Barcelona. A Cau d’Orella

portada bcn cau orella

Este año hemos dedicado algunos posts a una serie de textos en los que hemos repasado la historia reciente de Barcelona. A modo de broche y a poco de acabar el curso, repasamos el libro guía Barcelona. A Cau d’orella de Xavier Theros del que ya engullimos hace unos años su La sisena flota a Barcelona, en el que se explicaban los efectos de la llegada de los marines de los EE.UU. en la fisonomía geográfica, social y económica de Las Ramblas y alrededores, durante las décadas que van de los 50 a finales de los 80.

El libro es una especie de actualización de La guía secreta de Barcelona de J.M. Carandell al que se cita constantemente en el libro. Aquel libro del maestro de la crónica barcelonesa se publicó a mediados de los 70, por tanto, es obvio que ha quedado algo desfasado, sólo hace falta remitirnos a los cambios que la ciudad ha experimentado en estos cuarenta años, sobretodo a partir de los JJOO.

La propuesta de Theros, al que conozco sobretodo por ser miembro fundador de la propuesta teatral Accidents Polipoètics, está dividido en siete zonas de influencia: La Rambla, La ciudad romana y medieval, Sant Pere-Santa Caterina-La Ribera, la zona marítima (Zona Franca, Can Tunis, la Barceloneta, Montjuïc y la Vila Olímpica), el Raval, el Paral.lel y la Gran Barcelona. (incluye la “nueva” Barcelona que empezó a gestarse a finales del siglo XIX: Eixample, Sant Martí, Gràcia, Horta, Vall d’Hebron, Poblenou, Sant Andreu, Sants, Les Corts, Sarrià y Sant Gervasi).

En el libro se aprovechan algunos de los textos que Theros ha ido publicando a modo de crónicas de lo invisible en El País. Pliegues y repliegues de una Barcelona más expuesta que nunca a los focos internacionales pero que siguen estando a disposición del que levante la vista (mientras esquiva turistas).

Theros recurre a algunas de aquellas historias que sembró la sexta flota a su llegada a la ciudad, para recuperar, por ejemplo, a aquellas prostitutas o jineteras del mediterráneo conocidas como las Gaviotas, en realidad , las mujeres que perseguían a los militares allí donde atracaban. Sabían hablar inglés y conocían al dedillo los puertos donde debía fondear la marina estadounidense y que tuvo mucho que ver en la evolución socio-económica del paseo más famoso de Barcelona (recuerdo del libro de la sexta flota que se decía que fue el bar Los Caracoles de la calle Escudellers, uno de los centros de operaciones de los militares en los aledaños de las Ramblas, donde curiosamente se sirvió salsa Ketchup por primera vez en la ciudad).

No enteramos por el paseo de Theros de la triste historia de Ramón Cabau, un personaje habitual del mercado de la Boquería que tiene un callejón a su nombre desde el 2006. Fruto de una depresión, en 1987 fue al mercado más famoso de Barcelona portando un ramo de flores que fue repartiendo entre sus dependientas favoritas. Acto seguido se suicidó con cianuro en la misma callejuela que hoy porta su nombre.

He detectado algunos errores que seguro quedarán subsanados en posteriores ediciones del libro. Por ejemplo se dice que el estadio del Espanyol en el Cornellà – El Prat cuenta con una capacidad de 90.000 espectadores. También se cita a la famosa tienda Discos Paradiso que es bautizada en el libro como Paradise Records.

theros


Secretos Top de Barcelona

Aquí tenéis una lista con las diez curiosidades que más me han llamado la atención de todas las que se comentan en el libro:

-Barcelona cuenta con varias sedes en apariencia extravagantes. En la calle de Santa Anna encontramos la Federación Internacional de dominó creada en el año 2000. En la calle de Bigai, muy cerca de la ricachona Bonanova, se encuentra la sede de la Asociación catalana de Fútbol de Botones, un juego muy popular en la ciudad durante la posguerra con jugadores de élite como Manuel Vázquez Montalbán.

-A finales del sXIX, la confluencia entre el Portal de l’Angel y la calle Fontanella se situó el primer guardia urbano que controló el tráfico en la ciudad. En 1929 se pintó el primer paso de cebra delante del edificio de la Telefónica (muy cerca de ahí se instaló el famoso termómetro de Ópticas Clotet que forma parte del paisaje urbano desde 1956).

-En la intersección de las calles de Sant Doménec del Call, Marlet y Fruita se encuentra la vivienda que lleva más tiempo habitada de toda la ciudad. Desde el siglo XII, nada menos.

-En otra confluencia, esta vez entre la plaza de Sant Pere y la calle Sant Pere més Baix, se encuentra la farmacia Padrell, de 1561, que cuenta con una lámpara de hierro forjado que ganó el primer premio en su especialidad en la Exposición Universal de 1929.

-Cerca de este mismo enclave, en pleno barrio del Born, se encuentra el bar Mundial en el que sepueden ver fotos de púgiles como la del mecánico Vicenç Febrer que tenía un taller en la calle de Vallespir del barrio de Sants. “Allí vivía entre barrotes el Vicentet, un león que fue durante muchos años la mascota de la familia. Yo lo recuerdo sacándose el mono azul de mecánico y entrando en la jaula y abrirle la boca a la fiera. Aunque este no fue el único león de mi infancia. En la calle de Martí Julià de la Torrassa tenías el cine Moderno, donde curiosamente sólo pasaban películas en blanco y negro, Al lado de la taquilla tenían una jaula con una leona viva que causaba fascinación entre los niños. A veces estabas sentado viendo las aventuras de Tarzán -con Johnny Weissmuller– y se escuchaba el rugir de un gran felino que no provenía de la pantalla”.

-Gracias a este libro nos enteramos del primer caso de mobbing de la ciudad en la calle de Agullers que data del año 1935. Un caso que de rebote interesaría a Iker Jiménez. Ese verano, una mujer viuda Ana Escó y sus cinco hijos tuvieron que abandonar su modesta casa después de varios fenómenos paranormales. “El juez tramitó la denuncia -la única contra un fantasma que se ha cursado en Barcelona- que llamó a declarar a los propietarios de la finca, los inquilinos y los numerosos realquilados que malvivían en aquel lugar. El juicio destapó las conflictivas relaciones que tenían el propietario y la viuda, que había perdido recientemente a su marido y a la que pretendían subir el precio del alquiler de manera abusiva. La prensa de la época se preguntó si los fantasmas y las apariciones se debieron a trucos de los propietarios para conseguir aligerar el desahucio”.

-El primer ataque documentado de un tiburón en las plyas de Barcelona data de 1864, cuando el vigilante del puerto dio el aviso de que un gran pescado rondaba por la costa. Las autoridades prohibieron el baño pero esa misma noche un mendigo fue a nadar con unos amigos cerca de la costa de Badalona y desapareció.

-En el número cinco de la calle Jovellanos, muy cerca de la Plaza Castilla, se encuentra el edificio que acogió al primer club dedicado al sadomasoquismo que se estableció en la ciudad.

-Las calles de la Unió y del Marqués de Barberà son las menos transitadas por los turistas de esa zona del Raval. En esas calles todavía se conservan establecimientos de rancio abolengo como la fábrica de pararrayos Torrente, abierta desde 1860, con una decoración en la fachada que muetsra una mano cogiendo un puñado de rayos.

-Los jardines Ferran Soldevila de la plaza Universitat cuentan con un ejemplar de ginkgo biloba, cerca de la calle Aribau, catalogado en 1994 como árbol de interés local. Único árbol que ya no existe en estado salvaje. El del centro de Barcelona se plantó en 1904, un recién nacido si se tiene en cuenta que esta especie apareció en la tierra antes incluso que los dinosaurios. Sobrevive a condiciones muy duras, ni siquiera le afecta la contaminación urbana. Hablando de formas prehistóricas. En la fachada de la delegación de Decathlon de la calle Canuda se pueden observar muestras de protozoos de la era terciaria.

-En 1897, en plena euforia occidental por aquellos tesoros y “rarezas” con las que iban topando los expedicionarios en plena expansión colonia, sobretodo africanas, desembarcó en el puerto de Barcelona una tribu formada por 123 miembros de los ashantis, una etnia de lo que hoy sería Ghana,que plantó un barracón en un descampado de la ronda de Sant Pere, esquina con la rambla de Catalunya. La exposición estaba abierta las 24 horas del día y por el módico precio de una peseta se podía ver a cualquier hora cómo se desenvolvían los miembros de esa tribu acampados en el centro de Barcelona (el otro día pasé por delante pero no las he podido reconocer todavía).

-Es una pena, pero el centro de Documentación y Museo de las Artes Escénicas de Barcelona sigue sin abrir al público, con lo que nos perdemos sus tesoros, muchos relacionados con las bambalinas, entre los que se encuentra un dedo del dramaturgo Calderón de la Barca, concretamente un metacarpio de la mano derecha.

­- El hipnotizador conocido como Onofroff fue una personalidad muy famosa en la Barcelona de hace cien años. Sus números de hipnotismo convulsionaron la ciudad en un momento en el que el espiritismo era trending tipic. El mago era un juerguista de cuidado y muchas noches cerraba la sala de fiestas Excelsior de la Rambla acompañado del príncipe marroquí Mulei Hafid o de la espía Mata-Hari que también vivió en Barcelona.

Anuncios

Un comentario en “Barcelona. A Cau d’Orella

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s