a esos hombres, a Brazza o a Savimbi, a Stanley o a Guevara. Uno los envidia un poco, es cierto. Por haber creído que era posible forzar la Historia marchando siempre hacia delante en medio de la selva. Se siente menos respeto espontáneo ante los sedentarios. Seguramente estoy equivocado. Uno debe ser más sabio cuando se dedica a cultivar su jardín, a clasificar su biblioteca. A uno le gustaría poder detestar a todos esos promotores de convulsiones devorados por la inquietud. Ciertamente, no lo consigue”. Patrick Deville en Equatoria.

El señor de la foto recuerda a Lawrence de Arabia pero en realidad es Pierre Savorgnan de Brazza, explorador de origen italiano, asimilado francés que pasará a la historia como el fundador de Brazzaville, la capital de la República del Congo o Congo Francés (del Congo belga hablamos profusamente hace unas semanas en este post dedicado al rey Leopoldo). Hoy volvemos con la imaginación al corazón de África para adentrarnos en la selva y rememorar aquellas exploraciones financiadas por las grandes potencias europeas. Hazañas que contaban con gente de otra pasta como el propio Brazza o Henry M Stanley. Las correrías de estos exploradores y otros pioneros del continente negro son descritas en un libro que es novela y recorte de prensa a la vez, literatura y periodismo de investigación convergen en Ecuatoria, la última creación del escritor galo Patrick Deville publicada hace dos años.

La semana que viene cuenta con varias efemérides con Brazza como protagonista. Porque el 3 de octubre de 2005 se inauguró un mausoleo con los restos de Brazza y su familia que atrajo mucha polémica por honorar a un colono italiano asimilado francés. “En 2005, Jacques Chirac coloca la primera piedra del mausoleo de Brazza, que debería ser inaugurado el 14 de septiembre de 2005, en el centenario de su muerte. Estamos en septiembre de 2006. Resulta un poco tonto celebrar el aniversario 101. Así que se ha decidido que la inauguración del mausoleo tendrá lugar el 3 de octubre, para el 126 aniversario de la fundación de Brazzaville. Tampoco es que sea una fecha muy redonda”. Si, porque otro 3 de octubre, esta vez de 1880, Brazza y los representantes de Makoko de Mbé, el rey de los Téké, la población que vivía en esas tierras, firman la cesión del territorio a Francia en la localidad de Mfoa donde se levantará la nueva capital de la futura República del Congo. Brazzaville donde 126  de su fundación acogería el polvo de Brazza. Muchos años después de esa fundación llegaría la independencia en agosto de 1960, lleva 57 años de independencia, treinta de cuales los ha disfrutado “bajo la férula del régimen marxista-leninista del presidente ultraliberal Sassou Nguesso” que lleva en el poder desde el año 1979, aunque en 1992 dejó el puesto hasta 1997 después de perder unas elecciones).

La ciudad vivirá varios momentos cumbre en la historia del siglo XX. En plena ocupación nazi, De Gaulle convertirá Brazzaville en la capital de la Francia libre con un guyanés descendiente de esclavos al frente. A principios de 1944 en Brazzaville se celebrará una conferencia importante para el proceso de descolonización del antes conocido la África Ecuatorial Francesa. En Brazzaville se refugió el Che en enero del 65 en sus correrías revolucionarias por África que no acabaron del todo bien (a los poderes fácticos congoleños tampoco les salió bien la jugada de aliarse con la URSS años después de su independencia). Brazzaville es también la ciudad a la que planea escapar Bogart en Casablanca (“El guión de Brazzaville de esa continuación estaba escrito, pero nunca se filmó”).

Y claro, no faltan las alusiones a uno de las novelas clave a la hora de arrojar luz sobre el estado de las cosas en ese rincón de África, El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad: “Uno se puede convertir en Kurtz o en Schweitzer, a veces es muy poco lo que separa el horror de la santidad. Conrad lo sabe bien, lo ha visto, le pide a su narrador Marlow que no olvide que Kurtz, cuando llega a África, redacta el informe filantrópico que le ha encomendado la Sociedad Internacional para la supresión de las Costumbres Salvajes”.

“Para preservarse sin duda de la ligera absurdidad de la existencia humana, que se siente más en la ciudades – o a partir del momento en el que uno se vuelve sedentario-, sean cuales sean sus ideas o ideales, su siglo o su región del mundo, estos dos han sido hombres de largas marchas, de una búsqueda en la floresta que está en el origen de la humanidad, de la horda. Uno avanza hasta el infinito, siempre adelante, porque quizá esta vez, más allá de esa colina sobre el horizonte, se podrá por fin descubrir si todo esto tiene un sentido”.

Brazza es un colono humanista, que también los había entonces, pertenece a “la última generación de seres humanos para la cual el conjunto de la red hidrográfica del planeta todavía no está cartografiado”. Nos referimos a un tiempo en el que los Atlas del centro del continente africano, los cartografiados por occidentales, aún tenían espacios en blanco. Para rellenarlos, aquí tenemos a este hijo de aristócratas con nobles empeños que pretende llevar la civilización remontando durante tres años el inhóspito río Ogooué, que producirán los peores estragos (“Sus enormes esfuerzos abrirán el camino a los exploradores que sojuzgarán y diezmarán a los lugareños”). Es Brazza una especie de mesías del tipo que gustaba representar Buñuel en sus películas: portador de buenas intenciones que acaban en el desastre más absoluto pese a sus iniciales pretensiones. “Los ingleses creen que están descubriendo todo eso y que son los primeros en explorar el corazón de África. Pero hace siglos que fueron trazados los mapas árabes, sólo les haría falta consultarlos”. El libro nos muestra las peripecias de Stanley navegando por el Congo y a Brazza haciendo lo propio por el río Ogooué.

“Cada campo va a su negocio en el conflicto angoleño. La URSS, un poco al azar, ha elegido al primero, al campo de los mestizos, porque estos son los más numerosos en las universidades portuguesas infiltradas por los comunistas. Desde ese momento , los Estados Unidos y Sudáfrica no tienen ñas remedio que apoyar a los campesinos negros”.

“En 1859, en las colonias portuguesas, la situación está congelada. Portugal es una dictadura. Al contrario que en Francia o Inglaterra, es imposible contar con una opinión pública que está amordazada. Además, su presencia es muy antigua. Si el fronterizo Congo-Brazzaville es una colonia francesa desde hace una decena de años, entregado a las Compañías pero sin una verdadera población europea, los portugueses están instalados en Angola desde el siglo XVI. Muchos civilizados, al igual que sus padres y abuelos, nunca han puesto los pies en Lisboa.

Nos enteramos por el libro que a Stanley le llega en Madrid, en la calle de la Cruz, cuando le llega el telegrama del New York Herald que le pondrá tras la pista de Livingstone. Que Brazza prepara su última exploración “con la meticulosidad de un Phileas Fogg” y que para ello contacta con su amigo Louis Vuitton para que le diseñe “un baúl de viaje con cama incorporada y un escritorio plegable sobre el que colocar cada noche, en el campamento, una de las primeras máquinas de escribir mecánicas”. Cuando vuelve después de unos años a Brazzaville, la ciudad que lleva su nombre en pos de la civilización, tarda dos semanas en llegar en vez de los dos años que tardó en su primera incursión, pero descubre en esa ciudad de nueva creación un infierno en el que los trabajos forzados siguen a la orden del día, trabajadores que pasan a campos de concentración para dormir por la noche. Brazza se convierte pues en un problema para las empresas que han conseguido jugosas concesiones. Después de su muerte, su viuda baraja la posibilidad de un envenenamiento.

“Porque ésa es la debilidad del materialismo histórico, en comparación con las iglesias evangélicas, cuando se intenta imponerlo en el Tercer Mundo. No hay otra vida que ésta, que es insoportable, ni se espera resucitar joven y hermoso en los verdes campos del paraíso, rodeado de difuntos queridos. Entonces, hay por lo menos que vencer la degradación y detener el tiempo, salvar la apariencia el héroe antiimperialista. Se acomete la construcción de un mausoleo al sur de la capital. Los trabajos permanecerán inacabados durante años”.

Por ultimo, para hacernos una idea de la arquitectura del mausoleo de marras, que según la prensa crítica con la decisión ha costado once mil millones de francos CFA, tenemos el testigo de este blog llamado Diego en el Congo en el que se nos describe el mamotreto en los siguientes términos: “A mí personalmente me parece un horror. Es un pegote de mármol de Carrara y cúpula de cristal. Dentro están los restos del explorador, de su esposa y sus cuatro hijos. También hay paneles explicativos, fotos y un par de frescos que explican cronológicamente la relación del explorador con el territorio y las gentes del Congo. Una chica que trabaja de guía me estuvo explicando durante por lo menos una hora y media todos los pormenores de la vida de Brazza y del proceso del envío de las cenizas”.