Los reyes del mambo

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Hoy en el blog vamos a hablar de un documental que triunfó el año pasado en el festival de cine independiente por antonomasia, si, en Sundance. Se titula The Queen of Versailles y nos muestra a un matrimonio bien particular. Particular porque forma parte de la élite. O formaba, porque hoy vivimos tiempos líquidos en los que uno hoy está en la cúspide, pero mañana se puede ver obligado a vender sus propiedades. Como es el caso de la propia familia Siegel. El pater familias de turno es ni más ni menos que David Siegel, un tipo que se jacta en pantalla de ser uno de los “responsables” del triunfo de George Bush Jr en las elecciones del año 2000 (“de una manera no siempre legal”, llega admitir ante la cámara este billonario momentos antes de  caer en desgracia). El señor Siegel se ha hecho riquísimo gracias al negocio de la multipropiedad con la que ha montado el imperio Westgate Resorts. En su caso “vende” resorts de lujo a familias de clase media apoyándose en ese dinero barato que como maná del cielo le va cayendo a morteradas para prestarlo a esas familias de desprevenidos. Brutal la escena en la que un incauto entrega su tarjeta de crédito después de balbucear un, “No me puedo creer que estemos haciendo esto…”  Y lo que acaban de hacer es costearse unas vacaciones en esos apartamentos de lujo en los que disfrutarán, mientras puedan, no por mucho tiempo, como si fueran auténticos millonarios. “Si no eres millonario, siéntete como un millonario. Y si no quieres sentirte como un millonario es que estás muerto”, es el lema del magnate de la mayor cadena de resorts de todo el país. La señora Siegel se limita a hacer de lo que mejor sabe hacer, de eterna Miss Florida 1993  que parece no enterarse de la película -“Usted debe saber más que yo que ha estado hablando esta mañana con mi marido”, le espeta al cámara cuando le insinúan que su familia está en bancarrota-  y sigue inyectándose Botox como si no hubiera un mañana (o precisamente por eso, para maquilla el drama que se avecina). Total que el meollo de la película se cimenta en ese lado tenebroso del sueño americano (vamos que puedes llegar a conseguir tus objetivos con esfuerzo y si no es así aún puedes llegar a él gracias a la usura). Una de las imágenes de la película nos muestra, en su tramo inicial, la monstruosa vivienda que se está construyendo el adinerado matrimonio en Florida. A mitad del documental estalla la gran crisis que estamos padeciendo hoy en día, lo que va a llevar al traste con los propósitos de la familia que se verán obligados a vender la casa cuando “sólo” llevan construida la mitad de esa choza que proyectaba convertirse en la morada más grande de todos los EE.UU.  (con un diseño inspirado en el Palacio de Versailles y en “lo mejor” de Las Vegas a la que tanto le debe el capital de la familia). Una crisis que arrasa con los Don Siegel que han ejercido de cabezas de turco del verdadero poder a la sombra (que no va alardeando en la prensa de construir una casa más grande que la propia White House). La mano peluda que mueve los hilos de esta crisis y de las que vendrán en el futuro (aunque tal vez no exista mano peluda alguna y el sistema funcione sólo lo que todavía es más espantoso). Porque la rueda no parará mientras haya clase media que suele con ser millonaria y haya billonarios que no se cansen de poner la cara. Más dura que el cemento armado.

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