I Want To Believe: Alien versus Predator

levitacion

Se cumplen 85 años de la muerte de Arthur Conan Doyle y lo vamos a agasajar desde la tierra de los vivos con un recuerdo a su defensa a ultranza que, pese a la racionalidad y al cartesianismo que emana de su literatura, procesaba al espiritismo, un auténtico fenómeno social en el primer cuarto de siglo XX. Una afición que se acabó convirtiendo en obsesión, tal y como queda recogido en el libro Arthur Conan Doyle contra Houdini que publicó la editorial La Felguera hace un año y medio en su colección ‘Zodiaco negro’ (no hace mucho ya os hablamos de un fascinante libro de esta misma editorial, Apaches. Los salvajes de París). Un recuento de cartas y artículos más grande que la vida. Dedicado sobretodo a los que la muerte empieza a rondarles como un lobo estepario, acechando ahí fuera, que qué cosa es la madurez si no eso mismo.

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“Arthur Conan Doyle escribió mucho más que relatos de detectives. Su obra incluye desde una novela de dinosaurios a historias situadas en la antigua Roma; colaboró con la policía para esclarecer crímenes legales y nunca abandonó su verdadera profesión, que era la medicina. Y a pesar de haber pasado a la historia de la literatura por un investigador obsesivamente racional, Sherlock Holmes, Conan Doyle llegó a sentir pasión por lo inexplicable. Su obsesión con el espiritismo es una nota al pie en su biografía, pero no es una parte desdeñable en absoluto: en pleno auge del esoterismo y el mundo feérico en la etapa victoriana, Conan Doyle no sólo acudió a encuentros espiritistas y trabó relación con médiums, sino que trató el asunto en varios ensayos en los que intentaba demostrar con argumentos de peso lo que para él resultaba evidente: que había gente con capacidades psíquicas para entrar en contacto con el más allá y comunicarse con los muertos, que los trances místicos eran reales y se podía levitar; que los fantasmas que aparecían en muchas fotos trucadas eran verdaderas y verificables. Y en esa tarea divulgativa de supersticiones se encontró con un rival feroz: Harry Houdini, el escapista famoso, confió en Conan Doyle cuando quiso comunicarse con su madre muerta y descubrió que todo era un fraude -su madre no hablaba inglés, pero su espíritu sí, aparentemente-. Este libro editado por La Felguera recoge tres ensayos espiritistas de Conan Doyle, en los que se advierte su fanatismo ciego, y una refutación de Houdini, en lo que fue una disputa epistolar que llamó la atención a principios del siglo XX por su dureza. Además, abre el libro un prólogo magnífico de Charles Taylor y está profusamente ilustrado con fotos de médiums, espectros y documentos mágicos: como literatura no deja de ser una colección de supercherías pasadas, pero como objeto y documento este “Sherlock Holmes contra Houdini” es un libro que vale la pena atesorar”. Javier Blánquez para Playground Mag.

 

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