John Fitgerald Kennedy: ‘De Casibus Virorum Illustrium’

 

cub Una_mariposa_en_la_máquina de escribir.indd

“La rueda de la Fortuna es el viejo artilugio medieval para explicar el ascenso y la caída de hombres ilustres (…) De Casibus Virorum Illustrium. Es la filosofía boeciana de una diosa ciega, Fortuna, que hace girar una rueda en la que la suerte del hombre sube y cae”.

“Una mariposa en la máquina de escribir” es el título de la traducción en español por Anagrama de una de las biografías más adictivas de las publicadas en los últimos meses. Parece que Cory Maclauchlin ha escrito la biografía definitiva del creador de “La conjura de los necios”. “Por fin sus millones de devotos podrán adentrarse en la vida y el proceso creativo de este escritor de existencia trágica”, se lee en la literatura promocional de la editorial.

El libro relata por capítulos la historia personal de uno de los escritores más fascinantes del siglo pasado, estamos ante un caso atípico de escritor que encuentra la fama que había perseguido durante toda su vida, pero años después de muerto. Estamos ante una completa biografía en la que se habla de sus estudios, su paso por el servicio militar que le llevó hasta Puerto Rico y sobretodo de sus habilidades, sus intereses (“como estudiante universitario, Toole llegó a tomar conciencia de que, al margen del modo en que una sociedad se proyecta a sí misma, el escritor debe reflejar lo que observa”) y sobretodo de sus obsesiones que convergieron en un suicidio sonado:

“También asistió al curso de filosofía que impartía E. Goodwin Ballard, un fenomenólogo interesado, entre otros temas, en la estética. Si bien Ballard trataba los filósofos obligatorios en el programa, como Platón y Aristoteles, también planteaba cuestiones sobre la sociedad y la economía norteamericanas, un terreno fértil para que Toole contemplara la tensión entre su éxito académico y la falta de dinero que lo atormentó durante gran parte de su vida. Cierto, las becas le aseguraron poder terminar la carrera, pero la falta de dinero era una presión constante sobre la vida familiar. Los ingresos fluctuaban según los coches que vendiera el padre y el número de alumnos particulares de la madre. Año tras año, Toole vio como la caprichosa rueda de la fortuna giraba y decidía la economía de la familia, y esa experiencia parece haber teñido sus interpretaciones de la filosofía y de la sociedad norteamericana. No tardó en interesarse por la filosofía medieval y manifestó un creciente resentimiento por la América moderna. Le parecía que el learned pauper, el indigente docto, era un invento únicamente americano y estaba convencido de que la Edad Media, con su clara estructura social, nunca hubiera permitido una injusticia semejante. Sin embargo, en América un idiota podía ser millonario, mientras el genio podía terminar en la miseria, todo en aras de la libertad económica. (…) Estaba claro que no le caían nada bien los estudiantes más privilegiados que no conocían las penas de un “chico trabajador” (…) Para Toole, la filosofía medieval era un ejemplo de orden y armonía, el pragmatismo, en cambio, se había convertido en la validación de intelectual del punto de vista del darwiniano sobre la realidad. El discurso entre esas dos visiones del mundo estuvo siempre presente en toda su obra académica y creativa”.

En el mismo recorrido vital se habla del proceso no menos vital a partir del cual se van sentando las bases de un libro como ‘La Conjura de los necios’ que consiguió todo un premio Pulitzer, nada más y nada menos que 14 años después del fallecimiento de su maltrecho autor:

“La tensión subyacente en la novela, lo que atormenta a Ignatius, es un conflicto entre la filosofía de Boecio y el pragmatismo. Atrapado entre su visión medieval del destino y la fortuna y el pensamiento pragmático de la movilidad económica y laboral y la reforma social, Ignatius cree ser el hombre caído que espera que la fortuna vuelva para hacerlo ascender. Con todo, se ve movido a actuar, quiere llevar a cabo planes de reconstrucción social a toda costa, cosa que desde el punto de vista medievalista, sería un absurdo, pero que para el pragmático, en cambio, tiene un valor central. Moralmente, el medievalista vive con su destino y busca el orden, el pragmático en cambio, da forma a su destino para que tenga un final feliz, aún cuando eso implique crear el desorden”.

jktole

El último tramo del libro está  dedicado a la relación entre Toole y su posibles editores. Se habla de las misivas que Robert Gottlieb de la editorial Simon & Schuster, interesada en publicar la obra siempre y cuando el autor realizara unos ajustes que recomienda por carta al propio Toole que en esos momentos se queda paralizado y acaba decidiendo su suicidio. La omnipresente madre de nuestro protagonista, Thelma Toole, le acusó de ser culpable de la depresión del hijo por dilatar la publicación de una obra que para ella ya era perfecta antes incluso de ser escrita. En esta carta, el editor le explica a Toole la relación entre el creador y las fuerzas del mercado y que me parece que hoy sigue muy en boga (hay que tener en cuenta que Toole escribe con el corazón y la mirilla apuntando a su Nueva Orleans natal, en las antípodas de la atención mundial que recibe Nueva York que es donde está ubicada la capital):

“Cuando alguien como usted vive alejado del centro de las actividades en las que se combinan cultura y comercio, vinculado a ese centro gracias únicamente a una delgada cuerda mediante contactos vagos y aislados, todo se vuelve desproporcionado, difícil de analizar y de darle la importancia que le corresponde. Algo semejante ocurre con esas personas que aparecen en Nueva Zelanda o Tanganika, o en Finlandia, y que escriben o pintan obras maestras. Tienen su propia fuerza, pero se leen o se miran como si el artista hubiera tenido que descubrir las formas por sí mismo. No tienen el aplomo de la sofisticación ni del interés mutuo y la energía que actúan con otros. Así pues, veo que para usted yo (o Jean) no soy meramente una persona, sino una voz con más autoridad de la que seguramente se merecería. no es que yo no sea bueno en mi trabajo, porque lo soy y no hay nadie mejor, pero sólo soy alguien, y con muchísimo menos talento que usted”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s