Amar en tiempos de cólera

TP 2326 Amar en tiempos revueltos - Isabel Serrano

Se cumplen diez años del final de la primera temporada de Amar en tiempos revueltos. 201 capítulos de una serie que se inició el 27 de septiembre de 2005. La serie se emitió hasta noviembre de 2012, arrojando un total de más de 1200 emisiones que cautivaron al público de sobremesa. “En esta primera temporada la guerra civil estuvo presente en cuatro capítulos (3-6). Capítulos que se centraron en retratar aspectos como las condiciones de la retaguardia madrileña en julio y noviembre de 1936, o el ocaso de la conflagración y la inevitabilidad de la derrota, en el invierno de 1938-39. Esta elipsis de la guerra debe explicarse en virtud de criterios de producción. Pero esa invisibilidad no obvia la intensa huella que juega el conflicto en la trama de la serie. La Guerra Civil ha constituido un trasfondo permanente a lo largo de todo el relato. El serial debe ser considerado como un retrato minucioso sobre el ordinario cotidiano popular. Sus tramas han incorporado, en ese marco de situación, una ductilidad de citas provenientes del presente. Desde ese punto de vista, Amar en tiempo revueltos ha combinado alusiones de actualidad, una rememoración de rango selectivo y una extensa reflexión pedagógica acerca de las prolongadas secuelas generadas por la guerra. La tensión ideológica, la represión política y social, el miedo y el hambre, el exilio o el mantenimiento de una resistencia – siquiera actitudinal- en el interior del país han ido sustentando así su vertebración discursiva, a través de una mirada sentimental y de denuncia construida sobre los años cuarenta, en la que ha interactuado también el objetivo de combinar reivindicación y ética histórica”.

“La Guerra Civil televisada”. Sira Hernández (editoria). (2012). 30 de marzo – 20 de abril

Brian Eno inaugura el Sónar 2016

brian_eno

Brian Eno empezó su charla inaugural de la cuarta edición de Sónar + D echando mano de una encuesta de la revista Prospect Magazine en la que se preguntaba a sus lectores por los intelectuales vivos más influyentes del momento. Una gran parte de los nombres que aparecieron en el estudio eran economistas. Unos datos que demuestran que nuestra realidad se explica principalmente a partir de la economía. La lengua que utilizamos para discutir nuestra realidad se circunscribe a términos económicos. Hasta aquí, la fría realidad de la filosofía que muchos denominan “neoliberalismo”, y que el compositor nos recuerda que se sustenta en la “libertad de los negocios” y en la “libertad individual”. Para Eno, unos pensamientos que encierran toda una perversión que nos ha llevado, por ejemplo, a contaminar todo aquel país que no es importante en términos económicos. Lo que no aporta en términos económicos, no nos vale, por tanto puede ser “contaminado” o “envenenado” de manera impune.

“No sé si lo sabéis, pero muchas de las prisiones de EE.U.U. están gestionadas por empresas privadas. Su materia prima son por tanto los prisioneros. Necesitan prisioneros para poder conseguir beneficios. Y cuál es la mejor manera de conseguir este tipo de material. Los prisioneros políticos. A través del marco penal estadounidense se buscan nuevos crímenes. Las empresas penitenciarias ganan mucho dinero con estas nuevas penas, que la mayor parte de las veces son impuestas por nuevos crímenes. ¿Cuánto valor monetario tiene una playa? En principio, una playa pública no tiene ninguno. La gente va allí y hace lo que acostumbra a hacer en una playa: tomar el sol, beber cerveza… Pero la lógica del progreso que antepone la economía a cualquier otra prerrogativa de repente se da cuenta que la playa puede tener mucho valor si en primera línea de mar se construye un hotel. Lo mismo ocurre con la educación, no sé cómo estará la española, pero en Inglaterra la educación está cada vez más centrada en que el alumno sea capaz de superar los exámenes finales. Un propósito que no tiene nada que ver con el aprendizaje. Tiene más que ver con cuánto tienen que invertir los alumnos para llegar a aprobar. De nuevo, nos encontramos con temas puramente económicos en un área esencial para conocer el mundo. Los ensayos de filosofía que se presentan en las universidades se centran en comentarios sobre las ideas de unos cuantos filósofos, no incluyen ideas nuevas. Ya no se trata de discurrir sobre qué es la filosofía en nuestros días, si no en qué ha dicho ya tal o cual filósofo. Hemos entrado en una dinámica educativa en que lo que importa es cuántos alumnos conseguimos que pasen todos los niveles de nuestros planes de estudio, para demostrar que esos planes funcionan por cuanto tienen un valor cuantitativo y por tanto, económico. Hemos conseguido un número elevado de estudiantes que no tienen ni puta idea de nada (salva de aplausos del público)”.

A los diez minutos de charla, el productor de Suffolk reconoce que aún no ha hablado de música, ni de contenidos culturales, pero que todo a su tiempo que ahora toca reflexionar sobre qué es un individuo en nuestro mundo de hoy. “Estáis entrando en el maravilloso mundo del arte de la música a través del arte de escucharme”, comenta con ese tono jocoso tan británico de dejarlas caer como quien no quiere la cosa después de soltarte una verdad que parecía solemne. “Os voy a decir una cosa que creo que es asombrosa de verdad y que muy poca gente sabe. El cerebro humano lleva empequeñeciendo unos cuantos siglos. Es justo lo contrario de lo que esperábamos oír, ¿verdad?. Muchos pensábamos que en el futuro nuestros sucesores tendrían la cabeza mucho más grande que la nuestra. Más o menos como la mía. Y esto es un misterio. Puede que la respuesta sea que no necesitamos tanto cerebro”. Hoy en día no hace falta que sepamos tantas cosas para nuestra supervivencia. Eno dice que él sólo sabe grabar discos. Y que él público igual sólo sabe escribir artículos. Que en esencia somos todos individuos inútiles. Nos hemos convertido en simples especialistas. Pero tenemos acceso a muchas otras mentes. “Ahora que estoy en un país católico como España es buen momento para hablar de milagros”, vuelve a recurrir a la sorna para explicarnos el milagro que ha hecho posible que el autor de Music for airports esté en Barcelona este mediodía: “He volado en un Airbus A380 que tiene cuatro millones de piezas, todas ellas construidas por alguien que no soy yo. Una fabricación que implica a centenares de empresas que a su vez diversifican su actividad en muchas otras más. Con lo que yo creo que aproximadamente medio millón de personas pueden haber estado implicadas en la construcción del avión que me ha traído a Barcelona. A todas estas cifras tenemos que añadir a toda la gente que está implicada en el tráfico aéreo, así como la gente que trabaja en los bancos para que puedas pagar tu billete, por no hablar de todos esos miles de cerebros que han pensado por mí para que yo sea capaz de llegar a la hora a mi destino. Vivimos inmersos en un complejo en el que estamos conectados a otras mentes para favorecer nuestra supervivencia. No necesitamos un cerebro más grande para subsistir, si no mejores conexiones con otros cerebros”.

Nuestros cerebros menguantes nos llevan a una paradoja. Y es que cada vez nos separan más cosas. Cada vez sabemos de más materia de la que muchos de nuestros semejantes no tienen ni idea, o no han escuchado ni una sola palabra relacionada con ella en su vida. Hace cientos de años, nuestros intereses eran más parecidos de lo que son ahora. A la vez, ocurre que todos somos interdependientes. Con lo que necesitamos algo con lo que podamos seguir unidos. Que nos mantenga unidos en esta paradoja que nos dice que necesitamos estar unidos para que todo esto funcione, pero a la vez contamos con conocimientos especializados que nos mantienen separados. Y es así como Brian Eno llega a la raíz del asunto: “Lo que nos mantiene unidos como sociedad son dos pilares: la ciencia que es un lenguaje público que busca el consenso en torno a lo que es la realidad a través de experimentos y lo que es esencial en nuestra vida, y la cultura que es lo que nos mantiene unidos y que provoca que Brian Eno tenga que viajar a Barcelona”. Eno nos avanza que lo que pretende con esta charla es convencer a la audiencia, que entiende está relacionada con contenidos culturales, que su trabajo, nuestro trabajo, es el más importante. “Nuestra secretaria de educación, NIcky Morgan, explicó no hace mucho que los niños de hoy deberían estudiar ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas porque esos eran los buenos trabajos para conseguir un empleo. Puede que Morgan tenga razón, debemos seguir construyendo aviones, pero lo que realmente nos mantendrá unidos, como sociedad compuesta por humanos y comunidad que somos, es y será siempre la cultura. Como el helado de crema al final de una comida”.

El arte es como un espacio ínsular en la que nos sentimos seguros para compartir experiencias que no se podrían dar en la realidad o que sería peligroso vivirlas de verdad. “Charles Dickens escribió sobre las desdichas de las clases populares de hace dos siglos. Sus libros cambiaron la actitud de la sociedad inglesa sobre toda la masa de desahuciados que hasta entonces parecían invisibles para el resto de ciudadanos que se dieron de bruces con un submundo que desconocían. Gente que tenía sentimientos… Gente que importaba y que aquello era una injusticia. De repente aparece un escritor que transmite claramente cómo son los sentimientos más profundos de todos aquellos que conforman esa realidad que pasa desapercibida para muchos de sus lectores”. Para Eno, el arte se encarga de romper el consenso establecido y manufacturar otros nuevos. Nos pasamos la vida tratando de encontrar lugares en los que estar de acuerdo. Algo que no se puede cuantificar. Tiene que ver más con los sentimientos.

Antes de continuar con la importancia del rol que desempeñan todos los que se dedican a la cultura, el fundador de Roxy Music necesita comentarnos cuál es su definición favorita de arte. “Algo que no estás obligado a hacer. Tienes que protegerte del frío pero no tienes por qué comprarte unos Levi’s. Nadie se corta el pelo al azar, para que nos entendamos. Cada decisión estilística que tomamos en una decisión del mundo que preferimos”. Eno reconoce que su misión como artista es dejar objetos que encajen en el mundo en el que quiere vivir. Que ayuden a que el futuro soñado se haga realidad. Como hizo el rock, que con su mensaje principal, “tú, que hasta ahora sólo habías sido audiencia también formas parte de esto y ya te puedes poner a bailar”, ayudó a revolucionar el mundo de la música, hasta entonces siempre inmerso en un entorno muy clasista. No es casualidad que los mayores avances en torno a las libertades sexuales se hayan dado a partir del nacimiento y desarrollo del rock. “Incluído David Bowie”, añade. El progreso en su sentido clásico siempre se ha sustentado en la idea de mentes brillantes y preclaras con nuevas ideas sobre el tapete. Y esas ideas impulsan el desarrollo del pop que propone nuevas formas de trabajo. Un trabajo de dirección horizontal, a diferencia de la verticalidad de la música clásica. Lo que tiene claro es que lo que lubrica la evolución es precisamente la cultura. “Es una buena frase, la cultura es el lubricante de nuestra evolución”, regala Eno el titular a los periodistas. “La ciencia describe el mundo a través de sistemas complejos. Sistemas financieros, legales, tecnológicos… Todas esas complejidades que construímos juntos. La cultura ya hace tiempo que nos muestra que la belleza proviene de la diversidad”. Para acabar su charla animando el público a que defienda su posición en este mundo: “El arte es el juguete de los adultos. Los niños aprenden jugando. Los adultos juegan a través del arte. Y jugar es el centro de todo lo que hacemos. Me gustaría que todos los que estéis aquí os toméis en serio este juego que es vuestro trabajo. Y sobretodo que lo defendáis. Muchas gracias”.

Nota: Desde aquí puedes escuchar un podcast que grabé hace unos años con material del sello Obscure Music del propio Brian Eno y que con el paso del tiempo sigue recibiendo buenos feedbacks.

 

Distrito Distinto

MACRO BARCELONA Carmen Amaya en el Villa Rosa.

MACRO BARCELONA Carmen Amaya en el Villa Rosa.

Durante el mes de octubre de 1925, aparecieron publicados en el semanario El Escándalo dos reportajes titulados Los bajos fondos de Barcelona. En estas crónicas, su autor, el periodista Francisco Madrid se en se mencionaba por primera vez el topónimo urbano Barrio Chino que servía para identificar una parte del Raval, denominado entonces Distrito V y que se refería a la barriada de Atarazanas, limitada por las calles Portal de Santa Madrona y Nou de la Rambla, por un lado, y la Rambla y el Paralelo, por otro.  Una zona  donde según el propio Madrid el vicio, la miseria y la delincuencia común tenían terreno abonado. La expresión se propagó como la pólvora que además sirvió para atraer a periodistas, literatos, poetas y gente afín al submundo característico del barrio que después pasaría a conocerse como del Raval.

 

“Lectora, lector. He aquí el distrito quinto, he aquí los personajes de su ambiente. “Amitachis”, Luis Capdevila, Eduardo Carballo, para escribir sus dramas, sus artículos, sus novelas, he aquí toda la fiereza y toda la brutalidad del distrito quinto. Es el distrito quinto la llaga de la ciudad, es el barrio bajo, es el domicilio de la mala gente. Cierto es que viven en él familias honradas. Ésta es la tragedia. En el montón deforme de basura y de dolor, de inconsciencia y de pecado, que forma el distrito quinto se mezclan el obrero y el chorizo, la lavandera y la peripatética que, en el cabaret elegante, parece hija de nobles y que duerme en su propia casa sobre un catre… Ni los barrios bajos de Génova, ni el barrio puerto de Marsella, ni la Villette parisina, ni Whitechapel londinense, tienen nada que ver con nuestro distrito quinto, con el ambiente magnífico de nuestra zona prohibida. Es más, el distrito quinto les supera. Se juntan aquí, de una manera absurda y única, la casa de lenocinio y la lechería para los obreros de la madrugada; la tienda que alquila mantones y en donde se presta dinero a las artistas de los music-hall y el palacio del conde Gúell; Cal Manco y la “Casa del Pueblo Radical”; el Hospital de la Santa Cruz y la taberna de la Mina; el cuartel de Atarazanas y la pequeña feria de libros viejos; los hoteles meublés y la Atracción para Forasteros… Lo bueno y lo malo; la civilización y el “hurdismo”. Pasea esa desdichada de “la Moños” sus harapos y hace reír. Cruza la calle el sereno Juan y se cubren la cara para que no les reconozca los pequeños ladrones. Venden cocaína algunos limpiabotas y aparecen los invertidos en plena calle mostrando sus vergüenzas; las gitanas de “Villa Rosa”, cantan roncamente y en la puerta una procesión de pedigüeños os asalta casi con violencia; un borracho expone una teoría filosófica con la música del Porque era negro… Hay todavía becs de gas, románticos y calles silenciosas. Vamos a entrar en el distrito quinto. No sabemos si saldremos de él. En la puerta del Arco del Teatro nos despedimos. En el bar adosado a la pared, un pelotari para unas “cañas”. La calle es estrecha, es larga, es sucia, es tortuosa. Vista desde Las Ramblas, parece que las casas de una acera y de otra se juntan y se queda un trozo vacío por donde asoma el cielo de color violeta”.


Francisco Madrid para la revista de crítica teatral y literaria El escándalo, años 20 del siglo pasado.

Matar al chino en la ciudad muerta

matar-al-chino

“Como toda ciudad de mala vida, Barcelona está llena de ladillas y de intelectuales “ruines”, que aquí son de sangre fría y prefieren el onanismo a la violación; la mugre, al baño; el juego sutil de las insinuaciones contradictorias, a la afirmación peligrosa…”. Francis-Marie Martínez Picabia.

Hoy es el barrio de Gràcia el que está en pie de guerra. Ayer fue el barrio del Raval el que se levantaba en armas en contra de la mayor renovación urbanística que ha sufrido una ciudad europea en la historia moderna. Estos dúas he estado leyendo “Matar al Chino”, trabajo de campo del antropólogo Miquel Fernández. Un libro que recoge el asedio urbanístico al que ha sido reducido el antiguamente conocido como Barrio Chino de Barcelona. Intentaba demostrar Manuel Delgado, autor del epílogo del libro,  en una conferencia que dio hace unos años  en Caracas que la sofisticada Barcelona era una ciudad tan violenta como lo podía ser cualquier gran urbe de Sudamérica.  una ciudad a la que se le ha desgarrado su pasado histórico, vivo muy vivo, para beneficio de unos pocos es un ejemplo de esta violencia. Salvajismo inmobiliario en pos de una modernidad y de un progreso que ha dejado sin hogar a muchos barceloneses.  Aquí van algunos apuntes que he tomado de este, para muchos, incómodo libro.

“Cerdà, a diferencia de sus contemporáneos  Marx y Engels, no piensa en la revolución como mecanismo histórico positivo. Al contrario, todo su esfuerzo por introducir fórmulas hábiles de transición va en el sentido de evitar la subversión violenta del orden social, que considera innecesaria para el progreso. [Para Cerdà] Las puertas del futuro no se abren con la llave de la revolución, sino con el miedo a la revolución”. Grau y López.

“El Raval dejaría de ser, desde las desamortizaciones de principios del XVIII, una ciudad convento y asilo de pobres para convertirse en una ciudad fábrica. El Raval fabril aún estaba escindido: por un lado, factorías y residencias obreras; por otro, las suntuosas casas de industriales,  así como pequeños y medianos comercios (…) La conjunción entre las casas de caridad y las fábricas no tardó en advertirse como pertinente para la gestión de lo que comenzaban a ser florecientes núcleos urbanos industriales. por una parte, forzando a la población a trabajar se ejercía una presión a la baja de los salarios y, por otra, a nadie le pasó inadvertida la envidiable capacidad disciplinadora que detenta la asalarización”.

“Pero mientras, oficialmente, la CNT era aceptada por la patronal, se la combatía con grupos de pinxos, organizados por personajes como Epifanio Casa, Bravo Portillo o el falso barón Köenig”.

“La situación de neutralidad en la contienda bélica, como ya se ha avanzado, caracterizó aún más el barrio de Drassanes como lugar de refugio de fugitivos, desertores o presidiarios. Con ello, se estimularon actividades de ocio  ilegales, que debido a su alta demanda, requerían que se importase mano de obra. En este sentido, se incrementó el tráfico de drogas, especialmente de cocaína y opio, así como las apuestas ilegales (…)  Esto coincide en el tiempo con la época del pistolerismo. Se estableció un mercado negro de armas, accesible y barato”.

“La ciudad como entorno modelador de voluntades encontró en el urbanismo su actividad motora. La Guàrdia Urbana se convertía entonces en un elmento implementador de las tareas que el mero urbanismo debía llevar a cabo: control de territorio, intervención sobre “Costumbres malsanas” y adecuación de los habitantes a un orden disciplinar burgués y capitalista”.

“La crisis de 1898 empujó a los poderes económicos y políticos a reestructurar la ciudad con vistas a mejorar su acomodo a la nueva situación provocada por la pérdida de los monopolios antillanos: intensificación de la industrialización, derribo de las murallas, apertura de la ciudad al llano, un ensanche que permitiera nuevas fábricas, el enlazamiento con la periferia, y la abertura en canal del centro histórico para permitir el tráfico de mercancías entre el puerto y las nuevas”.

“Ya se ha dicho que los grandes cambios urbanísticos de Barcelona se llevaron a cabo en periodos liberales. por ejemplo, el derribo de las murallas en 1854 así como la aprobación del Ensanche y Reforma de la ciudad de Barcelona en 1869 se ejecutaron o propulsaron en el marco del llamado “bienio progresista” español, entre 1854 y 1856. La obra de Cerdà “se sitúa en una generación liberal propia de la Ilustración, la cual, a mediados del siglo XIX, vivió una época modernizadora”. El plan que se considera su sucesión en términos de ambición y alcance será el Pla Macià de 1933, promovido por el GATCPAC durante el efímero gobierno de Companys entre 1936 y 1938″.

“La historia del Barrio Chino debe contemplarse de manera escindida y basándonos en dos distintas fuentes: la primera de ellas es la que se desprende de la ingente historiografía que retrata una zona eminentemente obrera y poco proclive a la mansedumbre. La segunda fuente provendrá de la (re) construcción social de un simbólico -y por tanto efectivo- “territorio del mal”.

“En la década de 1930, el Barrio Chino resume lo que era atractivo y a la vez repulsivo para la burguesía que controlaba la ciudad. Por un lado se presentaba como una zona “de vicio y placer”, especialmente para los hombres. Por otro, los reformistas, tanto de izquierdas como los de derechas, lamentaron la alta tasa de mortalidad, las condiciones de vida deficientes y las “escuelas para el vicio” del barrio, y pidieron su erradicación”.

“El disparo de salida de la reconversión de la zona sur del Raval se dará en febrero de 1988 y el primer objetivo identificado será la demolición de la illa Sant Ramon, ya difamada entonces con el nombre de “Illa Negra”. Es importante esta intervención por ser la primera en esta zona del Raval sin la excusa de la necesidad de eliminar los escombros de las bombas de la Guerra Civil, como había sucedido en la avenida Gracía Morato”.

“La actual  Rambla del Raval se llamó inicialmente Pla Central del Raval. No iba a ser una vía rápida estilo Via Laietana, si no una con prioridad peatonal.  Eso si, las demoliciones que debían llevarse a cabo eran. igualmente de gran alcance. Se trataría de la operación urbanística de mayor envergadura realizada en un tejido urbano consolidado en Europa”.

“Y un hecho recurrente que parece obviarse de manera recurrente es que las afectaciones de la zona desde el siglo XIX explican en gran parte el hecho de que los propietarios en régimen de propiedad vertical no destinasen ninguna inversión a la rehabilitación de sus fincas. Además, el consistorio fue denunciado por rechazar dichas rehabilitaciones y dejar intencionadamente que muchos edificios antiguos, algunos de ellos con valor monumental se degradasen hasta la ruina, siguiendo una política de tabula rasa, para facilitar así su demolición y expropiación, y la expulsión de población poco adecuada a lo que se esperaba que fuera el nuevo barrio. Tanto la UNESCO como ICOMOS (International Council on Monuments and Sites) certificaron en su momento que estos edificios tenían y tienen alto valor patrimonial y que deberían haber sido preservados a toda costa”.

“Pues bien, mientras se finalizaba lo que sería la Rambla del Raval, se empezaba a expropiar y demoler lo que primero se denominó como “Illa de la Rambla del Raval” y posteriormente “Illa Robador” (…) Operación concebida para “dar el impulso económico, social y cultural definitivo a la Rambla del Raval (…) una de las actuaciones más emblemáticas del plan de reforma del Raval. De hecho, en los planos sobre la Rambla del Raval ya se insinuaba la voluntad de convertir la zona en un “nuevo Born”, cosa que ni tan sólo hoy parece haber sucedido. El proyecto debía proseguir con el arrasamiento de lo que hoy es la Illa Robador (situada entre la Rambla del Raval y las calles de Sant Rafael, Sant Pau y Robador). Se destruyeron 50 edificios, con sus correspondientes  450 viviendas y 93 locales comerciales”.

“De manera muy elocuente, la configuración final de Illa Robador sintetiza el reparto del “pastel” terciario y especulativo que significa la operación en relación con la ciudad imaginada por sus próceres: en el ámbito barrial reciben su parte la Asociación de Vecinos, la industria cultural (Filmoteca Nacional de Catalunya) y el negocio turístico (Hotel Barceló Raval (nota: sólo el solar destinado a la construcción del hotel Barceló se vendió por 8 millones de euros), los tres agentes que pactaron y defendieron el modelo de barrio impuesto  por la evocada regeneración urbanística del Raval desde 1988″.

“El hotel Barceló Raval está situado estratégicamente  en el corazón de Barcelona, en el barrio del Raval, uno de los lugares más de moda y epicentro del movimiento artístico y cultural de la ciudad. El hotel Barceló Raval se ha convertido en símbolo de la transformación y modernidad que está viviendo esta zona del casco antiguo de la ciudad, por su singular arquitectura oval y su cuidado interiorismo de vanguardia”. anuncio del hotel en su propia página web”.

“La “desaparición” de los antiguos vecinos es más propia de un capítulo de la serie de televisión Expediente X que de un macroproyecto urbanístico llevado a cabo por instituciones democráticas. Y éste es sólo uno de los elementos de la controversia. La crítica al citado fraude de las indemnizaciones ha sido otro elemento protagonista”.

“Como una carcoma, la interpretación sobre lo que ha pasado y está pasando en la calle d’en Robador pivota insistentemente sobre el hecho de que allí todavía vive gente trabajadora, pobre e “inmigrante”. La llegada paulatina  de turistas con mucho poder adquisitivo -gracias, en parte, a la propulsión del lujoso hotel Barceló Raval-; de profesionales, como los que puede llegar a atraer la sede de UGT; de “profesionales autónomos”, instalados en los pisos de “protección oficial” de la illa de Robador; o la ubicación  de “centros culturales”, como la sede del IEC o la Filmoteca Nacional de Catalunya, con cualidades que se esperan redentoras desde el punto de vista de las llamadas “clases medias”, aún no ha conseguido “matar al Barrio Chino”. Es más, casi podríamos decir que lo ha resucitado”.

“Aquí no s’hi pot viure. Aquí els pobres policies som de plànyer perquè no tenim un moment tranquil per a dedicar-lo a la família i al recreo. Aquí som unes víctimes, unas màrtirs del treball perquè tant de nit com de dia hi ha massa feina. La gent honrada no sap i sort té de no saber-ho, pero Barcelona és una ciutat plena de lladres, d’estafadors, d’assassins, de corruptors de menors, de “macarrons”, de dones que no els agraden les dones, de tocats de l’ala que en lloc de prendre el vermut prenen cocaïna, de pistolers que converteixen els pacífics carrers en un camp de batalla, d’anarquistes que es passen la vida tirant bombes com si tiressin taronjes, de nois de casa bona que no fan res de bo, de gent misteriosa que ningú no sap de què viu, d’escriptors que en lloc d’escriure novel.les sicalíptiques, que són les úniques que el Govern hauria de permetre, escriuen articles revolucionaris contra les coses més respectables: l’ordre, el comerç, la Banca, la tranquil.litat i els bons aliments (…). Decididament, Barcelona és un infern”, Lluis Capdevila resume la impresión que podía tener un hombre de orden de los bajos fondos de Barcelona. Narra concretamente la visión de un comisario de policía trasladado de Reus a Barcelona durante el primer tercio del siglo xx.

Esos desafortunados recuerdos

bsjohnson

“La mente se confunde, sería acaso en ese viaje, o en otro, a veces la mente funciona como un telescopio, acerca acontecimientos, los desplaza, cambia uno por otro en el tiempo”.

A este libro llego por azar, en realidad como tantos otros. A veces soy yo el que va a los libros y a veces son los libros lo que viene a mí. En esta ocasión alguien habla en tuiter de un tal BS Johnson. Me entero que es uno de los escritores experimentales más importante de los 60 y que este The Unfortunates es obra maestra. Voy a la biblioteca de al lado de casa y pregunto por él. Sólo tienen un libro y es este que demás me tiene que traer de la biblioteca de la Barceloneta. Veo en su contraportada que habla de un periodista deportivo que va a cubrir un partido de la liga inglesa al campo del  Nottingham Forest que es un equipo al que no he visto jugar pero es muy mítico, así que me lo quedo. Aunque en ningún momento se citará la ciudad donde se desarrollan los hechos. Los equipos que se enfrentan tampoco son reales. Uno es el City y el otro el United, como quien dice “mengano o zutano” o  Fernández y López.

“Otra vez esta sensiblería, el pasado siempre propicia la sensiblería, es inevitable, todo lo que es suyo lo veo a la luz de lo que ocurrió después, su lenta desintegración, su muerte. Las olas del pasado demuelen las defensas de mi arenosa cordura, la pintura tiene que resguardarlo, aquietarlo, volverlo romántico, bonito”.

La única edición que existe del libro en toda la xarxa de biblioteques me tiene que llegar de la biblioteca de la Barceloneta. Cuando me avisan por mail que ya tengo el libro me encuentro que es una caja que incluye varios juegos de páginas grapadas. En el recuento oficial faltan dos de los 28 folleto de los que se compone el libro. El bibliotecario me dice que espera no tener problemas con la biblioteca de origen y que se lo apuntará en mi ficha. Empiezo a leerlo a las dos semanas. El autor sólo ha marcado un folleto de inicio y uno de final.  El resto los puedes leer desordenado, algo que voy a hacer de todas maneras porque la caja ha pasado por varias manos y no guarda el orden original ni de casualidad (y no hay forma de saberlo porque los cuadernillos no van numerados lo que no ayuda en nada, ya  que hay algunas páginas montadas sobre otras y es  más probable que haya leído aún más fragmentada la obra incluso de lo que el autor propone originalmente).

“El pasado, los recuerdos (la nostalgia de la que hablaba Julian Barnes en The sense of an ending) atentan contra nuestra percepción de la realidad; tergiversan nuestra propia vida, acometen la desintegración que nos introducía en el primer pliego, el recuerdo se convierte en un conductor de la sensiblería, nos llevan a ella en nuestro afán de convertir una mala experiencia en algo más romántico y sostenible, algo más entendible”.

El periodista deportivo, que durante todo ese trasiego de recuerdos desordenados rememorará a su amigo muerto de cáncer (“… cómo me esfuerzo por investir todo lo que proviniese de él de la mayor rectitud, la mayor santidad, casi, posible, cómo su muerte influye en cada recuerdo mío que tenga relación con él”). Y esas evocaciones le llevan a pensar que tal vez en algún momento fue algo egoísta con él y más teniendo en cuenta la enfermedad que arrastra a su colega: “… y el objeto de la impaciencia, rabia incluso, no podía ser sino Tony, el portador de la enfermedad, no la enfermedad misma, en tanto deidad,¡ja! Aún hoy no puedo entender que aquello hubiese surgido de ninguna parte, de sus adentros, de su propio ser, para atacarlo, para poner su ser en peligro. Tal vez no haya nada que entender, tal vez simplemente no hay comprensión posible que se pueda aplicar a algo así”.

“Lástima que ya hubiera muerto cuando oí la definición del academicismo como las repuestas de ayer a los problemas de hoy”

Lo que más me ha interesado del libro son esos momentos en los que el protagonista va ordenando su crónica, incluso antes de que acabe el partido, y que tendrá que dictar a la redacción a través  del único teléfono público que tiene delante del estadio:”…una vez más se estrellaron contra la impasibilidad defensiva de Mull y sus compañeros. Espero, maldita sea, poder hilvanar esto. No vendría mal que hubiese alguna que otra chispa.  Aunque el partido sea espantoso, te dicen, tú escribe como si fuese épico.  Me la suda, me la suda este asco de partido”.  “… se sacó un disparo que, con Phipps ya vencido, se estrelló en la escuadra, hay que colocar como una serpiente herida en algún lugar, no no resultará, muy elaborado, táchalo”.

“Ahora tengo que darle a esto alguna forma, ahora debo escribirlo en quinientas palabras bien elegidas. Si, quinientas es lo que pidieron. Al demonio con lo que pase en lo que queda de partido: la experiencia me dice que lo más probable es que en el resto de partido no pase nada, por así decir, como pensamos todos. Adelante. Para las cinco. En cuarenta minutos”.

“…he confundido, no perdido, algo en este reportaje, de tanto emplear, presionado como estoy por el cierre, la primera palabra que me viene a la cabeza, lo que no es nada bueno, confiar en las palabras que por azar pueden ocurrírsele a uno en sólo dos horas de partido y tener que describirlo, qué demonios,, no caer en los métodos de los de la Pandilla Infernal, que llevan las frases reveladoras escritas de antemano en la libreta, yo los he visto, al gilipollas de ricitos al menos, a los de tirada multimillonaria, también, tiene sus métodos, por así decir, según creen, por qué hago esto, sólo por pasta, la mayoría de los partidos son porquería, cómo estos nombres conocidos pueden seguir haciéndolo, años y años, los guía el dinero, supongo, lo mismo que a mí. !Lo mismo que a mí!”.

 

 

Franco, llamadle Jess Franco

reduxHace 17 años se grababan las imágenes que conforman el documental Llámale Jess, a mayor gloria y lucimiento del director Jess Franco que durante el metraje nos abre, entre otra puertas, la de su casa en una urbanización de Torremolinos donde suponemos vivió de alquiler los últimos años de su vida. “Puede que sea el director más prolífico del cine español, con unas 200 películas en su haber”, explica el responsable de este simpático e ilustrativo documental, Carles Prats, que estuvo la semana pasada en la tienda Dosmil2000 explicando anécdotas sobre el proyecto que está, como toda pieza mítica que se precie, está a punto de tener su versión Redux. Prats reconoce que el proyecto se debe a su fascinación por El Castillo de Fumanchú, la segunda película que Franco realizó sobre la serie del sádico oriental. “Por entonces, Franco trabajaba junto al productor Harry Alan Towers. Se supone que la película sucede en Estambul, pero en realidad está filmada en Barcelona que es una cosa que siempre me hizo mucha gracia. Total que decidí bajar a Torremolinos para poder estar con él unos tres o cuatro días. Es un personaje fascinante”, explica Prats.

El documental original se ha quedado para los anales en algo muy underground, porque sí que es verdad que se pasó una vez por la tele en el año 2000 pero después quedó en el limbo de las descargas piratas. “En enero de ese año lo estrenamos en el Apolo de Barcelona, pero desde entonces si la gente lo ha visto es porque se lo ha pirateado. En 2013, en una retrospectiva que le dedicaron a Jess en la Filmoteca vi que la copia estaba muy mal y como encontré las cintas originales de cámara, pensé que sería buena idea retomar el proyecto con otra versión mejorada, esta vez con la ayuda de un productor que me planteó hacer un nuevo montaje. De este documental, por tanto, hay dos montajes, el original del 2000 y el que se empezó a trabajar hace dos años. La nueva versión cuenta con los títulos de crédito de mi hija María y con música de mi hijo. El montaje de esta segunda edición dura media hora más que la versión antigua. Además hemos cambiado el formato de pantalla. Las cintas estaban grabadas originalmente en cuatro tercios que creemos que queda muy chulo”, explica Prats que tiene kilo de anécdotas de aquellos días de rodaje.

El director reconoce que intentó emprender algún proyecto más con Jess Franco, pero ya fue imposible desarrollar nada cuando llegó su muerte: “Quería filmar un Drácula en Barcelona porque él rodó aquí una versión del mito vampírico en el año 69, en la época de la Gauche Divine. Joan Brossa pensó que era una pelicula de terror gótico de la Hammer y decidió, con Pere Portabella, filmar una especie de making off de la película que se convirtió en una película de culto, Cuadecuc, vampir. La película de Drácula de Jess Franco empieza en ni más ni menos que en el Poble Espanyol que hace las veces de Transilvania”.

 

“Dirigir una película no es ser Einstein, no tiene nada que ver con ser Dostoyevski (…) Es una profesión de showman. El cine es un show y hay que hacerlo, divertido, cojonudo, que se pase bien. Pero yo no pienso que, ni siquiera el más maravilloso de los directores, sea más importante que un buen organizador de espectáculos o que un director de escena de operetas. Yo no lo creo, no es así… Se ha querido hacer una especie de mística del director de cine y eso ha provocado unos coñazos mortales (…) Si quieres ser como Schopenhauer te encierras en tu casa unos meses y te pones a escribir un libro. Y entonces hablaremos. Querer darle otra dimensión a un show que hacemos nosotros para divertir a los demás. Hay directores que son unos frívolos y no se confiesan como tal. Y voy a dar un ejemplo: Antonioni. Es uno de los directores más frívolos que conozco. Porque un tío que quiere contar la impenetrabilidad del pensamiento humano a través de las tetas de la Monica Vitti, pues perdóname que te diga…”. Jess Franco en ‘Llámale Jess’.

“El original del documental creo que se quedaba cojo y llamé a Jess para completar algunas partes que no acababan de encajar. Y entonces aprovechamos que le dedicaban una retrospectiva en Amsterdam para encontrarnos allí. Y él me dijo que no iba a ir, que tenía mucho trabajo en buscar unas localizaciones. Porque a él lo que le gustaba era filmar. Para un Sónar, los del sello Crippled Dick Hot Wax! le propusieron publicar la banda sonora de Vampiros Lesbos, de la que se vendieron discos por un tubo. En el sello entonces se acordaron que había sido trompetista de jazz y le encargaron un disco de jazz. Entonces dijo que necesitaba a éste y ese músico y que se encerraba una semana en el estudio con ellos. Por entonces, desde finales de los 60, Jess ya tenía la costumbre de rodar dos películas a la vez. Hacía la película que le tocaba pero después aprovechaba a los artistas para grabarles otras tomas adicionales con las que montaba otra película. A partir de todos esos retales se inventaba un guión. Durante el tiempo que estuvo de sesión en el estudio, lo que hizo fue grabar el disco para Crippled y otro que entregó a Subterfuge, The Crazy World Of Jess Franco. Y entonces les propone la producción de una película sin estrenar con Soledad Miranda, muy probablemente retales parecidos a los que me refería antes. Yo le sugerí que, con ese material que se suponía que tenía rodado, hiciera algo parecido a lo que hace Orson Wells con Othello, que es explicar la trastienda de la película delante de una moviola. Que hablara de cómo era rodar con Miranda en Portugal y cosas así. Pero a él esa idea no le acabó de convencer y, como lo de Drácula en Barcelona, al final se quedó en nada”.

Para finalizar el post, me quedo con estas declaraciones de Franco en las que explica como empezó su relación amorosa con su mujer y también su musa, Lina Romay. “Tardamos muchísimo en convertirnos pareja, como tres años. Cuando nos conocimos ella estaba casada y yo también. Y no queríamos hacer ningún disparate. Ella estaba bien con su marido y yo estaba bien con mi mujer. Lo que pasa es que empezó a nacer una especie de amistad y compañerismo y eso. Que luego se transformó precisamente en Madeira”, comenta Jess a cámara. “En Madeira fue la hostia… Fue la mascletà…”, apuntilla con risa picarona su mujer.  Y entonces Franco nos explica a cámara algunas particularidades de las fuerzas telúricas de la isla del Atlántico: “Excepto varias escenas tomadas en París, La condesa perversa (1974), está filmada entera en Madeira. ¿Conoces la isla de Madeira?. Es un sitio extraordinario y raro. Es un lugar, que según dicen los sabios, podría ser la cumbre de la Atlántida. Para ser una isla tan pequeña, en sólo cinco kilómetros pasas, de un espacio tropical con una vegetación frondosísima, a estar en unas sierras cubiertas de bruma en las que llegas a pasar frío y es muy raro aquello. Tiene tradición de brujería y cosas de esas. Unos se enamoran de la isla y otros, a los pocos días, ya no pueden aguantar y a la semana ya se quiere ir. Esto mismo sucedió con Jack Taylor, protagonista de La condesa perversa, que me preguntaba constantemente si no podía adelantar el rodaje para que pudiera volverse antes a su casa, porque lo estaba pasando fatal. Es una isla que saca lo más profundo del ser. Yo no sé por qué es… No soy supersticioso, ni nada de eso. Pero por la razón que sea hay sitios con un magnetismo especial como Madeira. Vosotros tenéis un caso muy claro en el Empordà. Tienen un toquecillo de… De alienación, sí, de alienación, que está muy bien, todo sea dicho”.

 

Pepe el de la Criolla

lacriolla

“Nunca el Barrio chino fue tan chino, ni el ambiente tan canallesco como en La Criolla”. Paco Villar en Historia y leyenda del barrio chino.

 

José Márquez Soria, conocido como Pepe el de la criolla, dicen que devoto de la virgen del Pilar,  pero sobretodo se le recuerda en los libros de historia del Raval por ser el dueño de los cabarets La Criolla y Barcelona de Noche, fue asesinado en extrañas circunstancias el 29 de abril de 1936. Uno de esos misterios que la ciudad no ha sido capaz de resolver.

“El dancing-bar La Criolla, obert de 1925 a 1938, al número 10 del carrer Cid, ocupa l’espai d’una fàbrica de filats i teixits, era decorat amb uns grans miralls a la paret, taules rodones de marbre i una pista de ball, on ballaven les parelles al so d’un piano elèctric. quan va ser reformat les seves naus interior van ser llogades com a pisos a families immigrants de Múrcia, Andalusia i Cartagena. També n’hi havia de raça gitana, que es dedicaven a la venda de teles. L’amo de La Criolla va dividir un espai en sis o set habitacions amb un catre i un lavabo per a les “dames d’honor”. El Raval. Un espai al marge. Ferran Aisa i Mei Vidal. (2006).

“Ocupar una cama durante un rato vale treinta céntimos. Lo grande de todo esto es que los chicos de la calle, por la tarde, cuando juegan al escondite o a los “ladrones y serenos”, entran por el corredor y como las habitaciones están abiertas los días de calor, los niños ven lo que no deberían ver. L’espectacle de transformistes era de primera categoria. Entraba y salía mucha gente a todas horas. Se podía ver al típico “señorito depravado con los ojos centelleantes por el abuso de los estupefacientes, marineros ebrios hablando en todas las lenguas del mundo, mujeres escuálidas por el vicio (aunque algunas de ellas evidentemente menores), hombres de voz altiplanada con las pecheras desabrochadas y luciendo debajo de la camisa prendas femeninas de seda de colores chillones, individuos que cuchicheaban con clientes de los tres sexos. (…) Tenía fama a nivel internacional. Por este cabaret pasaron artistas que más adelante consiguieron gran notoriedad como la “bailaora” Carmen Amaya o la cantante Josephine Baker. Entre los asiduos al local podemos señalar el escritor francés Jean Genet. En septiembre de 1938 una bomba lanzada por la aviación alemana destrozó el local, nunca más abrió sus puertas”. Francisco Madrid en Los bajos fondos de Barcelona para   la revista de crítica teatral y literaria, El Escándalo.

barcelonadenoche

“Pista-escenario: pista cuadrangular adosada a un minúsculo escenario. Mesas al entorno. Una larga barra a un lado. Palcos en un primer piso. Local y decoración: paredes y techo negros, con iluminación roja. Algunas manchas de luz verde. Música: una orquestina. Al comenzar el espectáculo, grabación. Precio y forma de pagar: trescientas cincuenta pesetas. Se pagan en el vestíbulo. Concurrencia: en día laborable, muy poco público. No llega al 20 por ciento de la capacidad. Tipo de público: clientela de sexo dudoso. El resto, grupos que van a hacer broma. “Grises” apoyados en la barra del bar. Características del espectáculo: travestis. Añoranza, a menudo deprimente, de los atributos femeninos. Grado de destape: busto de las dos señoritas que intervienen en el espectáculo.” El Dominical del Brusi del Diario de Barcelona del 21 de marzo de 1976 describía la que posiblemente fue la sala cabaret más emblemática de la llamada “Barcelona canalla” del Barrio Chino barcelonés que también había sido propiedad de Pepe, que lo fundó junto con su amigo Saborit en marzo de 1936, es decir, un mes antes de morir asesinado. Barcelona de noche cerró sus puertas sin mucho estruendo en 1990.