II Jornadas de Periodismo Musical en Barcelona

Ayer tarde asistimos a las segundas jornadas dedicadas al periodismo musical celebradas en las dependencias del colegio de periodistas de Barcelona, situado a pocos metros del City Hall, en pleno centro de Barcelona. El evento está organizado por el grupo de Cultura del Colegio y aglutina a varias periodistas femeninas, otros varones, unos jóvenes, otros muy jóvenes, así como plumillas que llevan décadas cubriendo la actualidad musical en Barcelona para medios generalistas y especializados. Una jornada en la que se plantearon más dudas que certezas, tanto entre los panelistas, como entre el público que se mostró bastante activo también a la hora de plantear preguntas. La profesión de periodista musical no vive buenos momentos y se nota en el interés por aportar puntos de vista y experiencias personales que en algunos casos denotan desesperación ante el futuro. La tarde se repartió en cuatro slots a partir de preguntas como a) dónde están las otras músicas, b) dónde están las mujeres, c) dónde están los jóvenes y una cuarta charla en la que se aprovechó para sentar las bases de lo que será en el futuro una queja formal de los propios periodistas respecto a las pésimas condiciones con las que últimamente se están encontrando los profesionales a la hora de desarrollar su trabajo.

¿DÓNDE ESTÁN LAS OTRAS MÚSICAS?

Borja Duñó: El monitor de la primera charla expuso a los periodistas el poco riesgo que asumen los editores a la hora de dar cabida a contenidos de artistas no demasiado conocidos entre el gran público. Preguntó cómo convencer al editor para que publique sobre grupos que no conoce nadie. “Cuando te dedicas al mainstream por lo general hablas de cosas que la gente ya sabe”, comentó en torno a los medios generalistas.

Tania Safura (Radio Africa Magazine): Tania empezó cuestionando el punto de partida de la primera charla, ya que plantear un espacio geográfico como “Músicas africanas”, con todas las variables que este concepto conlleva, es injusto y demasiado amplio para definir nada en concreto. “Englobar a todo un continente en esta mesa es erróneo. El pop y la clásica es lo que se supone que hay que comunicar a los otros. Se trata de la cultura dominante. Pero hay que tener en cuenta que otros espacios que no prodigas pasan otras cosas que muy probablemente no conoces Pero los medios siguen como antes. Por lo demás, la denominación world music me parece hasta racista. Hay que hacer un click para romper estas barreras. La sociedad es más diversa de lo que nos pensamos”.

Nando Cruz (El Periódico y El Confidencial): “Cuando a lo largo de los años te das cuenta que estás cubriendo periódicamente, como mucho, lo que ocurre en seis lugares diferentes de la ciudad, llega un momento en que te preguntas por qué cubres lo mismo que cubren otros periodistas y sobre todo te preguntas qué estará pasando en esos lugares donde no hemos ido nunca a trabajar. Mi moto ya iba sola al Apolo. Igual me dirigía a otro sitio, pero por inercia acababa en el Apolo cuando en realidad quería ir a otro sitio. En estos lugares que prodigas te encuentras con el mismo público. Te replanteas si tienes que ir a otros lugares. En cuanto cambias de geografía te das cuenta que esos nuevos espacios que visitas por primera vez tienen resueltas muchas cosas que se plantean en la escena que acostumbrabas”. En cuanto a si el periodista debe plantear a su editor poder hablar de grupos minoritarios responde: “El grupo que no conoce nadie es un animal mitológico. Tenemos que asumir como periodistas que tenemos unos favoritismos por cuestiones de raza y clase. El click en tu cabeza llega cuando asumes que te gusta lo que nos gusta en lo personal, pero esas preferencias no deben convertirse en tu línea de búsqueda desde el punto de vista profesional. Yo puedo ir un fin de semana a un concierto de música del punjab y no volver a escuchar este estilo nunca más, pero me obligo a ir a este tipo de eventos porque sé que voy a conocer algo nuevo y me va a dar una nueva perspectiva”.

Silvia Cruz (crítica de flamenco en Rockdelux, Deflamenco y El Español): “No le propongo los mismos temas al Rockdelux que al El Español. Todo el mundo sabe quién es Joaquín Cortés, son los artistas conocidos, a veces por cuestiones no musicales, los que tienen cabida en los medios generalistas. Siempre me piden anécdotas, es un mundo peculiar el del flamenco, eso lo sé, pero es que además tienes que vender que los flamencos son unos “personajazos”. En muchas ocasiones algunos editores me han respondido que tal artista es un cateto, como si en el mundo del flamenco este tipo de adjetivos estuvieran justificados. Percibimos en el ambiente ese prejuicio que dice que en el flamenco todos los artistas son un poco como Manuel Agujetas”. “No conozco a nadie que informe de flamenco que no sea freelance. Las pésimas condiciones de trabajo también afectan a tu criterio, porque tu como periodista freelance no puedes apretar para que te publiquen este o aquel tema, si no tienes peso en la redacción tampoco tienes voz a la hora de decantar los temas. Y encima, como somos minoritarios, el tratamiento de los generalistas es benévolo y no destapa aquello que puede interesar al público, se nos trata con condescendencia. ‘Para una vez que hablamos de flamenco, no nos pongamos quisquillosos, ni demasiado críticos’, parecen pensar según qué editores”.

Xavier Cester (Diari ARA): “Eso de plantear dónde están las otras músicas en mi caso es diferente al resto, porque para mí los otros siempre han sido los sonidos mayoritarios, como el rock, el pop o la electrónica. Para mí el Palau y el Liceo son mis escenarios habituales y os sorprenderíais de la variedad de público que asiste a estos conciertos”. “Las ventanas por donde se abren vías a otras músicas o sensibilidades están cada vez más controladas y poco a poco se van cerrando, con lo que las propuestas interesantes quedan fuera. Los grandes montajes del Liceo pueden llegar a mover en total en torno a las 20.000 o 30.000 personas y esos son los temas que sí tiene cabida en los medios generalistas, pero como en cualquier otra escena”.

Jordi Martí (especialista en folk, jazz, música mediterránea en Sons y 440): “El jazz tiene una realidad parecida a la de la música clásica. El folk de aquí tiene los mismos problemas que la música africana. Creo que hay que apelar a la autorresponsabilidad del periodista. Te costará de justificar si vas a cubrir otros sitios. La información se está substituyendo por la promoción. Con lo que cada vez hay menos margen para decidir los temas”. “El Niño de Elche tiene un discurso anticapitalista de origen, pero ahora integrado en la lógica de festivales y es como si oyeras llover. Los medios se quedan en un nivel superficial. En cambio, es interesante comprobar la reacción del público cuando cubres algo en el que no hay más periodistas, es decir, a priori no es un evento muy noticiable, pero acabas recibiendo más feedback que de un concierto al que hay que ir si o si porque el editor casi que te obliga”. En la mesa se resalta el hecho que El Niño de Elche haya salido citado tantas veces como ejemplo reciente de propuesta minoritaria que acaba destacando en el mainstream.

¿DÓNDE ESTÁN LAS MUJERES?

Olga Ábalos:
Contó un caso reciente en el que tuvo que cubrir un concierto de John Legend. “La mayoría de las canciones de John Legend tratan de lo mismo, le pide perdón a una mujer por haberle engañado. O sea que tienes a dos mil personas perdonando la infidelidad del John Legend. Me dio un poco de grima. Fui la única de los periodistas de la zona VIP que se fijó en este detalle. Me lo miré diferente al resto. Creo que es una anécdota significativa del “otro” punto de vista que podemos ofrecer las mujeres ante posturas que parecen naturales”. “La presencia de la mujer en mi infancia se reducía a Beatriz Pécker, presentadora del programa Rockopop en los años 80 en TVE”.

Montse Virgili (Catalunya Ràdio): “Muchas veces cuesta que te crean. Pareces la eterna becaria. El periodismo es un reflejo de la sociedad. Seguimos explicando la música como si fuéramos hombres. Noto que la temperatura de esta mesa es la propia de gente que está cabreada, y es así, estamos cabreadas. Tenemos madres superioras en todas las esquinas, que fiscalizan a cada rato lo que hacemos y decimos”.

Helena Morén (Enderrock):
“Pues yo me siento como un compañero más de redacción. Hace doce años si era la única chica en la revista. Era veinte años más joven. Ahora somos casi todo chicas porque nos adaptamos mejor a la precariedad. Cada una tiene que crearse el espacio al que aspira, depende de tí”.

Anabel Vélez (Ruta 66): De todas las ponentes ella es la que está más enfocada al rock, Vélez reconoce que el machismo del rock “es apabullante”. Recuerda que sus amigas de sus primeros años de juventud no le querían acompañar a los conciertos a los que ella quería ir, probablemente por miedo a un entorno demasiado varonil. “La gente se extrañaba cuando me veía en conciertos de Antrax o Pantera”. Acaba con una reflexión: “¿Por qué no puedo decir que Chris Cornell es atractivo cuando ellos si remarcan la belleza en las mujeres que salen al escenario?”.

Quique Ramos (Noisey, Gentnormal, 13millonesdenaves): Al único varón de esta mesa le preguntan si le parece extraño que se monten este tipo de mesas. Y él contesta que lo que le sorprende es que no se hagan estas preguntas en todas las mesas de esta tarde. “En la última mesa de esta jornada, que es precisamente la de las reivindicaciones de la profesión, por ejemplo, no hay mujeres”. En cuanto a resaltar valores más allá de la música en artistas femeninas, reconoce que él también ha caído en estos clichés: “A mi ningún editor me ha dicho que no puedo decir que la cantante es muy guapa, paré de hacerlo cuando una amiga me dijo que parecía gilipollas”.

¿DÓNDE ESTÁN LOS JÓVENES?

Joan S Luna: El moderador de esta mesa nos habla de la relación personal del periodista con los grupos y cómo ésta coarta al periodista a la hora de rajar del grupo. “Pero por lo general la prensa musical se puede permitir más licencias. En otros sectores del periodismo no puedes escribir con poco rigor”, comenta el fundador de MondoSonoro que empezará preguntando a los rookies por cómo es que se han interesado por este tipo de periodismo.

Yeray S. Iborra (Catalunya Plural, Eldiario.es):
“La mirada lo condiciona todo. Cuando tienes 20 años tienes cosas que decir diferentes al resto. Son diferentes los mundos del periodismo atendiendo a si es generalista o especializado. Realmente vivir del periodismo musical no puede quedarse en el entusiasmo. El que se dedica al periodismo no tiene que pagar hipoteca o no tiene hijos, de otro modo no se podría permitir este tipo de vida. Esto provoca que sólo haya gente acomodada en los medios. No puede ser que la actividad de periodismo sea un privilegio. El periodismo musical es un género sin más, es igual que hacer periodismo social. Los jóvenes no estamos inventando nada. La primera persona que habló de trap tiene 40 años. Es tan ridículo generar brecha entre generaciones…”.

Pau Cristòful (TIU Mag, El 9 Nou): A la pregunta con la que abre el moderador esta mesa, por qué cada uno de los presentes se dedica al periodismo musical, Cristòful reconoce que no ha sido una opción para él, que ha llegado a este mundo de manera natural y gracias a su interés por la música: “Si no fuera por mi pasión respecto a la música no estaría aquí”. “En TIU tenemos una posición aventajada, tengo suerte de tener esta libertad, por nuestra estructura no estamos condicionados en los contenidos”. “Tengo que ser muy experto en un tipo de sonido para criticar negativamente a un artista. Para qué criticar algo si puedo descubrir otra cosa que me entusiasme. Con un medio generalista te ves forzado a hablar mal de un artista”. “No depende de nadie de los que están en esta sala cambiar la situación en la que nos encontramos, depende de fuerzas más poderosas que nosotros no controlamos”.

Aïda Camprubí (Rockdelux):
“He llegado a escribir donde quería. He perseguido a los editores de Rockdelux para que me dejaran escribir en su revista. Yo por lo menos, cuando voy a un concierto a hacer una crónica no sé, ni me importa, si hay una marca detrás de la que no se puede hablar mal”. “Los periodistas jóvenes debemos cambiar las narrativas. Reflexionar sobre lo que está pasando y cómo se contextualiza ese concierto en el plano social, en vez de cosas triviales cómo destacar la vestimenta de los artistas. Hay que estructurar de otra manera los artículos, de una manera nueva, por ahí va el cambio que pueden proponer los jóvenes. Me inquieta ser cómoda, no forzarme a meterme en algo que no me gusta y llegar a entenderlo”.

Blanca Martínez (Tentaciones): “En mi caso empecé a escribir porque no me gustaba nada de lo que consultaba en los medios establecidos. De tanto estar cabreada te haces un hueco y tocas otras perspectivas. En Tentaciones ahora quieren hablar de todo, están regalados y yo que me alegro porque me lo compran todo. Me he encontrado más con el tapón de género, que a la hora de proponer cosas minoritarias. Escribo desde un punto de vista social que creo que puede aportar una nueva visión y tratamiento de las cosas”. “Las webs que hablan con más profundidad de la música, como la web de Red Bull, Vice o TIU, en realidad tienen detrás a agencias de publicidad. La prensa musical solo es una fachada de su negocio”. “Detesto la crítica de discos. No he comprado un disco en mi vida. Me descargaba de media unos 300 tracks nuevos a la semana. El otro día robé un Mondo Sonoro a mi vecino y me di cuenta que lleva cinco páginas de críticas de discos, y yo me pregunto escandalizada, ¿para qué?”.

REIVINDICACIONES: OBSTÁCULOS EN LA PROFESIÓN

Joan Pons: Nos explicará que esta última mesa servirá para formalizar y fijar dudas existentes en torno a prácticas que últimamente dificultan el trabajo de los periodistas musicales, por ejemplo, dilucidar si es legal o no legal que se eche de una sala de prensa a un periodista que está cubriendo un concierto. Se aprovechará el acto para recoger quejas y existe la posibilidad de redactar un manifiesto en el que se expongan las pésimas condiciones en las que trabaja la prensa musical. El colegio de periodistas se encargará de convertir estas quejas en visibilidad de cara a la opinión pública. Se reconoce que a parte de la protesta que quedará registrada, poco puede hacerse porque las promotoras alquilan espacios para sus conciertos que por lo general son privados. Se expone el caso de la sala de prensa del Sant Jordi que en algunos casos se alquila para compromisos que no tiene que ver con el periodismo.

Luis Hidalgo (de El País): “La industria necesita menos de la música”. Para ilustrarlo explica el caso de Björk que en su último concierto en Barcelona se quedó las fotos del fotógrafo que tenía que nutrir a los medios con el fin de mostrarlas en sus propias redes sociales y al final los medios fueron los últimos en recibir la foto de marras con el cierre echándoseles encima. También habla de las dificultades e incomodidades que ha comportado el atentado de la sala Bataclan. “También me han intentado sacar un par de veces de mi butaca de la zona de prensa, no lo han conseguido pero algún día lo conseguirán. ¿Quién gestiona la sala de prensa y qué amparo legal tenemos en este tipo de prácticas?”. También fue muy comentado el concierto de Bruno Mars a su paso por Barcelona y en la que no quiso que la prensa estuviera presente. “¿Qué tipo de artista se está construyendo? Está surgiendo un nuevo tipo de artista que no quiere que su info pase por otro filtro que no sea el suyo. ¿Tan débil es su discurso o su carisma que no se fían del periodista? ¿Cómo se lo montó David Bowie sin redes sociales propias para crear ese mensaje tan complicado pero que se ha mantenido tan nítido en el tiempo?”. “Los periodistas musicales no tenemos la fuerza suficiente en la redacción como para reunirnos con nuestros jefes y editores y negarnos a seguir con injusticias como pagar por una acreditación en el Primavera Sound”.

Jordi Bianciotto (El Periódico): El periodista de El Periódico recuerda las dificultades por las que pasó en el Camp Nou para cubrir a Bruce Springsteen hasta que se llevaron a los periodistas a la zona más alta del estadio, donde se ubican los comentaristas deportivos. “Como ha denunciado Hidalgo, hay promotores que venden la zona de prensa a compradores que vienen a ver el concierto y que a partir de un precio desorbitante pueden saludar al cantante de turno”. “La foto del concierto llega de parte de la promotora que manda la que más le interesa, ya sea porque el artista sale más agraciado o porque aparece la marca que les interesa”. “Está irrumpiendo un nuevo tipo de promotor tosco que exige que haya previa para que te acrediten. ¿Dónde queda la libertad de expresión? ¿Y el derecho a la de información?, queda todo como muy difuso. Me han dicho que hable del Primavera Sound pero de momento me abstendré”. El concierto de Tom Waits también es recordado varias veces porque obligó hace unos años a pagar a la prensa y fue un escándalo entre el sector que tuvo que pagar la entrada, bastante cara por cierto, para poder cubrir el evento. “Lo que está claro es que la descripción pura y dura del concierto ya no tiene sentido. Quiero pensar que la crónica bien escrita con una descripción bien pulida, con voluntad de definir lo que has visto y contextualizarlo sigue teniendo sentido. Ahora tenemos que sacar conclusiones analíticas mientras estás escuchando el concierto, por la premura con la que ahora se sirve la información, algo que me parece una barbaridad”.

Blai Marsé (Catalunya Ràdio): “Vosotros os quejáis de lo vuestro y con razón, pero la radio se ha quedado como el hermano pequeño o tontete de la prensa musical. La radio es la inmediatez y no puedes elegir la hora en la que vas a entrar y si en ese momento el artista va a tocar un tema súper exclusivo que no puede grabarse. Desde hace años que los grandes artistas no nos dejan grabar. Siempre pedimos poder hacer entrevistas, pero por defecto siempre nos dicen que no. Si va la tele, en mi caso TV3, aún lo tengo medio bien porque nos hacen el favor y nos pasan unos cortes con los que salvamos la pieza, aunque es un método incómodo porque tienes que quedar con ellos a la salida del concierto”. “La radio se utiliza básicamente para pinchar singles, pero en la cobertura de conciertos se nos sigue maltratando. Y yo me pregunto sobre el pésimo sonido de la grabación de esa gente que sube un trozo de concierto a Youtube a través del móvil, ¿esa aberración le interesa a ese mismo promotor que no me deja grabar un cacho o ni siquiera entrar en directo mientras está haciendo una prueba de sonido, aunque yo me quede fuera en la terraza? Por todo esto y más, creo que el jefe de prensa de la promotora se ha convertido en el nuevo periodista musical”.

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2 comentarios en “II Jornadas de Periodismo Musical en Barcelona

  1. Felicidades por el artículo, post o entrada. Aunque parezca obsoleto comentar directamente “las entradas” del blog, quiero dejar constancia de mi apoyo y solidaridad con los periodistas musicales. Es un mensaje totalmente persoprofesional.

    • muchas gracias, nada de obsoletos, ojalá estos posts generaran mas feedbacks. Contra pronóstico me puso las pilas formar parte durante unas horas de esta familia, disfuncional como todas, pero familia al fin y al cabo. Uno trabaja tanto solo que a veces necesita ver in situ a los que están luchando por seguir en esto.

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