La estrella de Bob

Se llama Stephen Hillenburg y es posible que no le conozcas pese a ser uno de los creadores más exitosos del planeta. Gracias a sus bien gestionadas apariciones públicas, en cuentagotas, puede pasear tranquilo por las inmediaciones de la Plaça Sant Jaume de Barcelona sin que le pidan autógrafos (de lo contrario hordas de niños se tirarían encima de él porque muy probablemente su influjo sea ahora mismo equiparable al de, pongamos por caso, Papa Noel). Estos días visita Barcelona invitado por un nuevo festival que lo ha requerido como anzuelo para promocionar su primera edición en formato teaser (es decir, una versión resumida y concentrada a modo de introducción de futuras ediciones que tendrá lugar el 9 de diciembre en los Cinesa de Sant Cugat). El evento en cuestión  se llama Toon a Ville  y está auspiciado por Luvània SL  que tiene al próximo 2012 como primera parada importante en Barcelona. Así que la presencia de Hillenburg es una excusa de peso para empezar a atraer la atención de los medios de comunicación, tanto los generalistas como los especializados dedicados a hablar de las producciones animadas con el público infantil como target (aunque ojo porque ya sabéis que en cuestiones infantiles los compradores acostumbran a ser los reyes, digo, los padres). Me he hecho con un ejemplar del dossier de prensa que os llevaré a clase el próximo lunes como si de oro en paño se tratase: “Toon a Ville será la plataforma que la industria del ocio audiovisual infantil del país podrá y querrá utilizar para dar valor a sus producciones”.

Me he colado en la rueda de prensa que tiene lugar en un coqueto hotel incrustado en pleno centro de Barcelona. Quiero conocer de primera mano las impresiones de un triunfador como Hillenburg. A primera vista parece un tipo normal. Un WASP (White-Anglo Saxon Protestant) de los de toda la vida con cara de padre satisfecho. El señor que tengo delante es ni más ni menos que el creador de Bob Esponja, una de las figuras más reproducidas del mundo gracias a la popular serie de dibujos animados de Nickelodeon. “Nos interesan este tipo de personajes de obra exitosa pero que se mantienen en el anonimato. Mucho más fácil traerlos. El hecho de que no los reconozcan por la calle facilita mucho el trabajo. Son estrellas por lo que hacen, no tanto por lo que son”, comentará al finalizar la conferencia Alfred Sesma, director del festival que se ha encontrado con un problema consustancial con el celo anónimo de Hillenburg: ha prohibido cualquier contacto con la televisión.

Aún así, la convocatoria de prensa es un éxito. Han venido periodistas de El País, El Punt, La Vanguardia, Ara, Avui… El encuentro tiene disposición de conferencia de prensa convencional –le acompaña en el sofá Mark Osborne, codirector de otra serie exitosa, Kung Fu Panda, si bien es cierto todas las miradas y la mayor parte de las preguntas tienen a “Bob” Hillenburg como protagonista- con unos 15 periodistas turnándose en una rueda de preguntas que viran en torno a cuestiones que van desde el control del merchandising a las razones para dibujar un ser tan extraño como una esponja pasando por la posible homosexualidad del animalito más famoso del fondo del mar: “Se me ocurrió desarrollar una esponja porque es el animal más raro que conozco. Trabajando como profesor de Ciencias del mar me di cuenta de que a los más pequeños les encantaba tanto la vida submarina como las especies marinas que se acercan hasta la orilla. El fondo del mar es muy atractivo para los niños. Además me permitía limitarme a un ecosistema cerrado en el que los planos siempre fueran muy parecidos. Así de esta manera también me facilitaba la producción. Podíamos trabajar de manera mucho más sencilla y rápida, evitando riesgos y pérdidas de tiempo que en esta industria suponen mucho dinero”. Que la serie se desarrolle en el fondo del mar también ha supuesto réditos colaterales como el premio Walk The Talk Award que la Heal The Bay, plataforma en defensa del medio ambiente del sur de California, le concedió hace diez años: “Puede que si que subyazca una cierta moral en la serie pero está pensada básicamente para entretener”. Ah y respecto a las dudas que genera la sexualidad del irreverente pero carismático animalito Stephen o tiene claro: “Nunca pensé que su sexualidad fuera relevante. De todos modos la gente confunde la actitud de Bob que en realidad es un niño”, aclara como si respondiera con el piloto automático.

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